El plan de empleo oficial complica la gestión de los intendentes

El plan de empleo oficial complica la gestión de los intendentes
Es el programa de trabajo cooperativo que anunció el Gobierno. Y por el que fueron acusados de clientelismo. Ahora les jaquea el frente interno, porque muchos de sus empleados terminarán ganando menos que quienes reciban el subsidio.
Lo apodan "El Indio". Se llama Ernesto Paillalef, y es el nuevo interlocutor del ministerio de Desarrollo Social con los intendentes del conurbano bonaerense. Ocupa, en los hechos, el cargo que hasta hace poco era de su amigo y compañero de militancia, Emilio Pérsico. "El Indio" pasa sus horas de funcionario coordinando, junto a su colega Aldo Marconetto, uno de los planes sociales más ambiciosos del Gobierno, "Argentina Trabaja", que dará empleos en cooperativas a 100 mil personas con sueldos de poco más de 1300 pesos mensuales. En los últimos tiempos ambos reciben comentarios en tono de preocupación de parte de los jefes comunales, contaron fuentes del peronismo bonaerense. Aunque el plan resulta muy positivo en un sentido, ya que brinda la posibilidad de generarles trabajo a miles de ciudadanos bonaerenses, buena parte de los intendentes del conurbano dejan trascender que les está complicando la gestión y las finanzas de sus municipios.

Es que los sueldos de 1300 pesos (con obra social) que ganarán los cooperativistas son más altos que los que pueden pagarle la mayoría de las municipales a sus empleados de planta estable con salario básico. A eso se suma otra cuenta: los cooperativistas, al contrario de los empleados comunales, tendrán la posibilidad de sumar a su sueldo los 180 pesos por hijo correspondientes al flamante plan de "asignación universal" financiado por la ANSeS.

"La gente de la municipalidad se me empieza a retobar. Quieren renunciar porque dicen que en las cooperativas van a ganar más plata", hizo catarsis ante Clarín un jefe comunal de la zona sur del conurbano.

Siempre de modo informal, los intendentes se quejan además porque el lanzamiento del plan fue repentino y por ende desorganizado, teniendo en cuenta las expectativas que generaría en la población y la estructura burocrática necesaria para hacerlo funcionar con eficacia. El ministerio de Desarrollo Social promete que el primer sueldo para los cooperativistas estará disponible para diciembre, pero muchos municipios no llegarán a tiempo a esa fecha para tener armadas, coordinadas y auditadas como corresponde a las cooperativas. "¿Cómo puedo poner gente a construir cordones y veredas si no está capacitada para hacerlo?", se preguntó ante este diario un jefe comunal bonaerense que suele visitar Olivos, y agregó: "Decidí que no voy a tener cooperativas que trabajen en la construcción".

A estas presiones administrativas y fiscales que preocupan a los intendentes, se les suma la presión política que reciben de parte de las organizaciones sociales que reclaman ser incluidas en el "Argentina Trabaja". La ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, organizó el viernes 4 una reunión con 34 intendentes oficialistas del conurbano. Palabras más, palabras menos, les dijo que debían abrir las cooperativas a los vecinos representados por agrupaciones piqueteras. Varios de los jefes comunales presentes se molestaron por el pedido, aunque jamás lo admitirán en público. "Se me va a llenar la municipalidad de zurdos", exageró ese día el intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, frente a uno de sus colegas, según contó un testigo de la escena.

En medio de este contexto, los intendentes del conurbano bonaerenses, jugadores esenciales en las estrategias políticas de los Kirchner, visualizan un 2010 agitado. Varios municipios cerrarán este año sus cuentas en rojo. Los fondos que les corresponden por la coparticipación y por la recaudación generada por las retenciones a la soja fueron mucho menores a los que previeron en sus presupuestos. Así se lo hizo saber un grupo de intendentes del sur al ministro de Economía, Amado Boudou, con quien se reunieron esta semana. Boudou explicó que la cosecha de soja 2009 fue mala, pero prometió que mejorará el año próximo.

En medio de este panorama, los intendentes peronistas del conurbano esperan recibir una buena nueva. El gobernador, Daniel Scioli, prometió modificar una ley para que puedan cerrar sus balances con déficit sin ser multados por el Tribunal de Cuentas con una quita de su patrimonio personal, tal como dicta la legislación actual. El rojo fiscal bonaerense podría entonces ser legal.

Comentá la nota