Plata escasa: viene una cinchada entre los gobernadores y Olivos

Por: Alcadio Oña

Tal vez no sea la gran batalla política, pero seguro será una importante. Es la puja por los recursos fiscales que se abrirá, no mucho después del 28 de junio, entre los gobernadores y Olivos. Por fondos que, encima, son cada vez más escasos.

Se cae de maduro que allí habrá una cinchada fuerte, con sólo proyectar hacia dónde van las cuentas provinciales. Según estimaciones de consultoras privadas, van derecho a un déficit global de unos 8.000 millones de pesos, si los aumentos a los estatales se plantan entre el 9 y el 10 % o a otro sin duda mayor si superan esas cotas. Para algunos economistas, marchan rumbo a los 13.000 millones.

Puestos en el trance de hablar públicamente en medio de la campaña, ningún gobernador acepta que piensa en alternativas parecidas a las cuasimonedas. Pero gente cercana a varios de ellos dice que el tema sigue en la agenda, listo por si la plata que precisan no aparece luego de las elecciones. "Y si no son cuasimonedas, habrá bonos para ciertos casos", afirman.

Sin computar el costo de las subas salariales, hoy mismo está a la orden del día en las provincias patear pagos para más adelante. Hay proveedores de equipos y servicios que cobran a los cuatro meses. Y contratistas de obras que esperan no menos de dos meses. Allí se está gestando una fuerte deuda flotante a la que pronto será necesario encontrarle alguna vuelta.

Por motivos asociados al tiempo electoral, desde hace unos meses el gobierno central ha comenzado a saldar atrasos con sus contratistas; simplemente, para que apuren obras que estaban poco menos que paradas. Más que otra cosa, eso es lo que explica el fuerte crecimiento del gasto en inversión pública del Tesoro Nacional.

El temor de los constructores es que, pasado el 28 de junio, reaparezcan los incumplimientos. Razón suficiente como para que el sector, tradicionalmente amigo del kirchnerismo, asuma ahora posiciones más críticas: plata, además de cuestionamientos al rumbo oficial.

Es bien obvio, ya, que las cuentas nacionales se sostienen gracias al ANSeS, como se ve en los números del primer trimestre. Cálculos privados basados en informes internos del Ministerio de Economía, dicen que este año saldrán unos 50.000 millones de pesos del sistema previsional. En la factura entran la reprogramación de deudas viejas y nueva deuda del Estado, financiamiento de obras públicas y créditos para el consumo.

Además de razones ideológicas, está visto que hubo mucho dinero práctico en la decisión de estatizar el sistema privado. Aun así, se afirma que Néstor Kirchner sabe que en 2010 la situación fiscal será bastante más apretada. ¿Esto también entra en el post 28 de junio?

"Somos muy agradecidos del acompañamiento nacional", acaba de decir el ministro de Economía bonaerense. De esta manera Alejandro Arlía le llama a los fondos que espera del gobierno central para obras públicas, el financiamiento del aumento a los docentes y las necesidades de los planes contra la inseguridad.

Por su dimensión, la dimensión de sus problemas financieros y la enorme pérdida que sufre desde hace años en el reparto de la coparticipación impositiva, Buenos Aires es la provincia que peor está. Computando la ayuda que la Nación ya le prometió y un aumento del 9 % a los empleados públicos, las cuentas bonaerenses tendrían este año un agujero de 6.500 millones de pesos. "Podría llegar a 8.000 millones", según economistas del PJ disidente.

En general, los sueldos representan un 50 % de los presupuestos provinciales. Así, igual que otros ministros, Arlía está jugado a la moderación de los gremios estatales. Pero hay un problema común a todos: últimamente han rebrotado los aumentos en los alimentos. Y esto puede reforzar la presunción de que, pasadas las elecciones, los gremios volverán a la carga con nuevas demandas.

Con la caída del precio del crudo y de los ingresos por regalías, ni las antes ricas provincias petroleras se salvan del temblor. Santa Cruz acaba de recibir de Economía -de los Kirchner, en realidad- un adelanto de la coparticipación, a pesar de los dólares que se supone tiene en el exterior y además de las enormes partidas que le manda Vialidad Nacional.

El cuadro da, entonces, como para que los gobernadores vayan en tropel a Olivos, cualquiera sea el resultado electoral. A por plata, así salga de la emisión, porque allí está la única fuente de recursos a mano.

Como siempre, puede haber premios y castigos, pero la caja del poder no es la misma de otros tiempos: tal cual están hoy los números, el superávit primario, antes del pago de la deuda, se comprimiría este año al 1 % del PBI, contra el 3,5 % de 2008. Eso, después de rascar todas las ollas y al precio de haber creado una maraña de deudas cruzadas en el sector público que ya es difícil desentrañar. La pregunta llega sola: ¿será inevitable tocar las puertas del Fondo Monetario, en busca de financiamiento?

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