Piqueteros vs. intendentes: pelea por los planes sociales y por el aparato K

Por: Eduardo Aulicino

Son días de marchas, campamentos, declaraciones cruzadas y también negociaciones reservadas entre funcionarios, piqueteros y algún intendente. Todo gira alrededor de los programas sociales y el tema supera largamente el nivel de los ministros.

En Olivos, Néstor Kirchner controla y define los caminos a seguir en este difícil terreno que mezcla la cuestión social más sensible --la pobreza, hace rato como desafío estructural-- con una disputa cada vez más abierta por el manejo de esos planes. Esa pelea, admiten algunos de los protagonistas, no es sólo entre oficialistas y grupos alejados o enfrentados con el Gobierno. También se da entre piqueteros K e intendentes del PJ, porque lo que está en juego es el armado político del matrimonio presidencial.

Para los piqueteros kirchneristas, en rigor, la tensión es doble: con los piqueteros enfrentados o alejados del Gobierno, que esta semana vuelven a la protesta, y con los jefes territoriales, especialmente del GBA, que el ex presidente ratificó como base principal de su armado para dar batalla en la interna justicialista y perfilar su proyecto con destino final en el 2011.

Esta dinámica, insinuada desde hace tiempo, a partir de que los K abandonaron el ensayo transversal, ha crecido con la puesta en marcha de las dos últimas iniciativas anunciadas por Cristina Fernández de Kirchner: el plan Argentina Trabaja, centrado en la promesa de generar 100 mil puestos de trabajo, con un salario mínimo y a través de cooperativas; y la asignación para hijos menores de desocupados o trabajadores en negro, que reemplazará a otros planes.

En el caso del llamado plan hijos, si se instrumenta como fue presentado, debería romperse al menos en parte la intermediación que va de la mano de las peores prácticas de clientelismo político. El programa destinado al desarrollo de cooperativas --el mejor desde el punto de vista conceptual-- genera, en cambio, una nueva disputa por el manejo e instrumentación de los proyectos, orientados centralmente a la realización de tareas en el ámbito de los municipios.

Así como profundiza la disputa por la afirmación territorial entre sectores piqueteros de distinto origen y diferentes posiciones políticas, esta nueva realidad también los une de hecho en la pulseada con los intendentes de la estructura justicialista.

Luis D'Elía, uno de los máximos exponentes del piqueterismo oficialista --o por lo menos el más mediático--, expresó de modo bastante claro esa ambivalencia, cuando se armó el campamento de más de 30 horas frente al Ministerio de Desarrollo Social. No le gustó la protesta contra el Gobierno, pero avaló el fondo del reclamo: se pedía sin vueltas que los planes de cooperativas no queden exclusivamente en manos de los jefes comunales.

En este último punto coincide el Movimiento Evita, que conducen Emilio Pérsico, ex funcionario de Desarrollo Social, y Fernando Navarro, legislador bonaerense. "Está claro que existen tensiones. Están planteadas entre organizaciones sociales y también con los intendentes, acostumbrados desde hace mucho a que todo en su territorio es de ellos", admite un referente de este sector, de fuerte desarrollo en la Provincia.

Visto así el problema, se reconoce que algunas de esas organizaciones tienen una perspectiva "no sólo social, sino también y naturalmente política". En otras palabras, los principales movimientos K consideran inevitable la disputa en el armado más amplio del ex presidente, dedicado de lleno luego de la derrota de junio a mantener alineada a su tropa, con especial presión sobre gobernadores e intendentes. Su proyecto de ir a internas abiertas en el PJ no significa desatender a los sectores piqueteros, pero no es fácil el equilibrio: la competencia en los distritos es diaria.

De manera impensada esta disputa terminó instalando además el debate sobre el clientelismo. Aníbal Fernández se lo adjudicó a los piqueteros no kirchneristas y éstos, a los intendentes. Esos cruces no tienen fecha de vencimiento, en el prematuro camino al 2011.

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