El plan de Obama tiene luz verde en el Congreso.

Aprobó la Cámara baja el programa de estímulo económico.
El gobierno del presidente Barack Obama se anotó ayer una victoria agridulce con la aprobación en la Cámara de Representantes del plan de estímulo económico, aunque no consiguió cosechar el apoyo de los republicanos para el paquete de 787.000 millones de dólares. Después de un extenso y por momentos feroz debate en la Cámara baja, el tan esperado plan obtuvo 246 votos a favor y 183 en contra, sin lograr convencer siquiera a un republicano y, encima, con siete demócratas que se opusieron. El proyecto de ley era votado al cierre de esta edición en el Senado.

Se esperaba que, tal como sucedió en la votación anterior que había realizado el Senado sobre su propia versión del plan, sólo tres republicanos moderados ?Susan Collins y Olympia Snowe, de Maine, y Arlen Specter, de Pensilvania- respalden la medida, que tuvo en vilo a la Cámara alta hasta entrada la noche. Como la mayoría demócrata allí es mínima, el partido oficialista necesitaba cada uno de sus votos, y debió incluso esperar a que el senador Sherrod Brown, de Ohio, arribara a Washington de regreso del funeral de su madre.

De ser aprobado en el Senado, tal como se daba por descontado, Obama podrá finalmente poner su rúbrica al plan el lunes, su autoimpuesto plazo para comenzar a revertir la profunda recesión que se ha cobrado ya 3,6 millones de empleos desde el año pasado. La Casa Blanca estudiaba aprovechar el feriado del lunes, en que se conmemora el Día del Presidente, para realizar una firma pública de la ley de estímulo económico con un mensaje del mandatario en cadena nacional.

"Tenemos una oportunidad única en nuestra generación para actuar audazmente, convertir la adversidad en oportunidad, y usar esta crisis para transformar nuestra economía para el siglo XXI", apuntó ante un grupo de empresarios Obama, quien espera que las medidas aprobadas ayuden a salvar o crear más de tres millones de puestos de trabajo.

El plan incluye un significativo recorte de impuestos a la clase media y las pequeñas empresas, créditos para emprender nuevos negocios e importantes inversiones en planes sociales de salud y educación, además de proyectos de infraestructura.

La inminente aprobación del plan corona el final de una semana de altibajos para la nueva administración de Obama, que recibió anteayer otro duro golpe con el alejamiento de su candidato a secretario de Comercio, el senador republicano Judd Gregg, tirando por tierra su idea de crear un frente de unidad nacional frente a la crisis. Sin embargo, al menos los negociadores de ambas cámaras legislativas se pusieron de acuerdo rápidamente para conciliar las dos versiones del plan de reactivación que ya habían votado por separado en las últimas semanas, y que superaban en costo al proyecto que tuvo luz verde ayer.

Temor

"Hay un gran temor en nuestro país por nuestra economía. Lo que necesitamos ahora, sin embargo, no es miedo sino confianza", destacó la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, de California.

De todos modos, desde las filas opositoras, los republicanos continuaron criticando con dureza el paquete final que, según ellos, está cargado de gastos innecesarios y no logrará su cometido.

"Todos entendemos que la economía está en crisis y estamos de acuerdo en que hay que hacer algo, pero ésta no es la manera", señaló el senador republicano John Cornyn, de Texas, al atacar el alto nivel de gasto estatal que prevé el plan.

"La tragedia de esta proyecto es que ignora una dura lección aprendida: no podemos alcanzar la prosperidad gastando. Durante el gobierno de (George W.) Bush fortalecimos nuestra defensa interna, dimos beneficios médicos a los jubilados y aumentamos el apoyo federal a la educación; sin embargo, todo ese gasto adicional no protegió nuestra economía de esta recesión", explicó.

Estruendo

Por otra parte, muchos fueron los congresistas que se quejaron que no tuvieron tiempo suficiente para examinar detalladamente el proyecto de ley, que impreso ocupaba más de mil páginas, y apenas fue puesto a disposición de todos los legisladores anteanoche.

El propio líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, John Boehner, de Ohio, llegó al recinto con una copia del voluminoso borrador, que tiró al piso produciendo un estruendo para llamar la atención de todos sus colegas.

"Ningún miembro puede haber leído todo esto desde anoche", afirmó. "Este es el epítome de lo que he venido aquí a detener. La economía estadounidense necesita ayuda, pero este proyecto de ley que se suponía debía ser sobre empleos, empleos y más empleos, se ha convertido en puro gasto, gasto y más gasto", agregó el enojado representante.

787.000

Millones de dólares

* Es la cifra que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó para la ejecución del plan de estímulo, luego de varias semanas de debates sobre cómo reactivar la economía del país.

3,5

Millones de empleos

* Son los que, según Obama, salvará el plan. Sin embargo, los republicanos sostienen que las medidas son insuficientes y que se reparte demasiado dinero en proyectos de escaso rendimiento.

281.000

Millones de dólares

* Son los recursos que se destinarán a recortes impositivos para "el 95% de las familias de trabajadores de Estados Unidos, según lo afirmó Obama. El recorte también incluye a empresas.

308.000

Millones de dólares

* Son los destinados a gastos fiscales, a los que se añaden 198.000 millones de dólares para programas asistenciales, lo que da el monto total del plan de estímulo del presidente.

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