Pipopular.

RIVER: Gorosito juega para la tribuna: dice que "el empuje de la hinchada es fundamental" para el equipo y que en varios partidos se quedó impresionado mirando a la gente.
Néstor Gorosito tiene un título para cada día. Su discurso transmuta por distintas áreas del conocimiento, como la nutrición, la antropología de la noche porteña, la psicología de sus muchachos ("si no van a salir ahora, ¿cuándo?) y obviamente la ciencia del fútbol. Ayer se metió en un nicho no abordado: la sociología del hincha millonario. El tema lo inició Morel Rodríguez ("los jugadores de River se sienten más visitantes en La Boca"). El entrenador le contestó con su librito: "Nuestros muchachos piensan lo mismo que Mora -sic- pero al revés, porque lo de la gente en el Monumental es impresionante".

Demagogia va, demagogia viene, el entrenador justificó sus sensaciones a partir de elementos concretos. "Este equipo mostró algunos arrebatos anímicos en los partidos como local. El empuje de la hinchada fue fundamental". Con Arsenal y San Martín, por caso, River dio vuelta los resultados en los segundos tiempos. Y ante Nacional de Paraguay, por la Libertadores, también sacó la ventaja cuando en el ambiente del estadio se estaba experimentando lo contrario al silencio atroz. "Con el apoyo echó el resto que le quedaba".

Otro dato insoslayable es el que muestra a River en el top de entradas vendidas en los últimos años. Esto, además, se da en un momento en el que desde el Monumental se inició una cruzada para conseguir 10.000 firmas con el fin de presionar a la dirigencia de Boca para que en el superclási del 19 de abril se habiliten las dos bandejas para los visitantes. Pero desde la Bombonera ya desestimaron esta posibilidad.

Gorosito vivió días de tranquilidad y de apoyo incondicional desde su llegada a River. Ayudado por el boom Fabbiani, por la parábola ascendente de su equipo y por la recuperación emocional de los futbolistas que habían sufrido el karma del último puesto, el entrenador no tuvo que sufrir ningún hall como Passarella ni situaciones críticas como las que pasó Simeone tras la eliminación con San Lorenzo. Los de Pipo son momentos de paz, amor y entusiasmo. Mucho entusiasmo si se combina el furor generado el Ogro y el Muñeco.

"Me pone contento que pase esto. Porque hace años quizá no era lo mismo. Por eso hoy disfruto de lo que hacen nuestros hinchas, de los récords de recaudaciones y de que agoten las entradas de visitante", había empezado en La Red y luego siguió en Olé: "Desde hace tiempo veía que el apoyo del hincha para el equipo era espectacular. Y a mí me emociona. En varios partidos me quedé impresionado, mirando a las tribunas, porque realmente estaban armando una fiesta. Y para los jugadores eso es fundamental. Sobre todo cuando nos hacen un gol o en los malos momentos, porque el apoyo te ayuda a levantarte. Y aunque sea con deficiencias futbolísticas, siempre se trata de responder desde adentro de la cancha".

La gente tuvo comportamientos que se condicen con lo que expresó Gorosito. En el 1-5 del Nuevo Gasómetro, por dar un ejemplo, se quedó diez minutos cantando y dilatando la salida de todo el estadio. Ese tipo de mecanismo compensatorio no era característico en River. Pero está claro que recientemente se dio una suerte de racinguización en la manera en que la hinchada alienta a la hinchada misma. ¿Habrán tenido algo que ver los sufrimientos de los últimos cinco años, con apenas dos campeonatos sobre 18 jugados? Puede ser. La leyenda cuenta que en el Metro 75, a pesar de la abstinencia acumulada, las canchas no daban abasto para recibir al equipo de Labruna. Después llegó una etapa en la que el hincha de River se acostumbró a ganar. Hoy, con vaivenes, se busca recuperar la identidad. Pipo lo siente, lo palpa, lo disfruta. Y hasta marca distancia con su propio pasado. Bah, se está convirtiendo en Pipopular.

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