Pircas, un tesoro escondido en el monte del sur santiagueño

Testimonio. La presencia de pircas en diferentes zonas del departamento Quebrachos, pone de manifiesto una fuerte presencia de los indios Sanavirones.
SUMAMPA, Quebrachos (C) En tiempos prehispánicos, los aborígenes Sanavirones habitaron las sierras de Sumampa, y con la llegada de los españoles a la región a mediados del siglo XVI, se escucharon las primeras narraciones que daban cuenta de casas circulares, semienterradas y de pueblos rodeados por cercos de cardones. Es sabido a través de estos antiguos documentos, que en la llanura santiagueña las casas de los pueblos originarios eran construidas con materiales perecederos, madera, paja y barro posiblemente mezclado con estiércol (similar al rancho de hoy), por lo tanto han desaparecido.

Pero en Sumampa, por ser característicos los cerros, abundan las piedras, por lo que las construcciones debieron diferenciarse de las de llanura.

En el interior del departamento Quebrachos se encuentran diferentes vestigios de pircas en la zonas del arroyo Roldán, Santa Ana, Piedra Pintada, Chaco Mampa, Para Yacu, camino alternativo a Sumampa Viejo y Árbol Mocho."

La innumerable cantidad de pircas encontradas en cercanía de arroyos y sitios de arte rupestre nos hablan a las claras de construcciones mixtas y no solo viviendas familiares, sino corrales y mangas para camélidos (guanacos y llamas), como así depósitos para almacenamiento de granos.

A cinco kilómetros de Sumampa, por el camino que va al paraje San Juan, encontramos el lugar conocido como Árbol Mocho, allí existe un importante sitio arqueológico con morteros comunitarios en plancha de piedra, además de un vetusto algarrobo (Prosopis Alba) que le dio el nombre al lugar, donde a metros se encuentran unas ruinas pertenecientes a una construcción rectangular de pircas emplazada de norte a sur, con una pequeña puerta al naciente. Están ubicadas al centro de un pequeño valle entre elevaciones que lo circundan.

Don Justino Monte (74), con su sabiduría campesina, nos manifestó: "Es un hermoso bajo, un lugar especial para la siembra. Desde niño recorría este lugar en busca de frutos del monte y me quedaba sorprendido por sus característica, quizás el lugar era utilizado como un depósito de maíz, zapallos y porotos, que eran los cultivos característicos en la región en épocas prehispánicas".

Comentá la nota