Planifican cultivar frutas tropicales y exóticas en 18 mil hectáreas del nordeste formoseño

Como parte del programa de diversificación productiva y a partir de la puesta en marcha de la biofábrica de vegetales que se está completando de instalar con sus modernos equipamientos en el CEDEVA de Misión Tacaaglé, 270 kilómetros al noroeste de Formosa, se avanza hacia el desarrollo de casi 18.000 hectáreas de frutas tropicales en esa región del noroeste formoseño, confirmándose el propósito de incorporar en este sistema productivo a los distintos estratos de trabajadores rurales y que gran parte de esa superficie potencial debe ocupar la banana.
Se admite que se trata de un proceso progresivo que demandará algunos años de ejecución para lo cual se trabaja con la necesaria regularidad a partir de la disponibilidad de un proyecto bien claro decidido por el gobernador Gildo Insfrán y de la convicción acerca del rol que le compete a cada uno de los organismos que intervienen en este emprendimiento y que ya han comenzado a articular acciones para ser eficientes en sus misiones.

Además, se reconoce que esta gestión compartida -de la que forman parte organismos nacionales, provinciales y unidades académicas- garantiza dinámica a cada una de las facetas del proyecto tanto desde la investigación básica de la Universidad Nacional de Formosa, de la investigación aplicada en los CEDEVA, desde la acción comunitaria del dirigente del PAIPPA zona, desde el delegado del Ministerio de la Producción y Ambiente es toda una red que tiende a dar apoyo y sustentación al pequeño productor en forma organizada como para darle velocidad a todo el proceso de cambio.

En los últimos días, se habló en la reunión de las pautas innovadoras que el gobernador plantea con Formosa 2015 al modelo formoseño para el desarrollo provincial así como también de lo que esperan lograr los técnicos en cuanto al proceso de transformación frutícola en esa región del noroeste a partir del funcionamiento pleno de la biofábrica.

Fruticultura dinámica

Básicamente las metas concretas tienen que ver con el desarrollo de una fruticultura dinámica que rápidamente se adecue a las necesidades del mercado y que pueda participar en el mercado interno en primera instancia con las mejores calidades, sobre todo de banana, ananá, papaya y probablemente mango.

Para las etapas futuras se contemplará la posibilidad de fijar la mirada en el mercado exterior, aunque previamente se aspira alcanzar un buen posicionamiento liderando por lo menos el desarrollo de una bananicultura moderna.

Se ratificó el propósito oficial de trabajar con todos los estratos de productores, indicándose que para cada sistema productivo, el Gobierno provincial asignará una herramienta para que los que intervengan puedan acelerar y mejorar su capacidad productiva y como resultado directo aprecie el mejoramiento de calidad de sus frutas.

Además, se aludió al apoyo que este objetivo está teniendo desde el FONFIPRO en los aspectos de financiamiento de los proyectos a partir de las líneas crediticias que se implementen a nivel de este Fondo Fiduciario Provincial, herramienta financiera propia que rápidamente puede ponerse en funcionamiento de ser necesario a partir de las determinaciones que vayan surgiendo.

La banana

Además, se habló de las misiones de capacitación sobre bananicultura que se ha encomendado a los componentes del CEDEVA de Misión Tacaaglé que estuvieron en Santa Catarina, Brasil para recibir las ultimas técnicas sobre biolaboratorio sobre las cuales trabajan desde hace más de veinte años.

También hubo técnicos y profesionales en Bolivia donde se forzó el cultivo de banana para reemplazar al de coca, concretamente en la zona de Cochabamba Tropical a unos 300 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Allí empezó el proceso con el apoyo de la Oficina Americana de Desarrollo en 1992 y en la actualidad cuentan con 14.500 hectáreas de banano y están exportando a la Argentina, Chile y Perú.

Lo interesante de este desarrollo es que se lo impulsó sobre la base de la asociación de pequeños productores, una experiencia que los técnicos del CEDEVA de Tacaaglé querían conocer de cerca de partir de la idea de integrar a muy pequeños productores con muy poco conocimiento de banana ya que fueron transplantados a esa región para hacerlo aunque procedían de la minería y de otras actividades productivas diferentes aunque en poco tiempo fueron puestos en condiciones para producir banana para exportación.

Sobre todo interesa el nivel organizativo en lo productivo y comercial ya que algunas características de las regiones son diferentes a las formoseñas.

Se admitió que ha sido muy innovador ver –a tal punto que permitió traer nuevas ideas para eventualmente volcarlas en el seno "paippero"- cómo ellos se han organizado, cómo funcionan las comisiones de trabajo de exportación, de ventas, las definiciones hacia nuevos rumbos, cómo las familias trabajan en forma agrupada y democrática al tomarse las decisiones hacia donde van las empresas familiares.

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