Un plan para mantener la producción automotriz

El Gobierno busca evitar despidos en un sector clave de la economía. Además, quiere mostrarse activo contra la recesión, en vista de las elecciones del año próximo.

Por: Marcelo Bonelli

Dentro de un plan general para frenar la caída de la actividad económica, el Gobierno anunciará un programa de incentivos para el complejo fabril automotriz. Los estímulos serán fiscales y el Estado tendría un papel activo para empujar la demanda interna y otorgar subsidios a las exportaciones.

El programa tiene fuertes implicancias políticas y por eso se monitorea desde la Quinta de Olivos. Se hará para evitar la caída la actividad en las terminales en un año electoral.

Las negociaciones las mantienen en forma paralela el polémico Guillermo Moreno y el secretario de Industria, Fernando Fraguio. Ambos tuvieron en las últimas jornadas reuniones con Cristina Kirchner. Pero --por ahora-- sus propuestas preanuncian diferencias.

Moreno quiere, a través de créditos a tasas subsidiadas, alentar la compra de un único modelo económico por terminal.

Fraguío propone un plan integral que otorgue financiación para la adquisición de todo tipo de vehículos e incentivos de carácter impositivo para mejorar la competitividad de las terminales.

Osvaldo Baños, de Peugeot; Cristiano Rattazzi, de Fiat y Viktor Klima, de Volkswagen ya habrían mantenido contactos. Las terminales prefieren un plan integral como el que anunció Lula en Brasil, que no genere distorsiones en los planes de producción y preferencias del público.

El Gobierno haría el anuncio después de que se apruebe el cambio en la jubilación privada. Antes quiere que, formalmente, las terminales y la cadena de valor automotriz se comprometan a no despedir personal por un año.

Pero también busca dar una señal política fuerte: que la Casa Rosada utilizará fondos públicos y que intervendrá en la economía para evitar que Argentina entre en recesión.

El "plan automotriz" sería una de las medidas que se anunciarán antes de fin de diciembre, para mantener la actividad y el empleo en un año electoral clave.

Néstor Kirchner --en la intimidad-- parafrasea a Aldo Ferrer y así denomina a la propuesta: "Vivir con lo nuestro". Intenta --a la vez-- brindar una respuesta a una preocupación central entre los empresarios: que la desaceleración, no termine en recesión.

El tema se evaluó el martes en la Unión Industrial Argentina, cuando la tasa de interés toco el 25%. Pero insólitamente su cúpula no habló del tema y prefirió salir a defender a las AFJP. El reclamo --el tercero en dos semanas-- en favor de las financieras y bancos fue impulsado ideológicamente por Carlos Pedro Blaquier a través de Federico Nicholson ,y acompañado por los dirigentes Cristiano Rattazzi y Miguel Acevedo.

En cambio, la cuestión productiva fue el eje excluyente de la reunión de ayer de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Osvaldo Cornide, apoyado por 600 industriales, pidió precisamente una estrategia en defensa de la industria nacional.

En la Asociación Empresaria Argentina también estudian la caída en la demanda. Pero su diagnóstico es otro: para los máximos empresarios de Argentina los errores del Gobierno fueron los que hicieron exacerbar la crisis económica en el país.

Los hombres de negocios coinciden, básicamente, en una cuestión: que el principal problema de la economía argentina hoy es la pérdida de confianza.

La Argentina enfrentará esas críticas en la cumbre del Grupo de los 20. En Washington, Cristina Kirchner desplegará una estrategia común con Lula.

Ambos hablaron telefónicamente a comienzos de semana para evaluar la posición conjunta. Lula y la Presidenta tienen un convencimiento: que Estados Unidos y Grupo de los 7 esconden la verdadera magnitud de la crisis y eso prenuncia mayores sacudones financieros para las naciones emergentes.

Lula trasmitió a la Presidenta dos certezas, fruto de su exclusivo diálogo con Barack Obama. Primero, que el presidente electo no actuará frente a la crisis hasta asumir a fines de enero. También, que Obama no designará --por ahora-- al futuro secretario del Tesoro, para evitar que la magnitud del temblor lo desgaste y consuma antes de asumir ese estratégico cargo. En otras palabras: Obama no actuará en la transición y eso anticipa que el tembladeral continuará en el próximo bimestre.

Carlos Zannini ya le había anticipado parte de este diagnóstico. Integró en secreto la misión del último fin de semana a San Pablo. La Presidenta le encargó en forma personal una tarea discreta: hacer una evaluación política de la reunión y su proyección para la cumbre que comienza hoy en Washington. Zannini elaboró un informe confidencial, cuya principal conclusión fue la siguiente: en Washington no habrá iniciativas de peso y la transición en la Casa Blanca hará que existan muchas expresiones de deseos, pero poca acción concreta. Por eso ayer se definió que Argentina tendrá la siguiente posición:

Hará una dura crítica por los errores en el pasado del FMI. Una posición vetusta que copiarán otros mandatarios. Ayer en Madrid circuló un informe que expondrá José Luis Rodríguez Zapatero, en el cual tampoco se hacen propuestas y sólo se responsabiliza de la crisis a la "ideología neoliberal y conservadora" del G-7.

Se pedirá que el FMI otorgue créditos sin condicionalidad a los países emergentes para estabilizar sus economías. Esto tiene la simpatía de Europa, pero el rechazo duro de EE. UU.

Se exigirá que el G-7 brinde información real y profunda para establecer la verdadera magnitud y extensión de la crisis.

Se pedirán medidas para acotar la recesión internacional.

Será un encuentro importante y la Presidenta lo utilizará para otro objetivo: intentará recomponer la deteriorada imagen internacional de la Argentina.

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