Un plan de obras muy viejo con dinero sucio

Para llevar adelante la ambiciosa iniciativa, el Gobierno echará mano al dinero de programas de infraestructura y vivienda nunca ejecutados o al que ingrese como producto del blanqueo de capitales.

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Damián Glanz29.11.2008

La Casa Rosada lo anunció como el ambicioso plan de obra pública que amortiguará el efecto de la crisis global. Y en dos semanas revelarán cómo invertirán 71 mil millones de pesos. Pero para que el “New Deal” tenga éxito, el Gobierno estará atado a relanzar proyectos incumplidos o si se atreve a nuevos anuncios, dependerá casi exclusivamente del blanqueo de capitales “sucios” que permitirá la megamoratoria.

Opción A o el cuento de la buena pipa. Lo guardan como un secreto. “Hay que esperar unos días”, se excusan para no dar detalles. Pero ya hay algunos indicios de que el “mayor anuncio de la historia” –como prometió Cristina Kirchner– podría ser poco más que un dibujo. El ya desactualizado Presupuesto 2009 que sancionó el Congreso hace apenas diez días prevé en inversiones de capital para infraestructura y vivienda algo más de 21 mil millones de pesos. “Multiplicá por tres y ya tenés 63 mil millones”, sintetizó risueño un asesor del Ministerio de Planificación que participa anualmente en la confección de la Ley de Presupuesto. “Por ejemplo –avanza el funcionario–, para el año que viene está previsto que se comiencen a construir 100 mil viviendas y que se terminen unas 30 mil. No es una locura si anuncian otro programa de 300 mil viviendas hasta el final del mandato, aunque sea el mismo plan de siempre”. El plan de siempre: los programas federales I y II preveían, en total, la construcción de 420 mil viviendas, pero se terminaron unas 100 mil. Ciertamente, sin mucha destreza contable o costo fiscal adicional, la Presidenta podrá anunciar el 15 de diciembre un plan de 300 mil viviendas con una inversión pública de unos 5.600 millones de pesos.

Otro gran capítulo del “New Deal criollo” serán las obras en rutas y caminos. La caja que ya tiene asegurada la Dirección Nacional de Vialidad para inversión de capital supera los 5.500 millones de pesos. Hay otros 7 mil millones de pesos que están comprometidos para los ejercicios de 2010 y 2011, y que forman parte de los presupuestos plurianuales que aprobó el Congreso. Son obras que estaban pensadas desde antes de que se impusiera la necesidad de elaborar un programa para enfrentar la crisis que hace unos meses no estaba en la agenda.

El día que lanzó el blanqueo de capitales, la Presidenta anunció que en dos semanas daría las precisiones sobre el plan de obras públicas “más ambicioso del que se tenga memoria”, que creará 400 mil puestos de trabajo nuevos. ¿Cómo llega a 71 mil millones de pesos? Otro asesor técnico pero de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado avanzó en la explicación: “En 2009 habrá casi un 20% más de recursos para obra pública que en 2008, en parte producto de la reducción de subsidios. Y es esperable que el número se mantenga en los años posteriores. Difícilmente se pueda crecer nuevamente y menos en esa proporción”. En tres años, el presupuesto del Ministerio de Planificación sumará 63 mil millones. Todavía faltan 8 mil millones para llegar al monto prometido. La clave: la iniciativa privada, la puerta de los capitales ilegales.

Opción B o la lavandería de Cristina. El plan oficial está asentado sobre la base de un supuesto avance sostenido del PBI durante los próximos años. Pero el mercado no coincide con el Gobierno. Incluso el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central rebajó entre septiembre y octubre la proyección de crecimiento del PBI para el año próximo de 5 a 4 por ciento. Desde el cierre de esa encuesta, hace más de un mes, el humor empeoró. Se sabe: entre otros defectos, el Presupuesto fue pensado con un dólar a 3,19 pesos (ayer cerró a 3,38) y con precios récord de los commodities hidrocarburíferos y agropecuarios. La caída en la actividad implicará menos recursos para obras.

El Ejecutivo no lo admite, pero el blanqueo de capitales intentará cubrir el bache en el financiamiento genuino. Será a través de dos vías: inversión directa del evasor indultado mediante el sistema de iniciativa privada o adquisición de títulos públicos para fondear la maquinaria estatal.

En Ministerio de Planificación ya tiene en carpeta siete proyectos de infraestructura que fueron declarados de interés público por Néstor y Cristina Kirchner, el paso previo y necesario para que una iniciativa privada camine hacia una licitación. La lista de De Vido: Autopista de Vinculación ($559.832.449); Autovía Pilar–Pergamino ($727.859.667); Ruta Nacional N° 7 ($1.058.057.342); Autovía Luján–Carlos Casares ($817.484.741); Estación Multimodal de La Plata ($44.691.841); Ruta Nacional N° 36 ($467.553.654); Ferrotúnel Trasandino ($2.810.000.000).

Esos planes están en poder del Ejecutivo, en promedio desde hace tres años. Y la mayor parte fue declarada de interés público por decretos de Kirchner en 2006. En total, los presupuestos suman unos 6.500 millones de pesos. Con esos números, viejos ya para la contabilidad kirchnerista, el novedoso programa de Cristina está casi completo.

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