Las pistas conducen a Yemen

El nigeriano detenido por querer estallar un explosivo a bordo de un avión en Estados Unidos asistió a clases de lengua árabe en Yemen desde agosto hasta principios de diciembre, señaló un vocero del gobierno en la agencia oficial Saba.
Todos los caminos conducen a Yemen. En la investigación del fallido atentado en el aeropuerto de Detroit se acumulan pistas que apuntan a un complot terrorista preparado hace meses en el país del Cercano Oriente con participación de ex presos en Guantánamo. Además, el incidente navideño puso sobre el tapete las fallas en los mecanismos de seguridad aeroportuaria que ya habían sido detectadas por la oficina investigativa del Congreso estadounidense.

Umar Farouk Abdulmutallab, el nigeriano de 23 años que intentó detonar un explosivo en un vuelo de Northwest, había vivido recientemente en Yemen, confirmó ayer el gobierno de ese país.

En Yemen, el presunto terrorista nigeriano habría entrado en contacto con agentes de la red de Al Qaida, que mantiene una presencia importante en ese país. En un comunicado emitido por el Ministerio de Exteriores, el gobierno de Yemen se refirió al ataque perpetrado en Navidad. "Yemen condena ese tipo de actos terroristas que apuntan a inocentes y reitera su total apoyo a la lucha contra el terrorismo en cualquier lugar del mundo." Tras el atentado fallido, Abdulmutallab se encuentra detenido en una prisión del estado de Michigan, a la espera de su juicio.

Por su parte, los servicios de inteligencia estadounidenses habrían identificado a cuatro presuntos autores intelectuales del fracasado ataque. Según informó ayer la cadena ABC, dos de ellos estuvieron recluidos en la prisión estadounidense de Guantánamo. Tras pasar varios años en la cárcel cubana, los sospechados Muhamad Attik al Harbi y Said Ali Shari, de nacionalidad saudí, fueron entregados a su país en noviembre de 2007 y a partir de entonces habrían asumido altos cargos en la red terrorista de Al Qaida. Ambos habrían aparecido en un video de propaganda de la organización terrorista en enero de 2009 al lado del ex secretario personal de Osama bin Laden, Abu Basir Naser al Wahishi. Los nombres de los otros dos presuntos autores intelectuales no se dieron a conocer.

El gobierno de Barack Obama enfrenta duras críticas por la fallas de seguridad que permitieron a una persona aterrizar en Detroit portando una bomba. Según informaron medios norteamericanos, el presunto terrorista llevaba 80 gramos de una sustancia plástica altamente explosiva, el PETN, cosido a su calzoncillo.

Abdulmutallab voló desde Lagos hasta Amsterdam en un avión de la compañia holandesa KLM y no tuvo problemas para hacer la conexión con el avión de Northwest. Atravesó los controles de seguridad y se subió a la aeronave a pesar de que su nombre formaba parte, desde noviembre, de una base de datos internacional de terroristas conocida como TIDE.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gobierno norteamericano invirtió un dineral en nuevas máquinas para detectar explosivos, bombas y otros artefactos y herramientas que puedan ser usados como armas. Según informó el diario Washington Post, el Departamento de Seguridad Nacional y agencias de inteligencia gastaron miles de millones de dólares en el desarrollo de sistemas de seguridad, incluyendo más de 795 millones en investigación y desarrollo de maquinaria para la seguridad. Pero según el diario, muchas de las máquinas desarrolladas nunca entraron en funcionamiento, por los altos costos de instalación, la preocupación por cuestiones de privacidad y algunas trabas del Congreso.

A principios de este año, la GAO, el brazo investigativo del Capitolio, dictaminó en un informe que la Administración de Seguridad en el Transporte había fracasado en su misión de elaborar un plan estratégico de seguridad. El informe puso el énfasis en la vulnerabilidad de los puestos de control de ingreso al territorio estadounidense, como aeropuertos y pasos fronterizos

"La Administración de Seguridad en el Transporte no da garantía de que sus inversiones en tecnologías de control respondan a los máximos niveles de seguridad necesarios para los pasajeros en aeropuertos", señaló el documento.

Comentá la nota