"En el plan de Kirchner está la hondurización de la Argentina"

La líder de Coalición Cívica-ARI dice que el ex presidente planea "quedarse con todo". Afirma que si no logra ese objetivo, también podría convertir a Cristina en una nueva Zelaya para "gozar del exilio". Además, opina que "Clarín es la última valla de la libertad de expresión".
El enroque es la única jugada del ajedrez en la que simultáneamente se mueven dos piezas. El viernes en la presentación de su fuerza nacional, Elisa Carrió hizo dos movimientos. Reforzó su compromiso con el Acuerdo Cívico y Social, el armado opositor que más bancas obtuvo en la última elección, y se paró frente a cualquier aventura desestabilizadora. Como contrapartida con el enroque ajedrecístico, que es considerada una jugada defensiva, Carrió se ubicó en el centro de la escena política. Ahora le tocará definirse al resto de los actores. En esta entrevista con Crítica de la Argentina, la chaqueña destacó que el Pacto de La Moncloa, que reivindica Eduardo Duhalde, "es el regreso al viejo corporativismo corrupto, a las coimas impunes. El modelo Siemens".

–¿Cuál era la nave que, en su discurso del viernes, dijo que tenía que llegar a la costa?

–La Argentina. Millones de argentinos quieren democracia, república, respeto a los derechos humanos del presente y del pasado, desarrollo económico, justicia social y cultura. Esa nave tuvo un triunfo muy importante el 28 de junio. Ahora enfrenta a quien no quiere eso: Néstor Kirchner. El plan A es quedarse con todo. El plan B es construir la hondurización de la

Argentina y presentarse como víctima.

–¿Qué es quedarse con todo?

–Hasta Kirchner la Argentina fue gobernada por el corporativismo corrupto. Es decir el modelo Siemens. Todos los operadores de los gobiernos robaban con un esquema de coima razonable en el que había una especie de punto fijo. Como el punto fijo venezolano con garantía de impunidad. Cuando vino Kirchner propuso una liberación. Al estilo de Nicolás Ceausescu que le propuso a Rumania su occidentalización. A poco de andar, a los tres o cuatro meses, al amparo de esa legitimidad, le planteó a esa corporación una disputa.

–¿Disputa por el poder económico?

–Sí. Así fue que comenzó el patrimonialismo corrupto. La apropiación personal, por parte del que manda, de los bienes, de la vida y del honor de las personas. En el esquema de Kirchner no sólo tiene que ser eliminado quien tiene poder político, sino también quien tiene poder económico. Por eso ahora va por Héctor Magnetto, Paolo Rocca. Frente a esto, la vieja corporación política encabezada por Eduardo Duhalde, propone un Pacto de La Moncloa que es un regreso al corporativismo corrupto, es decir al modelo Siemens.

–¿Y el plan B?

–El plan B es fomentar cualquier conspiración que, en caso de fracasar el plan A, le permita convertir a Cristina en Zelaya, y gozar de exilio, sus bienes y protección internacional. No tenemos que ser cómplices, resistir democráticamente ya que pronto, después del 10 de diciembre, se verá que Kirchner no es tan fuerte y que todo lo que está haciendo ahora son globos de ensayo.

–¿No cree que luego de la renovación parlamentaria Kirchner intentará reconstruir la mayoría con sus aliados de la denominada centroizquierda?

–El ideologismo, como trivialidad no como principio, lleva a algunos a ser amantes de segunda del kirchnerismo. No se dan cuenta de que son cómplices del gobierno más reaccionario de los últimos tiempos. Un gobierno que apela al patrimonialismo corrupto. Esto es incompatible con una izquierda seria. Si la sociedad devuelve con odio el odio que genera Kirchner, no construye una nueva legitimidad. Construir poder es lo único que puede parar al progresismo light, lo único que puede hacer que el socialismo no vote más esto. Si la sociedad se pronuncia profundamente por cien años de democracia, ninguna fuerza progresista podrá votar con Kirchner.

–¿Cómo afecta al Acuerdo Cívico y Social el respaldo del socialismo al kirchnerismo en la ley de medios?

–No veo tan dramático lo que está pasando. Hay que tener paciencia. Nosotros no nos apartamos, no rompemos el ACyS, le estamos poniendo límites para que pueda florecer después. Hay personas del radicalismo que entienden muy bien esta contradicción. Laura Sesma del socialismo también lo entiende bien.

–Fue la única socialista que votó en contra del kirchnerismo.

–Es cierto. Una persona que pueda plantear una disidencia importante, es una persona que puede salvar una idea importante. Alfredo Bravo decía que hay que quedarse a cuidar la bandera porque después vuelven todos. Insisto en que hay que tener paciencia.

–Usted calificó de golpista a la foto de la oposición en el despacho del vicepresidente Julio Cobos. Allí había aliados suyos.

–Gerardo Morales no estuvo en esa foto y ésa es una buena señal. Institucionalmente el presidente de la UCR no estuvo.

–Si hay desestabilización hay grupos económicos detrás. ¿Quiénes?

–El patrimonialismo corrupto genera un miedo enorme. Es inevitable que piensen: si van por Magnetto, después vienen por mí. Tienen que tener tranquilidad porque Kirchner no tiene poder para eso. Tan sólo le queda un poder sin legitimidad y sin legitimidad ya está. No pueden avanzar más. Eso sí, no hay que empujarlos. No hay que construir en víctimas a quienes son los victimarios de toda la sociedad argentina. Ellos tienen que pagar con justicia, con la condena y con la devolución del dinero.

–Pero Kirchner tiene un plan.

–Pero es un plan imposible. La opinión pública ya cambió. Lo peor que puede pasar es que cuando comprenda que no puede llevarse todo, intente victimizarse. Como puede ser que un hombre tan inteligente como Kirchner haya inflado al Vicepresidente. Eso pasa porque en su fuero íntimo piensa: que paguen ellos el ajuste y yo después vuelvo como víctima.

–No cree, entonces, cuando Duhalde habla de republicanizar el PJ.

–Eso es el modelo Siemens. Hay que ver quiénes están detrás de la idea de La Moncloa para saber si hay Moncloa. Hay un error de diagnóstico ya que aquel fue un pacto económico y social en una transición hacia la democracia. Aquí estamos tratando de enfrentar la degradación democrática sin caer en la libanización. No pueden sentarse a firmar un pacto de La Moncloa los sindicalistas que matan a sus obreros para obtener una ganancia, los empresarios kirchneristas que robaron durante estos años. Cuando uno ve a los operadores que se están mostrando, y se van a mostrar porque están excitados con la idea de volver al viejo pacto corporativo, son los peores del peronismo y del radicalismo.

–¿Cómo se superan las viejas prácticas?

–Con una nueva práctica. La salida de la Argentina es un problema de conductas y no de leyes. El presidente del bloque justicialista del Senado (Miguel Ángel Pichetto) al que conozco mucho, es por sobre todas las cosas, oficialista. Hasta durante el gobierno de la Alianza lo fue. Rechazó el juicio político al ministro Alberto Flamarique por el pago a las coimas a los senadores que aprobaron la reforma laboral con Fernando de la Rúa. Nos acusaba a nosotros de no ser oficialistas porque queríamos que se conociera la verdad.

–Hablando de Banelco y la ley de Medios. ¿Regresa el fantasma de Cantarero al Senado?

–En estos momentos el poder es extorsionador. Extorsiona a todos.

–¿Considera que primó la extorsión en el Senado a la hora de firmar el dictamen por la ley de medios?

–Sí. Por eso digo que hay que construir una nueva legitimidad. Si no lo hacemos el quórum valdrá mucho dinero.

–¿Tiene posición tomada sobre la ley de medios?

–Yo analizo el contexto y la intención. Ahí la cosa es clara. En Kirchner el Estado no es lo público sino lo patrimonial. Las ONG que tendrán el 30 por ciento las creará él, las cooperativas serán las que financiarán a los punteros. Ahora va por el 30 por ciento de la actividad privada de medios, por eso no están excluidos los empresarios que manejan el juego y los contratistas de obra pública. Yo tengo total libertad respecto a Clarín. Estamos protegiendo el derecho de la sociedad a estar informada y al periodismo libre. Me queda claro que hoy el contrapoder de Clarín es la última valla de la libertad de expresión. Si pueden con Clarín, a los otros los borran de un plumazo. Y dentro de esos medios hay periodistas. Yo amo el periodismo libre y la búsqueda de la verdad. Algunos pocos periodistas de provincias creen que van a tener libertad con su FM sin darse cuenta que ya son esclavos de la publicidad oficial.

–Cómo se entiende que quienes defienden la ley, piensen que Kirchner puede hacer algo distinto de lo que hizo en Santa Cruz, o del destrato que le dedicó a la prensa en estos seis años, ¿es una postura ideológica?

–No siempre se trata de ideologismo. En muchos casos se trata de sobrevivencia personal. Cargos y posicionamientos son también material de negociación. Si uno no es crítico de sus propios pensamientos, de sus propios dogmas, termina proyectando deseos y encubriendo tiranos. Martin Heidegger se equivocó con Adolf Hitler.

–¿No estará comparando a Kirchner con Hitler?

–No. Tampoco se me ocurriría comparar a uno de los más grandes filósofos del siglo XX con los intelectuales que apoyan al Gobierno. Si Heidegger se confundió cómo no se van a confundir intelectuales que cobran más de 10 mil pesos mensuales contratados por el Gobierno.

"Con Stolbizer y con Bullrich está todo bien"

–Siempre comenta que habló con Gerardo Morales. ¿No lo hizo con el resto de los integrantes del Acuerdo Cívico y Social?

–Estamos tendiendo puentes permanentemente. Todavía no he hablado con Margarita Stolbizer pero está todo bien. El viernes al lanzamiento del partido vinieron todos los diputados del GEN y de todos los bloques. Con Patricia Bullrich también está todo bien. Tienen que entender que yo no podía ir al diálogo. Tenía una responsabilidad frente a la sociedad. No podía caer en trampas. Siempre hay un título periodístico que me presenta como rupturista y como nosotros no hacemos consensos fotográficos estamos dando una batalla despareja.

–¿Qué rol cumplirá en el Congreso?

–Hay una expectativa desmesurada sobre eso. Voy a ser una diputada más. El presidente del bloque será Adrián Pérez y garantizará acuerdos parlamentarios. Yo impulsaré todos los consensos posibles para cumplir con el mandato electoral.

–Le critican que no construye.

–Nos tocó la responsabilidad de conducir la oposición que había sumado 5 millones de votos en 2007. Tenemos un bloque con una nueva generación de dirigentes, con intelectuales, líderes intachables de los movimientos sociales, economistas, que son un lujo frente al desierto de palabras que se ve en otros espacios. Siempre hay una poda antes de que haya nuevos frutos. Y la poda no la hacemos nosotros, la hacen ellos mismos.

Cobos, los partidos y el destino de la Selección

–¿Julio Cobos es su límite?

–No es una cuestión de personas. En el discurso de presentación de la Coalición Cívica-ARI como partido nacional, no estaba haciendo referencia a Cobos sino a la legitimidad. Sucede que a la Argentina le gustan los desconocidos porque no sabe lo que piensan. Si la legitimidad la ponemos en una persona construimos autoritarismo. Si en cambio la ponemos en las creencias más profundas creamos democracia y República. Por eso yo me excluyo y digo: no hablemos de candidaturas, representemos al pueblo.

–¿No le da vértigo desconocer el pensamiento de algunos dirigentes políticos que tienen alta aceptación en las encuestas?

–El otro día se me acercó Roberto Perfumo y me dijo algo muy interesante. Los partidos políticos son como los equipos de fútbol y la Selección en la Argentina. Nadie sabe hacia dónde van.

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