Planillas en blanco, fondos en negro

Por: Maximiliano Montenegro.

Por séptima vez desde que llegaron al poder, los Kirchner confeccionaron el Presupuesto 2010 en el capítulo de la SIDE con las mismas seis páginas en blanco, que ocultan gastos en negro. En tres años de gestión de Cristina, los fondos secretos aumentarán 78 por ciento. La protesta de los trabajadores de Kraft tal vez sea un adelanto del nuevo escenario social.

Los Kirchner perdieron por séptima vez la oportunidad de transparentar cuentas en negro. En el proyecto de Presupuesto 2010, el séptimo confeccionado en la era K, la SIDE vuelve a ocupar apenas seis paginitas en blanco, sólo con los encabezados que identifican la partida. Bajo la órbita directa de la Presidencia de la Nación (jurisdicción 20-08) figura el Programa 16: Información e Inteligencia, cuya unidad ejecutora es la Secretaría de Inteligencia de Estado.

"Este programa tiene por misión producir información e inteligencia de Estado para la seguridad nacional". Es toda la descripción del programa de acción del organismo.

En la página de Recursos Humanos se reconocen sólo dos empleados, las "autoridades superiores del Poder Ejecutivo Nacional". El titular del organismo, Héctor Icazuriaga y su segundo, Francisco Larcher, dos ultrapingüinos que reportan con línea directa a Néstor Kirchner.

Se estima que en la SIDE revistan entre 2.000 a 2.500 empleados, aunque son especulaciones de ex funcionarios políticos de la Secretaría. Para tener un parámetro de comparación, el INDEC funciona con 1.176 trabajadores, según se detalla en el Presupuesto.

Por último, se incluye un cuadrito con tres cifras: el total de fondos presupuestados para 2010: $ 514,6 millones. Sólo se discrimina que 221,9 millones serán destinados a gasto de personal de planta permanente. Y otros 292,7 millones a Servicios No Personales. Éstos serían los fondos para pagar cash toda clase de operaciones.

NADA MÁS. El proyecto de Presupuesto 2010 en el capítulo de la SIDE es un calco de las páginas en blanco, que ocultan gastos en negro, presentadas por Menem durante una década, por De la Rúa durante su breve gestión, y desde el Presupuesto 2004 por el matrimonio K.

Recuerdo que allá por 2003, durante una emisión del programa Día D, el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que uno de los objetivos del flamante gobierno era brindar mayor información en el Presupuesto sobre los fondos de la SIDE. Obviamente sobre las erogaciones que podrían –y deberían– publicarse sin perjudicar las tareas de inteligencia que resguardan la "seguridad nacional": cuánto se gasta en computadoras, autos, pasajes y viáticos, alquileres, refacciones edilicias, papelería, servicio de limpieza, mobiliario, celulares, cantidad de empleados que revistan en la planta de personal administrativo, etcétera, etcétera.

En aquel entonces todavía estaba fresco el escándalo del pago de coimas en el Senado, en el gobierno de la Alianza, con recursos salidos de la SIDE. Al parecer el presidente no compartía la opinión de su jefe de Gabinete. Cuando las aguas se aquietaron, los Kirchner continuaron manejando la Secretaría con tanta opacidad como sus predecesores. Y paradójicamente, el último en denunciar que sus teléfonos se escuchaban desde Olivos fue el propio Alberto Fernández, ya alejado del poder.

Desde junio de 2002, existe una comisión bicameral que en teoría debe fiscalizar los fondos de la SIDE. Con mayoría oficialista, los legisladores de la oposición en la Comisión todavía no accedieron a la rendición de cuentas formal de los últimos dos años.

CRISTINA SECRETA. El presupuesto de la SIDE en 2003, elaborado en la gestión Duhalde en plena crisis, era de 138 millones, con un recorte muy importante respecto de los años previos. Ese año Kirchner terminó gastando $ 250 millones. Y alrededor de ese monto se estabilizaron los gastos del organismo durante el primer mandato K. El gran salto de los recursos para los espías ocurrió durante el gobierno de Cristina. En 2008, se erogaron casi $ 410 millones, un 42% más que en 2007 ($ 288 millones). En 2009, la Ley de Presupuesto marca 484 millones, aunque todavía no se sabe si se gastará más, algo común en la ejecución de las partidas secretas. En el 2010, como se dijo, se proyectan casi $ 515 millones. Así, en tres años, Cristina habrá ampliado la caja de la SIDE en un 78 por ciento.

A la par de ese engorde presupuestario, en los últimos dos años se multiplicaron las denuncias de operaciones con el sello de la SIDE (escuchas telefónicas e intervención de mails a políticos, empresarios y periodistas, escraches anónimos a dirigentes opositores, seguimientos fotográficos, etcétera). En la última elección habrían fluido también recursos en negro para solventar encuestas y campaña política, que hasta el 2007 se pagaban a través de distintos organismos públicos y "empresas amigas", que justificaban las facturas bajo el disfraz de endebles estudios de interés público.

¿NUEVO ESCENARIO SOCIAL? El escenario de conflictividad laboral, que tomó estado público en las últimas semanas con los cortes en Panamericana de trabajadores de Kraft y de organizaciones piqueteras en diversos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano, tal vez sea un adelanto de un nuevo escenario social.

El denominador común es una economía que en lugar de crear empleos, como en los seis años previos, los destruye. Según la AFIP, durante el primer semestre de 2009 se perdieron 226 mil empleos en blanco. (Vale recordar que el sueldo de otros 150 mil trabajadores es abonado parcialmente por el Ministerio de Trabajo contra el compromiso de las empresas de no despedirlos.) La persistencia de la inflación, que erosiona el poder de compra salarial. Y niveles de pobreza del orden del 30%, con picos por encima del promedio en los partidos más populosos del GBA.

Un escenario con menos desocupación que en los noventa, pero con tasas de pobreza similares –o incluso superiores–, como consecuencia de los precarios ingresos del enorme universo de trabajadores informales. El 37% de los ocupados están en negro y cobran en promedio la mitad de los asalariados registrados.

En este marco social, coexisten dos fenómenos. En el mercado laboral, vienen ganando protagonismo las comisiones internas en las empresas, que desconocen la representación del sindicato y de la conducción de la CGT. La situación de Kraft es emblemática. El poder de movilización de la comisión, en conjunto con organización sociales y partidos de izquierda, sorprendió al Gobierno, que en principio jugó –con Moyano y Daer– a desgastar a los delegados de la fábrica. Y hasta coqueteó con los empresarios de la UIA, a quien el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, les prometió el desalojo de los "activistas". Las imágenes de la represión policial, la extensión del reclamo y la bananera intervención de la embajada norteamericana, obligaron a un giro de ciento ochenta grados en la estrategia Gobierno-CGT: ahora todos los cañones apuntan a la empresa por incumplir las leyes laborales y la instancia de negociación que, recién en medio del incendio, convocó el Ministerio de Trabajo.

Pero el de Kraft no es un caso aislado. El miércoles, durante una reunión del Comité Ejecutivo de la UIA en Pilar, se mencionaron otras protestas que siguen un patrón similar: tabacaleros en Jujuy, trabajadores en fábricas avícolas en Entre Ríos, obreros textiles en el GBA, y los empleados del Subte en la Ciudad, entre otros. El titular de la CTA, Hugo Yasky, dice que los combativos delegados suelen ser trabajadores jóvenes, incorporados durante los últimos años de auge en la industria, que no vivieron la represión de la dictadura y toman distancia del sindicalismo tradicional, al que consideran cómplice de las patronales.

Otro fenómeno distinto, vinculado con los marginados del mercado laboral, son los reclamos de los grupos piqueteros. Desde que Cristina anunció hace un mes el Plan Social de Trabajo en Cooperativas, que prevé crear 100 mil empleos en los próximos dos años, se desató una feroz pulseada por el control de los 1.600 millones asignados en el Presupuesto 2010.

Tras la derrota del 28 de junio, Kirchner pareció hacerles un guiño a las organizaciones sociales, históricamente enfrentadas con los intendentes del PJ, a quien el ex presidente llamó "traidores" y "vieja política" horas después de la elección. No fue más que un amague. La orden que impartió a poco de lanzado el plan fue canalizar los recursos, que reparte el Ministerio de Desarrollo Social, de la hermana Alicia, a través de los municipios. "Kirchner priorizó la alianza con el PJ y no va a desandar ese camino. Desarrollo Social baja los fondos a través de los intendentes. Y ellos entregan los sueldos (1.200 pesos mensuales) con sus propios listados y cupos", se quejan los grupos piqueteros, que amenazan con subir el tono de las protestas, hasta que Kirchner acceda a liberar parte de los fondos secuestrados por los barones del conurbano.

El único plan social destinado a los más pobres desde que explotó la crisis consolidará las peores prácticas clientelares de la vieja política. Es la contracara de la universalización de los planes sociales que propone la CTA. Sin embargo, el problema mayor es la escasez de los recursos destinados en relación con la magnitud del drama social. En los cálculos oficiales, tal vez se lleguen a repartir 5.000 subsidios por municipio en unos 20 distritos del GBA, donde viven tres millones de menores pobres, sin ninguna asistencia estatal.

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