Los piratas juran vengarse de EE.UU. con nuevos ataques

Es por la muerte de tres de ellos en el operativo de rescate del capitán capturado.
Tras el operativo en el que francotiradores de la Marina de Estados Unidos mataron a tres secuestradores somalíes y rescataron al capitán de un carguero mantenido como rehén hacía cinco días en el Océano Indico, los piratas prometieron vengarse. Al mismo tiempo, el jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, advirtió que su país "está dispuesto a frenar el aumento de la piratería" frente a las costas africanas.

El capitán del carguero estadounidense "Maersk Alabama", Richard Phillips (53), estuvo en manos de los piratas a bordo de un bote salvavidas desde el miércoles pasado hasta el domingo, cuando fue liberado en una operación de la Marina en la que murieron tres piratas y un cuarto fue capturado.

"Estos norteamericanos mentirosos mataron a nuestros amigos que habían aceptado liberar al rehén sin rescate, pero les digo que este asunto llevará a medidas de represalia y perseguiremos en particular a ciudadanos estadounidenses que viajen por nuestras aguas", amenazó el jefe de este grupo delictivo, Abdi Garad, desde el pueblo costero de Eyl, en el norte somalí, una de las bases de operaciones de los piratas, que en el último año incrementaron sus acciones contra buques de carga en esa zona crucial para el comercio marítimo internacional.

"Vamos a intensificar nuestros ataques, incluso muy lejos de las aguas somalíes, y la próxima vez que agarremos a un norteamericano, que no esperen ninguna piedad de nuestra parte", agregó.

Las amenazas hacen temer por la seguridad de más de 200 marineros extranjeros que están en poder de bandidos en una decena de embarcaciones ancladas frente a la costa de Somalia, un país desmembrado por la violencia.

Desde Washington, Obama advirtió: "Quiero dejar muy claro que estamos decididos a detener el ascenso de la piratería en esa región, y para alcanzar esa meta vamos a tener que seguir trabajando con nuestros socios para impedir ataques en el futuro".

El presidente agregó: "Tenemos que seguir preparándonos para enfrentarlos cuando surjan, y asegurarnos de que quienes cometan actos de piratería enfrenten las consecuencias de sus delitos".

El "Maersk Alabama", que llevaba toneladas de ayuda alimentaria a Kenia, con 20 estadounidenses a bordo, fue atacado el miércoles a unos 500 km de la costa somalí. Fue el primer buque con bandera de EE.UU. víctima de los piratas.

En pocas horas la tripulación logró recuperar el control del barco. Pero el capitán Phillips se ofreció como rehén a cambio de que la tripulación quedara en libertad. Los delincuentes se lo llevaron en un bote salvavidas, donde lo mantuvieron cautivo en el mar.

El mismo miércoles, EE.UU. envió a la zona un buque de guerra y otras seis embarcaciones de países aliados. El domingo al anochecer, los francotiradores estadounidenses que estaban en el destructor USS Bainbridge, a unos 30 metros del bote, dispararon contra los secuestradores, que apuntaban con sus fusiles AK-47 a Phillips. El capitán fue rescatado sano y salvo.

El vicealmirante William Gortney, al mando de la V flota de EE.UU. en la zona, contó que los expertos de la armada sólo usaron tres balas para matar a los piratas, luego de ver que "tenían la cabeza y los hombros expuestos". Los captores tenían entre 17 y 19 años, según el Pentágono.

Las amenazas de los piratas parecen serias. Ayer, el legislador demócrata de EE.UU. Donald Payne salió ileso de un ataque con morteros cerca del aeropuerto de Mogadiscio, cuando el avión en que viajaba partía de allí. Payne se había reunido con funcionarios del gobierno somalí para conversar sobre cómo puede contribuir la comunidad internacional a la seguridad en ese país.

En tanto, la tripulación del "Maersk Alabama", que el sábado llegó a Kenia, agradeció el coraje de su capitán y la acción de la Marina, y pidió a Obama que haga más para frenar la piratería en la zona del Cuerno de Africa.

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