La CGT ya planea cómo sacarle jugo a su poder tras las elecciones

Moyano y el resto de la cúpula sindical esperan más concesiones del Gobierno. El camionero sueña con una candidatura mientras los gordos alientan el regreso de Barrionuevo
La primera línea de la CGT transita el tramo final de la campaña con la certeza de que a partir del lunes se replanteará en forma total su relación con el poder. En voz baja, cerca del líder Hugo Moyano y entre el resto de los sectores internos de la central estudian con lupa las últimas encuestas que anticipan una difícil pulseada para Néstor Kirchner en el territorio bonaerense, y apuntan estrategias sobre el nuevo rol político que –aseguran– pretende desempeñar la entidad sindical tras los comicios. El denominador común de los planes que los gremialistas discuten en encuentros reservados supone una apuesta por fortalecer su protagonismo y hacer valer su consolidación como resorte clave en la alianza con el kirchnerismo.

En palabras de un importante dirigente: "Hay que barajar y dar de nuevo. La CGT no puede seguir siendo una simple formalidad". La frase no oculta un mensaje directo a la Casa Rosada: la conducción sindical cree que su respaldo no fue suficientemente recompensado por el poder en los últimos años y entiende que la renovación de ese apoyo podría ser más redituable para sus aspiraciones con un kirchnerismo más debilitado luego de la elección.

La reunión cerrada que los jefes gremiales proyectan compartir la próxima semana se inscribe en esa estrategia. "Hay que discutir una nueva agenda con el poder y definir con claridad la relación porque se vienen tiempos diferentes", razonó otro sindicalista.

En la conducción de la entidad se entusiasman a cuenta con alguna señal del oficialismo a partir del lunes y no esconden su expectativa de que ese gesto llegue de la mano de la confirmación del postergado encuentro de la mesa chica cegetista con el ex presidente. La "nueva agenda" de la que hablan en la CGT no es mucho más que los viejos reclamos que los dirigentes han repetido ante Cristina, hasta ahora sin respuestas: el control del Ministerio de Salud, más fondos para las obras sociales sindicales, aumentos del salario mínimo, asignaciones familiares y subsidios por desempleo, y una mayor participación en la toma de decisiones.

Moyano candidato

Pero más allá de los acuerdos de superficie entre la primera plana cegetista, en el fondo subyacen también fuertes ambiciones personales que recrean viejos recelos y cierta incertidumbre sobre la verdadera magnitud de la fraternidad sindical. Desde el moyanismo parecen decididos a transitar el camino de una construcción política propia que ubique a su líder en la lista de largada para la carrera que se abrirá dentro del peronismo de cara a los comicios presidenciales de 2011. Un par de meses atrás, el camionero apenas dejaba escapar una sonrisa cuando alguno de sus laderos le susurraba en voz baja la idea. Pero la contundencia del acto del 30 de abril pareció convencer a Moyano de que no era un plan tan alocado soñar con alguna candidatura. El discurso más abierto y flexible que mostró después, incluso en el trato con el periodismo, fue el primer indicio de cierto intento de renovar su imagen, cuyos efectos aún resultan imprevisibles.

A la par del juego personal de Moyano, sus críticos dentro de la central obrera (el grupo de los "gordos" de Armando Cavalieri y Oscar Lescano y los llamados independientes) también empezaron a mover sus propias fichas. En esos sectores alientan la posibilidad de un retorno del polémico Luis Barrionuevo a la estructura cegetista, como parte de una apuesta por equilibrar el poder interno y fijar ciertos límites de acción al moyanismo. Enfrentado desde hace años al camionero, Barrionuevo quedó golpeado después de que su alianza con el PJ disidente en Buenos Aires no produjo los beneficios que esperaba, lo que determinó a parte de su entorno sindical a comenzar a evaluar la posibilidad del regreso a la central de Azopardo.

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