"Pipo tiene una confianza que contagia".

Abreu está muy entusiasmado por la llegada de Gorosito, cree que el regreso de Ortega sería positivo y elogia a Fabbiani. "Es un muy buen jugador", dice.
El tipo es goleador. Lo demostró en cada lugar en donde estuvo. Y como tal está acostumbrado a gritar seguido. Pero hoy anda con la boca cerrada. En puntitas de pie. Nada de hacer ruido. ¿El porqué? "Los gemelos están durmiendo y si los despierto, se arma", cuenta el orgulloso (y flamante) padre de Franco y Facundo, quienes nacieron el 1 de diciembre del año pasado y, junto con Valentina y Diego, forman parte del clan de Sebastián Abreu. "Son una bendición", asegura el Loco desde su casa en Minas, Uruguay, en donde se toma unos segundos de descanso de la demanda familiar para charlar con Olé y, claro, contar las horas para volver a entrenarse con River. "¿Cómo estoy? Feliz y ansioso por enfrentar un nuevo desafío después de un semestre extraño y con situaciones angustiantes".

-¿Lo sufriste mucho?

-Y, fue raro. Me fui a Israel, volví y como estaba habilitado para jugar un solo torneo, no pude colaborar como quería. Pero ahora comienza otra etapa.

-¿Pero es justo que el único que pague por lo que pasó sea Tuzzio?

-Sinceramente, no pude hablar con Eduardo. Como amigo, uno deseaba que pudiera continuar por lo que aporta y lo que significa para el grupo.

-¿Y con el Cholo Simeone volviste a hablar?

-Tampoco. Sí lo hice con gente de su cuerpo técnico y sé que él se quiso aislar un poco, y que se fue unos días a Europa. Pero no faltará oportunidad de juntarnos a comer.

-¿Qué deben recuperar para volver a ser el River que salió campeón?

-Uno aspira a encontrar el protagonismo, esa mentalidad de que independientemente del funcionamiento, entrábamos a la cancha y el equipo iba a ganar. Volver a ser un equipo duro, difícil y ganador.

-¿Ese es el primer desafío de Gorosito, entonces?

-Pipo nos puede ayudar a refrescar esos conceptos, sí. Esperemos adaptarnos rápido a lo que él quiere.

-Vos arrancás con ventaja: fueron compañeros en San Lorenzo.

-Sí, y tengo los mejores recuerdos de él. Yo era un pibe de 19 años y tanto él como Cacho (Borelli) me aconsejaron mucho.

-¿Siempre fue así como parece, tan serio?

-Y, no te creas. En aquella época era uno de los que más humor le ponía al vestuario. Pasa que quedaba siempre limpio.

-¿Por ejemplo?

-Pipo fue uno de los autores intelectuales de la vez que al camerunés Mimboe le hicimos jirones la túnica con Ruggeri. Pero el morocho se la agarró conmigo, ja, ja. Me quería comer. Pero hay más de Pipo.

-Te escucho.

-Hace un tiempito, cuando me habían hecho un programa homenaje en ESPN, me llamó para felicitarme, me decía que había salido muy lindo, que esto, que aquello. Y al final, justo antes de cortar para que yo no le pueda responder, me dijo "ché, qué grande que se puso tu hermanita".

-¿Y se la devolviste?

-Sí, la revancha llegó al tiempito, cuando él fue al programa. Lo esperé, lo llamé y lo dejé calentito.

-¿Qué le dijiste?

-No, que lo cuente él. Yo cuento las perdidas, las ganadas no, ja, ja.

-¿Y de River hablaron?

-Sí, charlamos antes de que yo me viniera para Uruguay. Y lo escuché ilusionado. Tiene una confianza que contagia. Sé que nos vamos a encontrar con un Pipo en su esplendor.

-¿Podés ser uno de los líderes que busca?

-Yo voy a apoyar, a sumar lo mío. Pero creo que se ha hecho un mito alrededor de este tema de los líderes. O de cómo se llevan los jugadores.

-¿Lo decís por Boca?

-No, pero es un ejemplo. Algunos jugadores de Boca tenían diferentes formas de pensar e igual salieron campeones. En el fútbol nadie tiene la verdad. Quedó demostrado que podés tener una relación espantosa, pero adentro de la cancha das todo y funciona. O que el tuyo puede ser un vestuario bárbaro, pero no se te dan los resultados.

-¿Ortega puede ayudar en eso del liderazgo?

-El de Ariel es un tema especial. Pero no hay dudas de que jugadores con esas características escasean y que por lo que significa para el equipo y para los rivales, puede ser fundamental. Libera de responsabilidades al resto. Ojalá que su regreso se concrete. Sería positivo.

-¿Y te gustaría tener a Fabbiani de compañero?

-No tuve la chance de conocerlo como persona, pero es un muy buen jugador. Que sabe jugar con la de-sesperación del defensor, que lo hace enojar y saca provecho de eso. Además, pese a su estatura y volumen físico, tiene muy buen manejo de pelota. Puede ser un aporte importante.

-¿No te asusta la competencia?

-Que lleguen buenos jugadores es una manera de que uno esté siempre al tope. El conformismo es contraproducente, duro.

-¿Y qué es más duro: ser papá de gemelos o levantar a River?

-Ninguno de los dos. Son dos chances hermosas.

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