En Mar del Plata hay entre 80 y 100 niños y jóvenes en la calle

Tienen los lazos familiares rotos. Algunos piden monedas en intersecciones; otros delinquen. Cuatro operadores fueron capacitados para abordarlos y establecer un vínculo fructífero.

Entre 80 y 100 menores son los que todos los días deambulan por las calles del micro y macrocentro y la periferia de Mar del Plata, en fáctica situación de calle, según estimaciones oficiosas de la Municipalidad de General Pueyrredon. Se trata de niños y jóvenes de variada edad, entre 8 y 18 años, con historias diferentes, pero un denominador común: se encuentran solos y se juntan entre ellos porque no tienen una red familiar que los contenga; sufren de maltrato físico y psicológico y no están contenidos en ninguna institución, ya sea una escuela o una ONG.

El primer paso de la comuna para acceder a ellos e intentar ayudarlos en su inserción social se dio con el inicio de la implementación del programa "Acaybondi", que consta de dos etapas. La primera se desarrolla por la mañana, en los barrios, y consta de la visita de un ómnibus preparado con diversas comodidades, que se acerca a bibliotecas, sociedades de fomento y otras entidades. Allí convoca a niños en edad de escolarización, y ofrece diversas alternativas de entretenimiento, como lectura de libros, el uso de juegos y acceso a internet.

Se trata de un programa para contener a chicos en situación de calle. Es una de las iniciativas puestas en marcha recientemente, luego de la aprobación del presupuesto municipal. Uno de los proyectos que pudo cristalizarse es la conformación de un colectivo "acaybondi", que está equipado con una biblioteca, una playstation y una computadora con acceso a internet, coordinado por personas con muy buena llegada a los chicos.

"Desde que se puso en funcionamiento ya llegamos a 40 barrios periféricos y con estas jornadas tratamos de observar características de chicos con alguna problemática y a partir de ahí poder trabajar puntualmente con profesionales'', expresó Adrián Lofiego, a cargo de la Dirección de Niñez y Juventud de la Municipalidad de General Pueyrredon.

La segunda etapa, aún en ciernes, apunta al objetivo más significativo, que se relaciona con los niños y jóvenes que suelen deambular en el micro y macrocentro, particularmente por la Peatonal San Martín.

Tres veces por semana, desde la tarde y durante la noche representantes del municipio se acercan a los chicos para establecer contacto con ellos. "Esta iniciativa se encuentra en una etapa de diagnóstico. "Tenemos seleccionados a cuatro operadores que en poco tiempo -cuando se apruebe su situación contractual- se van a dedicar exclusivamente a ellos para avanzar en el proyecto de manera más directa. Son jóvenes entre 23 y 33 años que fueron especialmente capacitados para esta función, para tener un acceso más fluido a estos jóvenes'', explicó el director de Niñez y Juventud del municipio.

"A la mayoría de los chicos los conocemos y tratamos de hacer una intervención distinta; algunos son menores que han estado en instituciones nuestras, conocemos su edad y sus familias. Por ahí están tres días en la calle y otros 15 días no; es una situación cambiante y dinámica. Son chicos que tienen un núcleo cercano destrozado en su concepción y a muchos de ellos la misma familia los echa o nos dicen que nos hagamos cargo porque no los quieren más", consignó Lofiego. Y añadió: "Para muchos de estos jóvenes el macrocentro es muy tentador porque hay una condición económica interesante ya sea para pedir la clásica monedita, como para delinquir", admitió Lofiego.

"También está la decisión del chico de irse con un grupo de pares y por eso un día duerme en una casa tomada, otro en la calle", añadió.

Lofiego confía en que pronto se despeje la situación contractual de los operadores y comiencen a trabajar a diario, para estrechar el vínculo con los niños y jóvenes en situación de calle, que se calcula son entre 80 y 100. "No todos están en el mismo sector. Por las características de Mar del Plata, tan diferentes de Capital Federal (donde sí se los ve siempre en el macrocentro), acá, en pocos minutos vuelven a la periferia", señaló el funcionario.

Para Lofiego es importante acelerar la implementación completa de la segunda etapa del programa "Acaybondi". Establecer un vínculo cercano con los jóvenes se presenta como un desafío cuyo abordaje es complejo, ya que requiere el manejo de un lenguaje compartido y mucha paciencia. Los operadores seleccionados ya hicieron las pruebas pre ocupacionales y están listos para empezar a trabajar.

"Resulta muy difícil hacer un programa para un grupo de chicos de distintas edades. Hay de 8 a 18 años con patologías disímiles. Muchos se volvieron agresivos porque en sus hogares recibieron agresión física y psicológica constante y en principio se resisten a recibir ayuda", manifestó el director de Niñez y Juventud.

Más allá de las buenas intenciones del programa municipal mencionado, Lofiego es consciente de que el desafío mayúsculo (la recuperación de los jóvenes y su progresiva integración social) requiere mayores recursos, coordinación y esfuerzos compartidos entre el propio municipio y otros estamentos de la comunidad con intereses puestos en esta cuestión.

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