Plan para 2010: freno al subsidio energético y subas en luz y gas

Por: Alcadio Oña

Hay un dato fuerte en algunas páginas del proyecto de Presupuesto de 2010: el Gobierno irá para adelante con los aumentos en luz y gas. Si no es por otros medios, al menos con intensidad parecida al impuestazo y al golpe en las facturas que ensayó hace bien poco.

Según una planilla del mensaje que acompaña a la ley, el año que viene las transferencias a las empresas privadas para gastos corrientes bajarán 0,3 %. Aun cuando todavía suman 15.888 millones de pesos, el punto es que dejarían de correr al ritmo de los últimos tiempos.

En la explicación que se le da al repliegue asoma justamente el dato: será, dice, por las "reducciones de los recursos destinados al sostenimiento de las tarifas eléctricas". O sea, el Gobierno no sostendrá el costo del servicio, sino que piensa encarecerlo contra viento y marea.

Hasta ahora ese subsidio ha beneficiado más a los sectores de mayores recursos que a los de bajos ingresos, aunque luego del traspié reciente se supone que el Ministerio de Planificación aplicará un modelo de ajuste más elaborado y racional. Quizás se lo vea en las próximas boletas de luz y gas. O después, si el Gobierno prefiere sacar el asunto de la tapa de los diarios y evitarse costos políticos que puedan embarrar sus objetivos inmediatos.

Por de pronto, Julio De Vido ya prepara una propuesta para las provincias productoras de hidrocarburos, que le reclaman una retribución mayor. Contempla aumentar el valor del petróleo y el gas en boca de pozo; por añadidura, subir las tarifas y ciertos precios.

Lo que el ministro ignora es si toda su operación será avalada en Olivos, pese a que algunos gobernadores ya han pagado por adelantado. Diputados de esas provincias votaron decididamente la ley de medios K y otros se inclinaron por prestar el quórum que el oficialismo necesitaba: a su manera, aportaron al resultado final.

En cambio, de la información que aparece en el Presupuesto surge que no está previsto tocar el boleto de los colectivos. Primero, porque el año próximo la cuenta que banca el sistema aumentará un 59 %, a 5.534 millones de pesos. Y luego porque semejante crecimiento es fundamentado en las necesidades del fondo fiduciario "para el subsidio al transporte automotor de pasajeros".

Otras partidas del mismo proyecto revelan la intención de mantener, sin mayores cambios, el costo de trenes y subtes. Hay, en principio, 2.400 millones para transferencias corrientes al sector privado.

El subsidio a los colectivos cubre el 50 % del precio del boleto. Y llega al 75 % en el ferrocarril. Nada en calidad de los servicios.

A fuerza de aumentarlos año tras año, las subvenciones se transformaron en una carga enorme para las cuentas públicas. Según cálculos privados, representaron cerca de la mitad del crecimiento del gasto público que hubo entre 2003 y 2008 y, de hecho, taparon la ausencia de otras políticas oficiales.

El grueso se fue en el sistema energético. Y los aumentos en las tarifas apuntan, precisamente, a aflojar el peso de una factura ya insostenible. Pero seguirá importándose gas, electricidad y combustibles para sostener el sistema: por alrededor de $ 5.000 millones de acuerdo con el proyecto.

Nada garantiza que los números del Presupuesto vayan a cumplirse, pero allí está prevista una fuerte desaceleración en el gasto público: crecería un 12 %, o sea, mucho menos que la tasa cercana al 30 % de los últimos años. Claro que, como siempre, las cifras no computan alza alguna en los salarios.

También hay otro supuesto grande, cuando se proyecta un aumento en los ingresos del 17 % contra el actual 11 %. Y enorme sojadependencia: según el cálculo, los recursos por las retenciones -pura soja- subirían nada menos que 35 %.

Por lo demás, algunos dibujos evidentes. Como poner una inflación del 5,6 % para este año y otra del 6,1 % en 2010: es desde luego la del INDEC y no el 15 % real que anotan los consultores privados. Una inflación efectiva mayor mejorará de hecho los recursos fiscales, pero ¿avalará tanto maquillaje el consejo académico llamado a mejorar las estadísticas oficiales?

Lo mismo pasa con el dólar promedio de $ 3,95. En una versión luego corregida en la Casa Rosada, el ministro de Economía había fijado $ 4,20. Un tipo de cambio real previsiblemente mayor a $ 3,95 ampliará las utilidades del Banco Central que van al Tesoro Nacional, tal cual sucederá con los ajustes de 2009.

Según el plan del oficialismo, esta semana arrancaría el tratamiento del Presupuesto en Diputados. Y en simultáneo, la prórroga de los impuestos a las Ganancias, al Cheque, a los Bienes Personales y a la Ganancia Presunta. Todo un paquetazo de plata, con promesas de auxilio a las provincias a cambio de convalidar las necesidades de caja del Gobierno.

Es probable que en el debate se cuelen los superpoderes conocidos, pues la ley que los limita y aprobó el Senado todavía duerme en Diputados. Pero faltan más superpoderes: los de la Emergencia Pública, que vienen desde la crisis de 2002 y el kirchnerismo buscará conservar otro año.

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