Plan de las potencias para frenar el hundimiento de los mercados

Pese a las diferencias internas, el G7 acordó un "plan de acción" coordinado que prevé "utilizar todas las herramientas disponibles" para respaldar las instituciones financieras. Este fin de semana se esperan precisiones sobre el programa.

Frente a los múltiples llamados de los últimos días en favor de una acción coordinada a nivel internacional para restablecer la calma en los mercados financieros, los ministros de Economía del poderoso Grupo de los Siete (G-7) acordaron ayer un "plan de acción" que prevé "utilizar todas las herramientas disponibles para respaldar a las instituciones financieras y prevenir su quiebra".

Después de cuatro horas de deliberaciones, el grupo de naciones industrializadas integrado por EE.UU., Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Canadá no logró, sin embargo, acordar la instrumentación conjunta de políticas concretas. Se espera que durante este fin de semana anuncien alguna de esas medidas, a la espera de que los mercados abran más tranquilos el lunes.

De acuerdo al comunicado final de la reunión, cada país podrá adoptar las medidas que considere necesarias para cumplir con los cinco objetivos que incluye el plan de trabajo (ver Una acción...). No obstante, el Grupo se comprometió a seguir colaborando y a no aplicar políticas que vayan en contra de esos objetivos.

"Es ingenuo pensar que podíamos hacer otra cosa. Países diferentes, de diferentes tamaños, diferentes sistemas financieros y diferentes sistemas políticos, no pueden aplicar las mismas políticas", explicó el secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson. De hecho, durante la conferencia de prensa que dio después de la reunión del G7, Paulson aprovechó la ocasión para confirmar que en EE.UU., el Estado comprará acciones de bancos que estén con problemas de liquidez, lo que equivale a una seminacionalización de la banca.

Gran Bretaña ya adoptó esta medida hace tres días, pero no todos los demás países están en condiciones o quieren hacerlo. Eso explica por qué no se pudo acordar un plan más contundente.

De hecho, durante todo el día de ayer hubo mucha especulación sobre qué tipo de plan adoptaría el G7. A fin de bajar las expectativas, la ministra de Economía francesa ,Christine Lagarde, había advertido por la mañana que los mercados no deberían esperar una respuesta armonizada ya que "no se puede aplicar el mismo método a situaciones de mercado que son distintas". "Lo que es importante es alcanzar un acuerdo sobre los principios comunes", insistió Lagarde, coincidiendo con lo expresado dos días atrás por el secretario del Tesoro, Henry Paulson.

Por el contrario, Gran Bretaña e Italia estaban a favor de alcanzar un acuerdo sobre políticas que todos los países se comprometieran a aplicar. El jefe de gobierno de Italia, Silvio Berlusconi, llegó a urgir a los gobiernos a que cierren de forma coordinada los mercados financieros, mientras que su ministro de Economía, Giulio Tremonti, se mostró muy molesto antes de la reunión, porque el borrador del comunicado final del Grupo que le mostraron por la mañana era demasiado "débil".

"Se entrevé (en el documento) un texto escrito al viejo estilo, como si no hubiera pasado nada. Nosotros este texto no lo firmamos. O se presenta uno nuevo, con compromisos fuertes, o... bueno, pensemos en convencerlos (a cambiar la propuesta)", había dicho.

Al final triunfó la posición de EE.UU. y Francia, que fue adoptada por consenso.

El comunicado emitido anoche asegura que la situación actual requiere de medidas "urgentes y excepcionales". Sin embargo, ninguno de sus firmantes quiso poner un plazo para la toma de medidas o su entrada en funcionamiento. "Vamos a hacerlo tan pronto como podamos, y lo haremos adecuadamente, y lo haremos efectivamente y bien", afirmó Paulson. "Créanme, no estamos perdiendo el tiempo. Hay gente trabajando las 24 horas del día para manejar esto".

Hoy, el presidente George Bush se reunirá con el Grupo de los 7 mientras que el secretario del Tesoro, Paulson, convocó a una reunión del Grupo de los 20, es decir, el G-7 más los países con economías emergentes como Brasil e India, y entre los que también se encuentra Argentina.

En un nuevo intento por calmar los mercados --sin éxito-- el presidente Bush ayer volvió a hablarle al país desde el jardín de las rosas de la Casa Blanca, afirmando que el gobierno "sabe cuáles son los problemas, tiene los instrumentos necesarios para hacerles frente y está actuando para ello".

Bush dijo que comprendía la incertidumbre pero que había que tener en cuenta que la ansiedad no hace otra cosa que generar más ansiedad y no favorece los esfuerzos que se están haciendo para superar la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de 1929.

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