El plan Michetti para suceder a Macri

El plan Michetti para suceder a Macri
La flamante diputada abandonará el bajo perfil, se concentrará en temas internacionales y mantendrá la cercanía de la gestión porteña yendo a las reuniones de gabinete. Acompañará al líder del PRO en las visitas al interior del país.
Gabriela Michetti actualizó su estado y definió una estrategia para cumplir los deseos políticos propios y evitar los malos augurios de sus adversarios internos. Esto es, que la transición de vicejefa de Gobierno de Mauricio Macri a diputada nacional, una más entre 257, apague su buena estrella. El plan de Michetti incluye un alto perfil en el Congreso, donde presidirá la Comisión del Mercosur y profundizará su discurso "social" e "institucionalista". Además, armará una ONG porteña para mantener alta su imagen positiva y, con ella, sus chances de suceder a Macri en 2011.

A pedido del alcalde, Michetti lo acompañará en algunas giras por el interior para apuntalar su candidatura presidencial. Se lo requirieron el propio Macri y los representantes que desplegó el PRO en casi todas las provincias. Michetti accedió y, en marzo, encarará un tour proselitista por San Luis y Mendoza junto a Macri.

El objetivo político de Michetti es consagrarse jefa de Gobierno en 2011. Es su "destino natural", como pronostican cerca de ella. La gira nacional –que incluirá dos visitas provinciales por mes– será una especie de ofrenda hacia su jefe político y, de paso, una forma de negar el rumor de la inquina latente entre ambos. A Michetti le disgustó el dispar reparto de cargos parlamentarios dentro del PRO. Ni la jefatura del bloque de legisladores macristas ni la vicepresidencia de la Cámara fue para alguno de sus créditos políticos. Otro michettista fiel, el ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski, pagó el costo del affaire de espías PRO y quedó fuera del gabinete

de Macri.

Pero la sangre no llegó al río y la sociedad política se mantiene. "Van a seguir juntos a la fuerza porque se necesitan mutuamente. A Mauricio le sirve su imagen positiva; ella quiere que a él le vaya bien, que juegue por la presidencia y, así, pueda sucederlo en la Capital", explicó un dirigente leal a Michetti.

En plena sede de Gobierno porteño, Macri se lo solicitó en persona. "Quiero que estés cerca de mí", exigió. Michetti accedió y, a cambio, recomendó ampliar la mesa chica macrista, a su entender, centrada en exceso sobre la figura de Horacio Rodríguez Larreta, el hiperactivo jefe de ministros PRO. La diputada, entonces, seguirá participando de dos reuniones claves dentro del universo PRO: las de gabinete de cada lunes y, mucho más vip, la mesa de decisiones estratégicas.

Desde el Congreso y hacia el mundo, a través de los medios de comunicación, Michetti opinará sobre todos los temas que refieran a la Capital. Además, presentará proyectos sobre "temas sociales e institucionales", con los que Michetti se siente cómoda.

En su rol de presidenta de la Comisión del Mercosur con su título de licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador planea ganar visibilidad internacional: reunirse con el canciller Jorge Taiana y profundizar la relación del Mercosur con la Comunidad Económica Europea. Incluso le envió un mensaje a Cristina Fernández de Kirchner sobre el perfil extrapartidario que busca darle a esa comisión parlamentaria. La Presidenta, muy protocolar, le agradeció y coincidió en que no deben existir enfrentamientos políticos sobre política exterior.

Cinco empresas para financiarse

Dentro de un mes, Gabriela Michetti tendrá fundación propia, en un edificio antiguo, muy cerca del Congreso. La diputada ya acordó que cinco empresas grandes financien los costos operativos de su ONG. Será, se ilusiona, "una especie de Konrad Adenauer a la argentina".

El objetivo del think tank michettista será formar cuadros porteños y difundir políticas de largo plazo para la Ciudad de Buenos Aires.

Más de 150 personas –en su mayoría, profesionales afines al perfil público de Gaby– ya integran la lista de mails de la Fundación de Michetti. Es que la diputada ya se proyecta como alcaldesa porteña y sabe que su gestión, imaginaria aún, deberá diferenciarse de la de su jefe, Mauricio, el empresario.

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