Los planes de Gerardo Morales, el enemigo íntimo de Cobos

El miércoles pasado le pidió una cita a Julio Cobos. Tiene con el vicepresidente una relación formal y bastante mala en lo político. Debía hablar algo importante. Faltaban 48 horas para la votación de la ley de Medios, y los rumores sobre la senadora correntina Dora Sánchez eran fuertes.
Gerardo Morales fue al punto: "Mirá Julio tenés que hablar con ella, dicen que vota con el Gobierno". La respuesta del vicepresidente no dejó lugar a mucho más. "No hay nada que hacer, ya está dada vuelta. Habló conmigo más de una hora y lo tiene decidido".

Así empezaron las sospechas de Morales sobre cómo logro el Gobierno ese voto. Luego de la votación, el senador radical empezó a definir con sus abogados una presentación para que la Justicia investigue a Sánchez. Pidió además que citen a dar su testimonio a Néstor Kirchner, quien se reunió en Olivos con el gobernador Arturo Colombi, y al propio Cobos, que escuchó cómo la senadora correntina le explicaba que cambió el voto para obtener "mejoras financieras" para su provincia.

En las últimas horas, con esos mismos abogados, Morales preparó en su oficina otra presentación, pero que será en el Congreso. El martes pedirá que haya una investigación parlamentaria sobre cómo se cambió la ley de Medios, diez días después de aprobada la media sanción de Diputados. Morales sostiene debe existir una explicación del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, sobre si se excedió en su atribución para corregir el texto con las "fe de erratas". También busca que se determine quiénes son los responsables de que se haya cambiado la ley y los senadores se enteraran por el Boletín Oficial.

No está mencionado, pero en parte también es un golpe indirecto hacia Cobos, que es la máxima autoridad en el Senado.

¿Cobos sabía? ¿Se enteró en el medio de la sesión? ¿Quién retuvo la ley durante casi quince días?. Son preguntas que se hacen entre algunos senadores de la UCR.

Pero Cobos ya dijo que no se enteró, porque sino lo hubiese informado a los senadores. Y él impulsará la investigación y citó para el martes a una reunión sobre el tema. Criticó además en duros términos la manipulación de la ley.

Morales quiere saber cuál fue el papel de vicepresidente en un episodio que la oposición considera un escándalo. Es un capítulo más de una pelea silenciosa que mantienen hace tiempo, pero que se agudizó desde que Cobos es el hombre mejor posicionado en las encuestas. "Eso no le va a servir para nada", suele decir Morales, que además es presidente del radicalismo. Pero lo será sólo un par de meses más. "No quiero seguir al frente de la UCR", ha dicho ante su grupo de colaboradores.

El jueves a la tarde Morales se comunicó con el presidente provisional del Senado, José Pampuro. "Mirá Pepe, yo creo que hicieron las cosas mal y voy a pedir una investigación por el tema de las fe de erratas", le anticipó. "Está bien Gerardo, gracias por avisar", habría sido la respuesta Pampuro. El senador del PJ es el hombre que convenció a Eduardo Duhalde de que Kirchner era una buena opción para el 2003, hace un tiempo tomó en privado distancia de Kirchner y ahora volvió a acercarse para la votación de la ley de Medios.

Pampuro y Morales tienen una relación cordial. Lo mismo pasa entre el senador radical y el jefe de bloque de senadores del PJ, Miguel Angel Pichetto. En el Senado aún se guardan algunas formas, más allá de las peleas políticas que después se llevan al recinto.

Pero con los peronistas que mejor se llevan los radicales son con los legisladores del PJ no kirchnerista en el que militan Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Reutemann, Hilda Duhalde y Juan Carlos Romero, entre otros. Con Rodríguez Saá, Morales "punteó" los votos para la votación de la ley de Medios; estaban todo el tiempo en contacto.

La idea de los radicales es trabajar en ambas Cámaras con el PJ antikirchnerista y con los socios del Acuerdo Cívico que son la Coalición Cívica y el socialismo, apenas asuman los nuevos legisladores.

Hace dos semanas que empezaron algunos contactos con más peso, aunque se trata de reuniones informales y algunas se mantienen en reserva. El gran objetivo es definir una agenda propia para intentar imponerla en el Congreso: como la reforma de la ley de Medios, el cambio para el Consejo de la Magistratura, los superpoderes, el INDEC, y la pobreza. Pero la secreta sensación que hay en la oposición es que será "difícil" (según admiten en privado) que se puedan imponer nuevas leyes que no sean las del Gobierno y que si lo logran, estarán sometidos al veto presidencial. "Por los menos, lo que vamos a lograr es frenarlos", dijo en las últimas horas Morales. Estaba agotado por la tensión de las últimas semanas. "Estas leyes por atropello, no pasarán más", siguió el senador. Estaba por terminar algunos trabajos y se iba a Jujuy, su tierra, donde suele irse de viernes a lunes, todas las semanas. Lejos de descansar, Morales enfrentó allí un escrache (ver pág. 3).

Ante el panorama que se avecina según la oposición, se trabajó en los últimos días en crear una comisión para investigar supuestos casos de corrupción en la administración de Cristina Kirchner. Es posible que el jefe del bloque radical, Ernesto Sanz, tenga allí un papel clave.

Sanz y Morales trabajan en tándem en muchos temas.

Todavía Morales se acuerda exacto el momento que ambos compartieron en una de las escaleras del Senado, el día que se votaba la resolución 125. Cerca de las 21 un senador radical K hasta ese instante, Emilio Rached, les comunicaba que votaría en contra. Enseguida Morales llamó a un mendocino que conoce de memoria a Cobos. "Estamos en un empate, ¿sabés qué va a hacer Cobos?", consultó Morales. "Quédate tranquilo, los va a cagar", dijo sin vuelta. Hubo un festejo de Morales y Sanz en la escalera, aunque la dramática votación se concretó muchas horas después, ya de madrugada.

Morales todavía tiene guardada la planilla donde contó los votos para esa votación que marcó, entre otras cosas, la ruptura definitiva de Cobos con el Gobierno.

Eso no determinó un acercamiento entre el vicepresidente con Morales, quien fue el que "echó de por vida" a Cobos de la UCR por formar parte de la fórmula presidencial con Cristina Kirchner. Sin embargo, las distancias se acortaron con el tiempo y ahora se busca un consenso con el "cobismo" para definir el nuevo presidente de la UCR.

"Cobos está operando directamente en el partido, habla con todos", ha dicho Morales. En privado, el senador piensa lo mismo que Elisa Carrió: no creen en la candidatura de Cobos y desconfían de su estrecha relación con Francisco de Narváez. "Vamos a pelear para que si quiere ser candidato vaya a una interna", dice siempre Morales. Carrió ya advirtió que antes de compartir con su proyecto con el vicepresidente, va sola.

Cobos hace tiempo que recorrer su camino y se mueve en privado ya como un candidato presidencial. Y mantiene su idea de no renunciar ni siquiera si es candidato en 2011.

Un sector de la UCR no lo quiere y con ellos es una relación hoy imposible.

Mientras tanto, la oposición busca fortalecerse, encontrar una estrategia más compacta y clara para enfrentar los últimos años de gobierno de Cristina Kirchner y el plan que su marido tiene para volver en 2011 y mantener el apellido Kirchner otros cuatro años más en la cima del poder.

La última información que llegó al despacho de Morales es que el Gobierno enviará al Senado la reforma política en los próximos días. Es el nuevo objetivo de Kirchner, y la próxima pelea en el Congreso con la oposición.

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