El G-20 plantea un cambio radical del sistema financiero mundial

Fue al inaugurarse la asamblea de las naciones industrializadas y los países emergentes más relevantes. Se intenta imponer controles a las finanzas para evitar la repetición de la crisis que el año pasado hundió a la economía global.
Situada a tres horas de Washington, en el estado de Pennsylvania y rodeada por tres ríos, para algunos Pittsburgh es la ciudad de los puentes. Para otros se trata la ciudad del acero, por el poder que tuvieron sus acerías en el pasado. En el comunicado final de la cumbre del "Grupo de los 20" que será dado a conocer hoy, veremos qué tipo de ciudad terminó siendo Pittsburgh para los presidentes reunidos aquí desde ayer con el fin de discutir la nueva arquitectura del sistema financiero internacional.

Los presidentes aterrizaron en esta pintoresca ciudad totalmente determinados a buscar compromisos y construir puentes entre las diferentes posiciones que existen sobre cómo consolidar la tímida recuperación económica lograda después de una de las peores crisis económicas desde la Gran Depresión.

Pero frente a la puja entre los países desarrollados que controlan los organismos financieros internacionales, incluyendo el Fondo Monetario Internacional, y los países emergentes, entre ellos los miembros del BRIC, (Brasil, Rusia, India y China) que quieren tener más votos, muchos observadores consideran que -más allá de las expresiones de buena voluntad- será muy difícil destruir en esta cumbre la barrera que han construido algunos países europeos para proteger sus privilegios. La propuesta de que el G-20 reemplace de ahora en más al G-8 presentada por el premier británico Gordon Brown y apoyada por todos los países emergentes, incluyendo la Argentina y Brasil, estaba sin embargo ganando terreno.

Todos los presidentes llegaron a la comida que ofreció Obama anoche en el jardín botánico de muy buen humor. Después de todo, es la tercera vez que se reúnen y ahora ya son como un club en el que todo el mundo se llama por los nombres de pila. De hecho, Obama besó a Cristina en la mejilla cuando, vestida con un conjunto color burgundy, ingresó a la comida. "Hola", le dijo Obama en español. "Hola ¿Cómo está, presidente?", respondió Cristina en nuestro idioma. Michele, la esposa de Obama, se acercó y le dio la mano.

Durante la primera reunión del G-20 que tuvo lugar en diciembre del 2008, la situación financiera estaba totalmente fuera de control. Fue entonces que decidieron entrar en acción. En abril del 2009, cuando se volvieron a encontrar en Londres adoptaron medidas por un total de US$ 3.000 millones que canalizaron a través del FMI y que cada país utilizó para estimular sus economías. Ya a esa altura la mayoría de los países había aprobado paquetes financieros para rescatar a sus bancos y paquetes de estímulo económico para reactivar el crecimiento. En la cumbre que está teniendo lugar en Pittsburgh, de lo que se trata fundamentalmente es de consolidar lo logrado y ver qué medidas se deben adoptar para que no se vuelva a repetir una crisis como la de 2008. Argentina, México y España se reunieron antes de la cumbre para coordinar posiciones.

Uno de los temas en los que hay consenso es en la necesidad de reforzar las regulaciones del sistema financiero. Pero mientras que Estados Unidos llegó a Pittsburgh insistiendo con que los bancos tiene que aumentar sus reservas para poder prevenir futuras crisis, los ministerios de Economía europeos hacen énfasis en la reducción de los bonos siderales que reciben los ejecutivos de los bancos a fin de año. Estados Unidos no rechaza del todo esta propuesta, pero quiere que las restricciones estén vinculadas al buen estado de las empresas y no está de acuerdo con los límites en los montos que proponen Alemania y Francia. Ayer trascendió que habrá una solución intermedia, aunque también -entre otras de las medidas que se discute- se encuentra una revisión de los planes de salvataje para las empresas en problemas.

Anoche, al cierre de esta edición, trascendió que habría un acuerdo para modificar el poder de voto de los países emergentes en el FMI. De acuerdo con un borrador del comunicado final de la cumbre difundido por la agencia de noticias Reuters, el organismo concedería ampliar en un 5% la participación de los emergentes, que venían pidiendo un 7% en la discusión previa. Un tema que interesa particularmente a Brasil y Argentina es que se ponga fin al proteccionismo y que se establezcan medidas en contra de los países fiscales. Si bien puede haber algunos avances en este último tema, no se espera nada a nivel del comercio internacional o de la ronda de Doha, que está totalmente estancada.

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