Los piquetes en calles y avenidas profundizaron el caos en el tránsito

Pese al pedido de tregua planteado el jueves por el intendente Miguel Lifschitz, los piquetes volvieron a complicar el tránsito en los accesos a Rosario. Si bien avenida Circunvalación amaneció liberada, a medida que transcurrieron las horas las protestas fueron asentándose sobre la ruta nacional y en diversas avenidas estratégicas. Camiones, colectivos y autos particulares tuvieron que armar su propia hoja de ruta para poder salir y entrar de la ciudad. Prueba de ello fue la zona suroeste, donde reinaron el caos y también el desconcierto.
Más cortes. Circunvalación amaneció despejada pero con el correr de las horas la conflictividad social fue aumentando y los cortes se fueron reproduciendo en diversos puntos de la ciudad.

La Municipalidad continuó en la jornada de ayer con el reparto de ocho camiones con unas 1.500 chapas y 1.200 colchones y una partida que suministró el gobierno nacional en diversos sectores afectados por la tormenta.

Sin embargo, muchos barrios volvieron a cortas calles y avenidas. Los piquetes se produjeron en Avellaneda y Garibaldi, Uriburu y Flammarion, Arijón y Flammarion, y Sorrento y Travesía. También se profundizaron en Pellegrini y Circunvalación, Pellegrini y Necochea, y Avellaneda y Mosconi. Y se cortó el tránsito en Presidente Perón y Felipe Moré, frente al Distrito Oeste. Los vecinos de asentamientos irregulares del sur también cortaron la calle en Oroño y Juan Canals.

Pesadilla.Uriburu se transformó en una vía de escape pero a poco de transitarla los embotellamientos se repetían metro a metro. La dinámica de los cortes hizo que una extensa fila de vehículos pesados pudiera atravesar Uriburu pero el giro por Avellaneda era imposible por un piquete a la altura de Laguna del Desierto.

La opción fue trasladarse hasta Ovidio Lagos para poder ingresar al centro de Rosario. Y en la dirección contraria, tomar por Las Palmeras hasta encontrar la avenida de Circunvalación. En definitiva, una especie de "búsqueda del tesoro" para muchos automovilistas y también para los camioneros desprevenidos.

Mientras el secretario de Gobierno municipal, Horacio Ghirardi, consideraba que los piquetes disminuían en intensidad, las protestas seguían multiplicándose al punto que hasta se instalaban en Pellegrini y Necochea, macrocentro de Rosario.

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