El plan opositor

El plan opositor
Esto que escribo hoy no es nada nuevo, y ya sucedió en Argentina, y lo voy a repetir hasta el 2011 por todos los medios posibles y de todas las formas a mi alcance. No esperé -ni espero- nada material de la política, nunca obtuve nada de ella, en cambio puse y seguiré poniendo todo mi esfuerzo y algunos recursos en pos de la defensa de mi Patria y del bienestar del Pueblo.
Esto lo siento, porque estoy enamorado de mi Patria y de mi Pueblo. Gracias al pueblo, estudié dos carreras en Ciencias Exactas, en universidades públicas, esto acrecentó mi formación y mi juicio lógico. Relato esto porque me he sorprendido yo mismo, porque he publicado resultados, mucho antes de que ocurrieran, cosa que a achaco a mi libertad de pensamiento y a la estructura lógica del mismo. Para ello, mi método es 1) Recabar toda la información posible, 2) Cruzarla, 3) Ponerme en el lugar de la persona o grupo a los que quieran anticipar, 4) Pensar desde la lógica, teniendo en cuenta los condicionantes y las personas o grupos que los rodean y apoyan.

Por esto, desde que se demostró el que Grupo A era posible, desde que, alcoholizados por el poder y el odio, Solanas y Pinedo aplaudían juntos, o encontrados por la incongruencia, Lozano y Prat Gay también festejaban, o aunados por la prostitución ideológica, Bonasso coincidía con Carrió, o haciendo gala de amnesia, Alfonsín hacía migas con los diputados de la Sociedad Rural, o enfrascada en la locura, Donda caminaba junto a Aguad, o traicionando a Perón, supuestos peronistas le daban aire y poder a los enemigos actuales e históricos del peronismo, o mujeres que dicen reivindicar a Eva se ponían como viles serviles a favorecer las intenciones de la oligarquía, que escupió, violó, arrastró y mansillo a Evita.

Era lastimoso ver a antiguos hombres y mujeres de la Causa Popular complotar contra su pueblo, haciendo recordar la década de la traición cipaya, comandada por Menem y Duhalde.

Y allí quedó claro: estos sujetos no tienen principios, no tienen ideologías, no tienen Patria, sólo los mueven sus bajas y entupidas ambiciones, que más tarde o más temprano este Circo Romano que armaron los hará victimas, porque Roma no paga traidores y el Pueblo jamás los perdona.

Vayamos a lo nuestro, tomando distancia, veamos quiénes son los grandes apoyos de la Coalición Opositora y sus principales objetivos. Se destaca: la Mesa de Enlace, (que pretende la anulación de> las retenciones y la liberalización del comercio exterior), la UIA de las multis y grandes empresas (que pretende una devaluación, y bajar el costo laboral e impositivo), el Oligopolio de Medios (que pretende la abolición de la nueva ley que lo regula y la devolución de su gran negocio, el fútbol), la CIA o el poder de Estados Unidos (que pretende la alineación obediente y el abandono del Mercosur), los Bancos Buitres (que pretenden recuperar las AFJP y seguir con la timba financiera).

Estos, en grandes líneas, son los pagos de favores que tendría que cumplir el nuevo gobierno, surgido de la Coalición A, llámese Cobos, Duhalde, Carrió o Macri. ¿Pero cómo harían todo esto? Para ello tendrían que desarmar todos los planes sociales, como la asignación por hijo, las becas, el subsidio a madres de siete hijos, las cooperativas de trabajo, etc. Tendrían que bajar los salarios y las jubilaciones, tendrían que producir desocupación para bajar las pretensiones salariales, tendrían que argumentar el abandono del Mercosur,> tendrían que bajar el consumo por el aumento de los precios que se irían a dólares por las liberalización de las exportaciones.

Cosa casi imposible, porque ante la primera medida el pueblo reaccionaría y ya las otras serían inviables. Por ello, este gobierno parido por los Duhalde, los Solanas, las Carrió, los Macaluse, los Macri, los Bonasso, los Lozano, los Prat Gay, los Alfonsín, los Morales, los Aguad, los Biolcati, los Pinedo, las Bullrich, las Dondas, etc., etc., tendrían que tomar todas estas medidas de una sola vez y sentarse a esperar los resultados que sumirían a todo el Pueblo en un desastre generalizado, que lo llevaría al sálvese quien pueda, evitando la reacción.

Pero, a todas luces, todas estas medidas juntas producirían una pueblada y el gobierno caería. Por ello, el único camino y el único plan de la oposición es tomar una sola medida que traiga como consecuencia a las demás. Y esto no es otra cosa que una violenta devaluación con la liberación del comercio exterior, con la excusa de aumentar la competitividad y dar un envión a la productividad y el crecimiento, que es el discurso de estos viles opositores Grupo A.

Una devaluación que llevaría al dólar a 6 pesos o más, justificándola, además, con el falso descalabro producido por los Kirchner Esto produciría: que el poder adquisitivo de los salarios se redujera a la mitad (dado que todos los bienes subirían al doble), que la asignación por hijo, las becas, los subsidios, y otros planes, caerían en igual medida. Necesitándose la mitad de los dólares actuales para sostenerlos, esto haría posible bajar o anular las retenciones agropecuarias, la reducción de algún impuesto a la producción y/o el otorgamiento de algún subsidio en el mismo sentido a las grandes empresas.

Una devaluación como esta haría que los países del Mercosur nos pusieran aranceles diferenciados a nuestras exportaciones, con nuestro consiguiente enojo, y nuestro alejamiento del bloque, para caer en el abrazo del oso del Tío Sam. La UIA de los grandes se alegraría por la baja del costo laboral e impositivo. El mercado interno, desfinanciado por la caída del salario y el aumento de los precios que se mantendrían en dólares, caería, produciendo el cierre de toda empresa no vinculada al comercio exterior, produciendo desocupación y la caída de las condiciones laborales y pretensiones salariales.

En medio de todo esto, seria casi una nimiedad abolir la Ley de Medios y devolver el fútbol y las AFJP, con el cuento del achique del gasto y del cuidado de los fondos de los jubilados, que casi habrían quedado licuados por la devaluación.

En tanto, la calidad y la cantidad de la alimentación caerían, la carne, la leche, y todo alimento proteico ahora cotizados en dólares sería prohibitivo, y el pueblo se alimentaría con grasa de poco valor e hidratos de carbono, cayendo en la desnutrición y en el desequilibrio fisiológico, produciéndose un desastre sanitario consecuente.

Los bancos de las escuelas comenzarían a vaciarse, la mortalidad infantil crecería, se llenarían las veredas de los hospitales y el futuro de nuestros jóvenes se mudaría nuevamente a los aeropuertos, ahora sin destino, dado que el mundo recién está entrando en la crisis de su sistema financiero.

Así es el Modelo Opositor, con que sueña Clarín y La Nación, dirigido y apoyado por la Coalición Grupo A. Tendríamos un país exportador, tal vez con un excelente crecimiento de su PBI, con un pueblo hambreado, desocupado, esclavizado, donde sus mejores hijas se prostituirían y sus hijos serian arrastrados por la desazón a la droga y al delito.

Este país sería surcado por un combate a la inseguridad a sangre y fuego, dado que ésta crecería en forma exponencial y también su represión. La protesta social sería criminalizada y reprimida, Kosteki, Santillán, Fuentealba, Teresa Rodríguez y Víctor Choque caerían en el olvido, porque sólo serían unos, entre otros muchos.

Este es el país al que nos quiere conducir la Coalición Grupo A; resistiremos, aunque en ello se nos vaya la vida.

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