El plan de Schiaretti pone al Frente Cívico al borde de la ruptura

Giacomino tiene la llave para destrabar la iniciativa provincial, pero Juez ya se pintó la cara para resistirlo. Mapa.
Por ahora no hay cómo adelantarse al almanaque: todo indica que la suerte del proyecto que impulsa el Gobierno para vender la Casa de las Tejas y el ex Instituto Pizzurno con la idea de construir un centro cívico y un centro de convenciones en predios del Ferrocarril Mitre se empezará a definir dentro una semana, cuando el intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, regrese de vacaciones. Él maneja hoy los tiempos y tiene la llave para destrabar el proyecto –muy cuestionado por sus socios juecistas del Frente Cívico–, a partir de lo que decida en relación a la normativa urbanística que se aplicará a los terrenos que se sacarán a subasta pública.

Hoy la zona es “área institucional”, pero para poder construir en altura hay que dictarle una normativa específica. El Gobierno afirma tajante (y también lo deslizan más solapadamente funcionarios giacoministas) que el propio Ejecutivo municipal puede resolver esa cuestión “asimilando” la norma a lo que ocurre en el entorno inmediato, esto es, permitir una edificación en altura similar a la de Nueva Córdoba.

Para los juecistas, incluidos el viceintendente Carlos Vicente y la concejala Graciela Villata (jefa del bloque oficialista), ese debate es prerrogativa exclusiva del Concejo Deliberante. Y el propio Luis Juez, como líder del Frente Cívico, fue más allá: directamente dijo que “garantizaba” que el Concejo no iba a acompañar la pretensión de la Provincia.

Se dobla o se rompe. Planteada en estos términos la cuestión, los movimientos que ensaye Giacomino cuando retome sus funciones no sólo tendrán impacto directo en el futuro del proyecto inmobiliario que alienta con todo fervor el gobernador Juan Schiaretti para hacer obras de envergadura en la Capital: también se precipitarán definiciones en la caliente interna del Frente Cívico.

Hace meses que Juez y Giacomino se llevan a las patadas, pero la polémica iniciativa del Gobierno parece haber profundizado esa disyuntiva, al ponerlos en trincheras enfrentadas. Como es su estilo, Juez se encargó de llevar al extremo sus planteos y las diferencias de criterio.

“No hay obra pública que justifique aliarse con el enemigo”, dice ahora, imaginando a Giacomino como virtual socio del gobernador. Juez equiparó casi por anticipado el silencio del intendente con un “sí” de éste a las pretensiones de Schiaretti.

Por conveniencia y por estrategia, desde el giacominismo son mucho más cautos. Insisten en que “de ninguna manera” están alineados políticamente con el gobernador y que, si bien conocen el proyecto de Schiaretti, todavía no hay nada avanzado para imaginar su concreción inmediata.

Con Giacomino ausente pero –paradójicamente– igual en el centro de la escena, son indisimulables los tironeos a los que está sometido.

De un lado, el gobernador Schiaretti le promete un aporte de varios millones de pesos para avanzar en diversas mejoras en el microcentro: remodelación de la plaza San Martín, construcción de una rambla en la Hipólito Yrigoyen, y extensión del piso de pórfido sobre Obispo Trejo, entre otras. Algunos señalan que la moneda de cambio sería, justamente, que apruebe el loteo de la Casa de las Tejas.

Sin recursos propios y sin haber podido hasta ahora mostrar obras en la ciudad, el convite puede resultar tentador para el intendente, si piensa en términos exclusivamente de gestión.

Marcar la cancha. Desde el frente político, el juecismo intenta marcarle la cancha, recordando que ya el Frente Cívico se opuso a un proyecto inmobiliario similar del ex gobernador José Manuel de la Sota y que en los últimos cuatro años el municipio se la pasó diciendo que no se podían potenciar nuevos desarrollos inmobiliarios en barrio Nueva Córdoba, porque el sector está colapsado.

Pero no sólo Juez aportó su granito de arena para incomodar a Giacomino en sus días de descanso: la celeridad y la energía que ha puesto el Gobierno en salir a instalar públicamente su proyecto precipitó tiempos que el intendente imaginaba de otra manera. “Todas las obras y proyectos fueron motivo de charlas con el Gobierno en los últimos meses, pero nunca imaginamos que los iban a tirar con todo en el arranque de año, cuando todavía no hay avances en el plano administrativo”, reconocen funcionarios municipales.

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