El Pistolero.

LANUS: En Bella Vista, pueblo natal de Sand en Corrientes, festejan sus goles a los tiros. Y hasta quieren ponerle su nombre a una calle.
Fue el hombre de la fecha. Y seguramente será el jugador de la semana. Del que todos hablarán. Y no es para menos. Los cuatro goles que José Sand le marcó a Independiente serán difíciles de olvidar, pero no sólo para los miles de hinchas Granates que se acercaron a La Fortaleza para ver cómo su equipo bailaba y goleaba 5 a 1 al del Tolo Gallego. Sino que también para los 39 mil habitantes de su Bella Vista natal, que desde Corrientes celebraron de lo lindo las conquistas de su querido Joselo o Negro José. "Nosotros somos todos hinchas de Lanús. Pero más que eso, somos todos hinchas de Sand. No te imaginás los gritos que se escuchan, los tiroteos que se oyen cuando Joselo hace un gol. ¡Es impresionante! Anoche, sin más, el pueblo se gastó mucha plata en balas, je", le comentó Rodolfo Duprat, director de la producción de la Municipalidad de Bella Vista y mano derecha del intendente Haberle, a Olé.

Pero la historia no termina ahí ni mucho menos. Al parecer, el Fenomeno Sand llevaría a que su pueblo esté pensando seriamente en homenajearlo. ¿Cómo? "Voy a proponerle al Concejo Deliberante una recordación en vida. Y dentro de las posibilidades, como es un chico joven y tan asociado al deporte, habría que ver a qué le podríamos poner su nombre. El estadio de fútbol se llama General San Martín y es intocable. El complejo polideportivo se denomina Julio César Cozzani en homenaje a un automovilista local. El predio donde se celebra la Fiesta Nacional de la Naranja tiene por nombre Raúl César Sand, el fallecido papá de Joselo y un importante industrial cítrico. Así que... La calle costanera podría ser una chance, ¿no? Je... Es cuestión de buscar. Son 13 concejales, todos amigos, no creo que haya problemas. Es toda una referencia", continuó Duprat, siempre en referencia al indiscutido ídolo de 28 años, que llegó a Lanús a mediados del 2007, sin lugar en River, por 1.500.000 dólares.

Ese mismo River que lo vio crecer haciendo goles de todos los colores, a tal punto de llegar a convertirse en el máximo goleador de sus Inferiores. Sin embargo, como ya es sabido, no todo fue color de rosas como pintaba. "No bajaba nunca de los veinte goles por año. Y en ese momento me imaginaba lo mejor, claro. Pero después cuando me empezaron a prestar me di cuenta cuán equivocado estaba. Ahí caí y me entendí que tenía que empezar a remarla para dar vuelta la historia", contó el actual goleador del Clausura (lleva ocho gritos).

Lo cierto es que durante su estadía en Lanús, Pepe pagó con lo que mejor sabe hacer: 53 goles. De todos los colores. Incluso en varias oportunidades, sin la necesidad de fabricar la jugada, sino que estando en el momento y en el lugar indicado. Al mejor estilo de Palermo. "A mi juego de aguantar la pelota y girar, y ser un poco pescador, le pude mejorar el circuito de juego. Me doy cuenta cuando tiro una pared o hago algún cambio de frente. Después, sin dudas que mi experiencia en Defensores de Belgrano me sirvió mucho para aprender a jugar con el cuerpo y las manos. Pero la tranquilidad y el apoyo que encontré en este club fue fundamental para el presente que estoy viviendo", afirmó el delantero, quien no baja los brazos en su lucha por conseguir un lugar en la Selección, como aquellos últimos minutos en el final del ciclo del Coco Basile: "La ilusión mía viene de hace mucho. Vengo haciendo las cosas bien desde los últimos tiempos en Colón. Ojalá me toque".

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