El plan aliviará el golpe de la crisis, pero no lo evitará

La desconfianza acota el éxito del blanqueo, coincidieron economistas.
El plan anunciado anteayer por la presidenta Cristina Kirchner permitirá amortiguar la caída de la actividad de la economía, pero no logrará revertirla, coincidieron economistas.

Los analistas señalaron también que el ambicioso programa -que incluye un blanqueo de capitales, una amplia moratoria impositiva y previsional, y un megaplán de obras públicas- busca atender otros objetivos aparte de sostener el nivel de actividad, como nutrir de dólares la economía frente a la caída del superávit comercial y los abultados vencimientos de la deuda del año próximo, y elevar los ingresos fiscales y del sistema previsional.

Para el economista Miguel Bein, el plan ofrece un ingrediente adicional: "Marca un cambio de actitud en el Gobierno, un gobierno que reconoce que la economía va a enfrentar dificultades y arranca con un conjunto de medidas. Claramente hay un reconocimiento de la realidad y eso no deja de ser un avance".

Bein ponderó que hayan quedado en el camino medidas como la triple indemnización o la prohibición de despedir empleados. "Se cambia prohibición por un sistema de incentivos", acotó. Y si bien agregó que el plan contiene "medidas desaconsejables" en situaciones normales, apuntó que, ante una crisis inédita, y tal como quedó demostrado con los rescates que tuvieron lugar en el primer mundo, "el riesgo sistémico mata el riesgo moral".

A la ahora de discutir el impacto de los incentivos creados para fomentar el empleo, fue cauto: "No sabemos qué impacto va a tener para contratar, pero como mínimo va a moderar los despidos. No podemos medir si esto alcanza para disminuir la salida de trabajadores y si va a generar un mayor empleo. No lo sabemos, pero alguna de las dos cosas va a suceder".

Efecto Congreso

Hernán Hirsch, de RSH-Macroeconómica, también mostró cautela al señalar que el paquete de medidas tiene que atravesar aún el Congreso, donde puede sufrir modificaciones. No obstante, ofreció su visión de las iniciativas: "Amortigua el deterioro, pero no cambia la tendencia. Y con el blanqueo de capitales se reafirma la idea de que se quiere aliviar la restricción de divisas, luego de haber aliviado la del financiamiento con las AFJP".

Hirsch dijo que esa medida en particular tendrá un impacto acotado en cuanto al ingreso de capitales, una idea sustentada en los niveles de incertidumbre, riesgo y desconfianza que arroja hoy la economía argentina. "Hay incertidumbre. Y si se traen fondos también está la pregunta de en qué se invierte. Alguna entrada va a haber, pero no creo que sea significativa", señaló.

Los argentinos mantienen fuera del sistema, ya sea en el exterior o en la Argentina, activos por un valor de US$ 156.018,61 millones, según datos oficiales del balance de pagos.

El economista Pablo Lavigne, de Datarisk, también se mostró escéptico con esta medida. "Con la percepción de riesgo que hay en la Argentina, no veo que hagan cola para traer capitales. Salvo casos puntuales, no va a ser efectivo porque hay una percepción de riesgo enorme", apuntó.

Ambos coincidieron también en que el blanqueo laboral para las pequeñas y medianas empresas ayudará, pero no revertirá la destrucción de empleo que, por ejemplo, comenzó a despuntar en el tercer trimestre de este año en ese sector. "El problema no está en crear empleo, sino en cómo evitar despidos. Ante una eventual recesión, los empresarios piensan en reducir el empleo, no en tomar gente, aunque la medida no es mala en sí", indicó Lavigne.

Hirsch cerró con una visión similar: "Hay incentivos importantes para blanquear. Pero no creo que aumente el empleo, va a generar blanqueo".

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