Piqueteros liberaron ruta en Caleta tras firmar compromiso, pero con advertencias

Exactamente a las 2:25 de ayer, en medio de una pertinaz precipitación pluvial y tras haber protagonizado durante 35 horas el bloqueo más extenso e irritante que se recuerde en la historia de esta ciudad, los piqueteros de la Fundación Olivia liberaron la ruta 3. Minutos antes habían acordado iniciar una ronda de diálogo con autoridades municipales y provinciales para asegurar su futuro laboral.
Los manifestantes, que siempre se mantuvieron apostados en el acceso norte, frente a la playa de tanques de almacenamiento de petróleo de Termap, habían desoído la intimación de la Justicia Federal para que despejaran la principal vía terrestre de la Patagonia, e incluso estaban dispuestos a enfrentar a la Gendarmería o a la Guardia de Infantería de la Policía de Santa Cruz, pero esas fuerzas de choque nunca se hicieron presentes en el sitio del conflicto, a excepción del paso esporádico de una sección de gendarmes por motivos logísticos ajenos a este corte.

Lo concreto es que toda la coyuntura que mantuvo en vilo a la región y causó serios trastornos sociales, económicos e incluso políticos, se resolvió a las 2:25 de la madrugada en el edificio municipal.

Allí, los delegados de los obreros y Ramón Costancio, líder del movimiento piquetero y principal referente del gremio Utedyc, fueron recibidos por el intendente Fernando Cotillo, los diputados Eugenio Quiroga y Rubén Contreras, además del presidente de la Fundación Olivia, Daniel Notaro, y miembros de su Consejo de Administración.

En ese ámbito se firmó un acta de compromiso por el cual se estipulaba que en el curso de los próximos días se regularizará el pago de salarios y se iniciarán rondas de diálogo que apuntan a sostener la continuidad laboral ya que los trabajadores exigían un reaseguro de al menos cinco años.

En el acta se establecía que las autoridades políticas, incluyendo al jefe de Gabinete de Ministros de Santa Cruz, Pablo González, se comprometían a continuar con tratativas ante las operadoras petroleras (que son el soporte económico de la Fundación), pero no se fijaron años de trabajo.

Además se hacía lugar a otros puntos del petitorio de los obreros que aludían a distintos proyectos para fortalecer la actividad de la Fundación y a la necesidad de que el gobierno provincial compre o gestione ante terceros la adquisición de adoquines, losetas y plantines que se producen en esta empresa que se iniciara en el ámbito de la remediación ambiental, casualmente a fuerza de piquetes.

ECHARON A BELLOMO

El gran ausente de la reunión nocturna fue Mario Bellomo, quien ocupara el cargo de director ejecutivo de la Fundación y tal circunstancia fue develada más tarde a Diario Patagónico por una fuente de extrema confianza.

"El Consejo de Administración de la Fundación Olivia que preside Jorge Garzón, ha decidido prescindir de los servicios del señor Mario Bellomo a partir del día viernes 6 de noviembre", fue la escueta respuesta a la consulta periodística.

Nadie quiso abundar en detalles, pero esta instancia confirmó las versiones dadas a conocer en nuestra edición de ayer en torno a la cuestionada figura del ahora ex director, sobre quien pesan sospechas de irregularidades en su desempeño.

De hecho, Bellomo fue la única víctima del piquete generado por sus propios dirigidos que, paradójicamente -según se comentó en pasillos políticos, cafés y en el propio sitio del corte de ruta-, él mismo pudo haber potenciado.

POR SI ACASO

En cierta manera, como ocurre habitualmente con los piquetes en esta ciudad, la proximidad del fin de semana fue también un factor que aceleró la postura de aceptar la conformación de mesas de diálogo y abandonar la ruta, aunque voceros de los manifestantes señalaron que retomarían la medida de fuerza en caso de que no se cumpla con sus objetivos.

La advertencia es para tener presente, teniendo en cuenta que de las casi 35 horas que permanecieron en la ruta 3, apenas dejaron un margen de menos de 60 minutos para descomprimir el más descomunal congestionamiento de camiones y colectivos que tuvo esta ciudad, a pocos días de celebrar el 108 aniversario de su fundación.

Ello también incluyó la obstrucción de paso al camino alternativo para vehículos livianos, por lo cual cientos de automovilistas tuvieron que ingeniárselas para buscar sendas que les permitieran ensamblar ese camino de ripio y pendientes.

DISPUESTOS A TIRAR

Los 60 minutos de libre paso otorgados por los piqueteros al promediar la tarde del viernes no fueron suficientes para descomprimir la caravana de camiones que esperaban dentro y fuera del ejido urbano, por lo cual la indignación de los choferes que no pudieron pasar fue en aumento.

Hubo dispares reacciones de fastidio. Algunos encendieron fogatas en las calles céntricas utilizando pallets de madera, cajones o lo que encontraran a mano, pero otros tuvieron actitudes más temerarias. Así por ejemplo, en inmediaciones de un multirrubro donde compraban algo de comida rápida, se escuchó a algunos de ellos bosquejar un plan para sacar a los piqueteros de la ruta ya que barajaban la posibilidad de que nunca intervendrían Gendarmería ni la Policía provincial.

"Yo tengo el 22, vos un 38 y el negro (otro chofer) que está del otro lado también tiene otro. Les hacemos unos tiros; van a ver como se van a la mierda…. si son unos cuantos vagos que nos están cagando el trabajo; o de acá no salimos más", fueron las expresiones que escuchó un vecino caletense y las retransmitió a Diario Patagónico. De hecho, la versión tiene fundamentos de ser cierta ya que el viernes por la mañana algunos camioneros habían acopiado piedras y trataban de convencer a otros de ir en bloque para trabarse en lucha campal con los piqueteros; y es sabido que muchos de ellos van armados por cuestiones de seguridad.

Por suerte los ánimos se disiparon, sobre todo en la madrugada de ayer, cuando la ruta quedó liberada al paso de todo tipo de vehículos.

Cuando apareció el sol, en el epicentro del conflicto -que también desnudó internas dentro del gremio Utedyc y discrepancias con muchos obreros y obreras que no se plegaron al corte-, sólo quedaban vestigios de neumáticos quemados al costado de la ruta y algunos desperdicios.

Y también se observó a algunos operarios en el portón de acceso a Termap retirando los despojos de la fogata que quemó la pintura de un portón y de las paredes de la oficina de la guardia.

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