La Plata hace la felicidad.

Por Juan Pablo Varsky.

Aldo Visconti no tendrá una filial de Estudiantes con su nombre. El delantero de Atlético de Rafaela no será el nuevo Javier Mazzoni.

Hace 14 años, el atacante de Independiente arruinó una fiesta en el Bosque. Su gol le quitó a Gimnasia el título del Clausura 95 y se ganó el eterno reconocimiento pincha con una peña que, además, recuerda la fecha del "delito": 25 de junio. El domingo 12 de julio de 2009, el chaqueño Visconti estaba recorriendo el mismo camino que Mazzoni. Sus tres goles en Rafaela mandaban a Gimnasia a la "B". El sorprendente 0-3 de la ida cortaba veinticinco años de presencia ininterrumpida del Lobo en la máxima categoría. La formidable campaña de 55 puntos (9º en la general) había alcanzado para evitar el descenso directo, pero nadie esperaba semejante cachetazo en la Promoción. Pasó el primer tiempo sin goles. Hubo expulsados. A los 25m del segundo, seguían cero a cero. "¿Tendremos doble festejo como en 1995?", empezaron a preguntarse los hinchas de Estudiantes. Es que, mientras los triperos sufrían la derrota con el Rojo, ellos disfrutaban de la vuelta a Primera tras un año en la B Nacional con un equipazo que incluía a Prátola, Capria, Verón y Calderón.

Pasado mañana Estudiantes definirá la Copa Libertadores contra Cruzeiro en el Mineirão. Es el primer equipo argentino que no se llama Boca Juniors en llegar a la final del torneo desde el River campeón ?96. Y el primer equipo sudamericano que protagoniza las dos finales continentales de la misma temporada. No es un suceso. Es la consecuencia de un proceso. Hace cinco años que viene sembrando. Con Reinaldo Merlo en el banco, peleó el Apertura ?04 y el Clausura ?05. Ya se destacaban los productos del vivero como Angeleri, Sosa, Pavone, Leandro Benítez y Carrusca. Fue contratado Rodrigo Braña. Se clasificó para la Libertadores 2006 tras 23 años de ausencia. Para el gran acontecimiento, volvieron al club Alayes y Calderón. Se sumó Diego Galván. Con la mística intacta, el equipo dirigido por Burruchaga transformó un 0-3 en 4-3 contra Sporting Cristal en la cancha de Quilmes.

Inhabilitado el estadio de 1 y 57, todavía eran tiempos de fobia y desprecio hacia el Provincial Ciudad de La Plata. Alemania 2006 obligó a un desarrollo desdoblado. Entre la ida y la vuelta por los cuartos de final, pasaron muchas cosas además del Mundial. La salida de Burruchaga, la contratación de Simeone y el regreso más esperado. El 5 de junio de 2006, Juan Sebastián Verón pisó nuevamente el country de City Bell como futbolista pincha.

Verón representa un caso único en el mundo: no hay ningún jugador que signifique y represente tanto para un club. Sebastián influye en todos los aspectos de la vida de Estudiantes. En el juego, en el vestuario, en los hinchas y en la dirigencia. Vale esta anécdota. Cuando Burru dirigía a Estudiantes, al preparador físico Antonio Mércuri le llegó un correo electrónico con una detallada descripción del nuevo gimnasio para la concentración. La Pinetina, lugar de concentración de Internazionale de Milán, había inspirado al remitente. En el mensaje, le preguntaba al profesor si el nuevo equipamiento ofrecía todas las comodidades que él necesitaba. Asombrado por la imponencia del proyecto, Mércuri respondió que todo estaba perfecto. Semanas más tarde, un barco trajo al país todas las máquinas, luego instaladas en City Bell. El gimnasio es modélico, de última generación. ¿Quién tuvo la idea, puso el dinero y escribió el mail? Juan Sebastián Verón.

No pudo jugar aquella Copa de 2006 porque Estudiantes se quedó afuera por penales en el Morumbí de São Paulo post-Alemania 2006. Su regreso se produjo en el Apertura ?06, que terminó con la vuelta olímpica en la cancha de Vélez. Con Andújar en el arco, el equipo ya utilizaba su actual fortaleza, donde sólo perdió tres partidos en tres años. Contra Boca por el Clausura ?07, contra Inter de Porto Alegre en la final de la Sudamericana ?08 y ante Vélez en este Clausura ?09.

El calendario anterior lo hizo esperar 14 meses para jugar la Copa como campeón argentino. En el larguísimo ínterin, se fueron Pavone, Sosa y Simeone. Llegaron Desábato, Salgueiro, Pérez, Díaz y Sensini como nuevo entrenador. El campeón Liga de Quito lo eliminó en los octavos de final de la Libertadores 2008. Una interna directiva se cargó a Julio Alegre, vicepresidente del club, hombre fuerte del Departamento de Selecciones Nacionales en la AFA pero? enfrentado con el prócer Verón. Las elecciones consagraron como nuevo presidente a Rubén Filipas. El club invirtió en las contrataciones de Ré, Boselli y Gata Fernández.

Ya en la actual temporada, Sensini renunció y le dejó el cargo a Leonardo Astrada. El productivo reemplazo le permitió a Estudiantes jugar la final de la Sudamericana y clasificarse para la primera fase de la Libertadores 2009. Pero un mal bimestre febrero-marzo dejó sin trabajo al ex técnico de River. Tras cinco años y cinco entrenadores sin pasado en el club (el último había sido Bilardo en 2004), la CD decidió confiar en Alejandro Sabella, el cuarto DT pincha en 14 meses y el tercero de esta temporada. Para su primera experiencia como líder de grupo, Sabella armó un cuerpo técnico bien casero con ayudantes como Camino y Gugnali, dos luchadores en los ochenta de Bilardo y Manera. "Quiero un equipo corto y agresivo", dijo en su presentación. Debutó contra Deportivo Quito y esa misma noche encontró a su elenco estable. De aquellos once, nueve disputarán la final de pasado mañana. Sólo se la pierden los lastimados Angeleri y Alayes, reemplazados por Ré y Schiavi.

El Pincha buscará en Brasil la última perla del collar. Es fascinante ver la comunión entre tres generaciones exitosas del club. De la Bruja a la Brujita, pasando por Bilardo, Sabella y Calderón. Mientras tanto, Malbernat recuerda a Zubeldía y a los Profesores de los años treinta. Ahí está la mística, ahí está el secreto. Ni una crisis directiva, ni las frustraciones deportivas, ni un carrusel de entrenadores pudieron frenar a Estudiantes. Cuando hay un plan y está el convencimiento para ejecutarlo, el proceso es imparable.

Pero el fútbol también ofrece sucesos. Unicos e incomparables. A los 27m del segundo tiempo, Diego Alonso marcó el gol más difícil, el primero. Al igual que Messera, Sosa, González y Romero, el uruguayo regresó al Lobo para salvarlo del descenso. Para hacer realidad ese pedido en forma de bandera: jueguen como hinchas. Gastón Sessa cumplió con su sueño de atajar en ese arco. Chicos del club como Cuevas y Rinaudo aportaron su valentía. Cuevas empezó a gambetear y a tirar centros para las torres Sosa y Alonso.

Leonardo Madelón puso a Franco Niell como cuarto delantero para que desbordara por la derecha. Pero Niell, que mide 162 centímetros, metió diagonales platenses, cabeceó magistralmente dos centros cruzados y entró en la historia de un club sufrido que ayer celebró su propio campeonato. Había empezado la temporada en descenso directo. Pero en la 9ª fecha del Apertura, tras la derrota en el clásico y la renuncia de Sanguinetti, llegó Madelón. No ganó títulos como Ischia y Gareca. No sacó tantos puntos como Zubeldía, de excelente temporada debut. Pero, por semejante logro, para mí ha sido el mejor DT de la 2008-2009. Festeja Gimnasia, el club de los sucesos y de la pasión a prueba de desencantos. Ojalá pasado mañana celebre Estudiantes, el club de los procesos y de la mística de los grandes éxitos. Hoy están todos contentos.

Es cierto: La Plata hace la felicidad. Mientras tanto, en Rafaela, el pobre Visconti se pregunta por qué el fútbol es tan injusto que lo dejó sin Primera? y sin filial.

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