Mar del Plata, ¿ciudad country?

Múltiples causas han engendrado una tendencia que suma adeptos: instalar a la familia en Mar del Plata y viajar en la semana a trabajar y vivir en Capital Federal. Generalmente son los hombres los que realizan el trayecto.
La autovía 2 tiene ese no se qué, podrán decir muchos -parafraseando al tango- al unir los dos puntos de esa recta: Mar del Plata con Buenos Aires, ya sea en auto o en ómnibus, durante los días laborales. Otros eligen volar en las escasas frecuencias aéreas comerciales. Pero, en todos los casos, se trabaja en la Capital Federal y se descansa -junto a la familia- en "La Feliz".

Aunque no existen datos oficiales de personas que emprenden el "trip" semanal, esta es una nueva modalidad que ha ido ganando adeptos con el correr de los años: muchos tienen sus obligaciones laborales a 404 kilómetros de su casa. Por calidad de vida, por costos, por gusto o por necesidad, la familia queda instalada en Mar del Plata.

Hay muchos marplatenses que devinieron en funcionarios gubernamentales, como el titular de la Anses, Amado Boudou, y se instalaron en la gran urbe.

Otros, como el titular del Consorcio Regional Portuario, Eduardo Pezzati, el ex intendente y actual diputado nacional Daniel Katz, o el representante bonaerense en el Consejo Federal Pesquero, Francisco Romano, unen las dos ciudades, partiendo a comienzo de semana y regresando el fin de semana.

Pero esta realidad también afecta a los actores del sector privado. Uno de los ejemplos de padre de familia que se dirige hacia Buenos Aires los martes es un empresario de la construcción, que pese a ser oriundo de Buenos Aires, decidió radicarse en la ciudad al nacer su primer hijo. Con su perfil bajo a cuestas, razón por la que pidió anonimato para hablar con LA CAPITAL, explicó que "siempre quise vivir en Mar del Plata, ya que venía de vacaciones y a veces a trabajar. Pero ahora recién me instalé".

"Mar del Plata -detalló- tiene todo el potencial para ser una ciudad satélite de Buenos Aires. Es una de las ciudades más lindas del país, está bien comunicada, tiene buenos colegios y una excelente calidad de vida. Le faltaría mejorar, por ejemplo, un buen servicio de tren o lograr mayores frecuencias de vuelos comerciales, porque no hay".

Así, los martes por la mañana, a bordo de su auto, el constructor apodado "El Chino" encara la autovía 2 rumbo a la capital. Allí posee un "pequeño departamento" donde pernocta mientras cumple con sus obligaciones laborales. "Me gusta la ruta 2", señaló para develar que -como casi todos los viajeros habituales- tiene sus lugares preferidos para parar: "La estación Shell de Las Armas o el ACA de Chascomús", dónde suele almorzar "un sanguchito o el menú light de filet de pejerrey de la laguna con ensalada", relató.

Justamente, el bar del Automóvil Club de Chascomús es visitado por otros tantos habitantes de la ciudad que detienen la marcha para disfrutar de un especial de crudo y queso, como el caso del intendente Gustavo Pulti, el ex candidato a intendente, Sergio Fares, o el ex secretario de Obras Públicas de la comuna, Jorge "Guasa" González. Otro de los puntos de encuentros gastronómicos queda en Maipú, el famoso Amagasua, que ofrece como menú papás y huevos fritos más chorizo casero.

"A mí me gusta esta forma de vida -dijo el empresario constructor- porque siempre quise vivir acá. Tenés una buena calidad de vida, aunque al haber tan pocos nyc (nacidos y criados) creo que a la ciudad le falta identidad". Desarrollando su teoría sociológica sobre los habitantes de la ciudad, destacó que "la mayoría de los habitantes son de afuera, los de acá son pocos. En otras provincias tenés generaciones y generaciones y se conocen, acá no es así. No hay arraigo, son muy pocos acá los que pueden decir que se conocen de toda la vida".

Por su parte, la mujer del Chino opinó que "está buenísima" la forma de vida que llevan porque "es como estar de novia. Además, nadie pierde identidad. El va, está con sus amigos, sigue yendo al club. Acá, cuando no está, se lo extraña pero mi casa funciona con otros tiempos. Se lo extraña pero también aireamos".

Naturaleza

A Rocco, un abogado dedicado a la empresa familiar, lo puede el surf. Tanto que durante años, cuando vivía en Buenos Aires, viajaba todos los fines de semana para correr olas. Después lo empezó a acompañar su novia, que se convirtió en su mujer y la madre de sus tres chicos. Pero un día le dijeron basta, se bajaron del tour semanal por la autovía 2, y él a veces venía solo.

Hace unos años, los astros se alinearon, su mujer pudo trasladar su función en el Ministerio de Trabajo de la Nación a la delegación local y decidieron mudarse a Mar del Plata. Rocco viaja todos los martes, porque sigue a cargo de la empresa familiar.

"La verdad fue que la decisión fue tomada, básicamente, por el surf. Siempre me gustó, desde chico fue mi cable a tierra, así que imaginate lo que fue radicarnos acá", señaló ante este diario.

"Estamos felices -dijo-. La mayor preocupación de mi mujer era la adaptación de los chicos en la escuela, pero al primer día ya habían hecho amigos".

También recordó que el inicio de la estadía fue duro: "Nos mudamos en pleno otoño y nos fuimos a una casa a Marayui. Me encanta la naturaleza, pero vivir en el medio del campo con el frío de acá, más las sudestadas, al principio fue duro", recordó con sonrisas.

A este abogado que "adora la naturaleza" lo tiene fascinado no sólo la belleza de "La Feliz" sino "el manejo del tiempo que podés tener, empezando por las distancias. Eso es impagable. Y a todos nos mejoró la calidad de vida. Mi mujer está encantada", declaró.

Su amor por la ciudad debe estar en sus genes, ya que sus padres "se conocieron acá, cuando venían de vacaciones durante los cuatro meses, después se casaron".

A él también le atrae la relación que podés desarrollar con la gente. "No es que sos amigo de todos -detalló- pero al chico que te carga nafta lo tratás por el nombre, al mozo también, hay gente que conocés de la playa. A mí me gusta ese trato, como de pueblo".

Y, desde hace tres años, cumple con el periplo de recorrer la autovía 2. "El martes llevo a los chicos al colegio y ya después parto, hasta el jueves al mediodía. Uno siempre quiere estar en su casa", explicó. Rocco opta por el ómnibus debido a una cuestión económica y "al stress. Los primeros 200 kilómetros todo bien, pero después te querés matar".

Amor a la distancia

Otro que opta por el ómnibus para trasladarse los fines de semana hasta la ciudad es el fotógrafo Miguel Angel, que durante años trabajó los veranos en Mar del Plata. Hasta que hace un tiempo, durante la temporada, encontró el amor y desde entonces pasa la semana en Buenos Aires y los fines de semana aquí.

"Hasta ahora lo llevo bien -contó- pero el proyecto a futuro es instalarme aquí toda la semana y sólo viajar a Buenos Aires los fines de semana, para trabajar".

A este obrero de la cámara fotográfica lo ayuda tener "un trabajo con horarios bastante flexibles" para poder "disfrutar de la calidad de vida de Mar del Plata. Además es un poco más barato que Buenos Aires en ciertas cosas y entonces es como que el dinero rinde más".

Al representante de la provincia de Buenos Aires en el Consejo Federal Pesquero, Francisco Romano, las obligaciones laborales lo llevan hasta Buenos Aires los martes y lo traen de regreso los viernes, mientras que su familia permanece en la ciudad.

Desde febrero pasado une, a través de la autovía 2, las dos ciudades pero anteriormente ya lo había hecho (1999-2003).

Y siempre cumplió con el ritual viajero por amor, a la pesca. "La pesca es lo mío y lo que me gusta, entonces tengo obligaciones allá y como tampoco me voy a mudar, viajo", explicó.

Para él, que llegó desde su Italia natal a los 4 años, Mar del Plata "es una de las ciudades más lindas del mundo, no la cambio por nada" y la calidad de vida es "inigualable".

Entonces hace "el esfuerzo y el sacrificio" de viajar todas las semanas y también cumple con la parada obligatoria, en este caso en el café del ACA de Chascomús.

Estos viajeros semanales no se conocen entre sí, pero los entrevistados se sorprendían al escuchar coincidencias en los días de viaje y hasta en las paradas que hacen a lo largo de la autovía. Quizás, después de la nota, decidan juntarse en algún club o asociación sin fines de lucro.

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