Se pisó con el Tanque.

RIVER: Fabbiani dijo que deberá modificar su "estilo de juego", aceptó que "así no le sirvo a River" y reconoció que tiene que "entrar ya en ritmo". ¿Lo hará en Paraguay?.
Pasó la bronca?

-Estoy pensando en el partido del jueves, por la Copa. Lo de Boca ya fue.

¿Ya fue, Ogro? ¿Estás seguro de que ya fue?

Fabbiani sabe que no. Que habrá un antes y un después del partido en la Bombonera. Por eso cambió de la mañana a la noche. Literalmente: si a la mañana dijo que "hice lo que me pidió Pipo", a la noche declaró que "voy a tener que cambiar mi estilo de juego. Así no le sirvo al equipo". Otra vez, sopa, como después del empate con Nacional. Pero con el agregado de que esta vez no lo dice porque aceptó jugar lesionado.

"Es difícil ser delantero de River. Me estoy dando cuenta ahora. Si no me empiezo a mover, me comen. Siempre tenés dos líneas de cuatro que no te dejan respirar", hizo catarsis en La Red. Y después de aclarar que no es Maradona, aceptó que no puede hacer la gran Palermo. "Si juego como Martín, me cago de hambre. Es muy difícil que me salga a mí. El tiene un imán, es impresionante. Tiene una sola pelota en 90 minutos y la mete".

Y si más tranquilo llegó a analizar que se preocupó más "por marcar a Vargas y a Battaglia que por jugar", a la salida del entrenamiento contestó rápido, sin detalles, como si necesitara sacarse el tema de encima. Y cuando se le preguntó cómo evaluaba su actuación (NdeR: para Olé, Clarín, La Nación y Popular fue el peor jugador de la cancha), en vez de ponerse verde, cambiar de humor y ahuyentar a todos, el Ogro buscó refugio en Gorosito. "Para mí, jugué un buen partido. Pipo me pidió una cosa y la hice. Quizá no fui muy vistoso, pero cumplí con lo que me había dicho el técnico", se defendió y, automáticamente, obligó a la repregunta: ¿cuál fue la función que le marcó Pipo? ¿Que luchara siempre en inferioridad de condiciones? ¿Que apenas peinara un centrito a las manos de Abbondanzieri?

Fue tal su devoción por la palabra de Gorosito que, a diferencia de lo que había dicho apenas terminó el partido, disimuló el enojo que le provocó tener que dejar la cancha y hasta aplaudió el ingreso de Rosales. "Reaccioné así porque me habían escupido. Pero el cambio estuvo bien. Es más, por eso terminamos empatando". Y ni se mosqueó al escuchar del entrenador que "el Tanque necesita jugar. Pero si no lo hace bien, jugará otro". Ahí, bajó más aún el copete: "Tengo que entrar ya en ritmo. Lo sé. Y espero hacerlo en Paraguay. Es una rachita mala y sé que voy a salir".

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