Pipa Gorosito.

El nuevo DT no descarta sumarle un psicólogo a su cuerpo técnico para ayudar a los jugadores. Sin llegar a ser un fana de Freud, ya lo hizo en Chicago, San Lorenzo y Lanús. "Y sirve", dice.
Problemas de pareja (central). Falta de liderazgo. Desgano (o no gano). Complejo de inferioridad. Depresión. De creerse el mejor a ser el peor. ¿Te parece poco rollo?

Cada uno de los dramones que River quiere dejar enterrados en el 2008 son carne de diván. Hay que frenar este tobogán. Y la terapia grupal puede servir para escaparle a otra terapia: la intensiva. Al menos, justo debajo de esos rulos que en seis meses quieren ser diez menos, se maquina la idea de incorporar un psicólogo al cuerpo técnico. "No lo descarto y creo que podría ser útil", le confió Pipo... perdón, Pipa Gorosito a Olé.

El técnico ya se apoyó en la psicología en otros equipos, incluso cuando en la cultura del balompié había un menosprecio mayor hacia esta ciencia. La empezó a mamar de jugador, en el San Lorenzo de principios de los 90, y desde entonces la consideró positiva. Pipo admite el buen efecto que generó el desempeño del médico psiquiatra Jorge Rocco en Chicago, el Ciclón y Lanús, y si bien en su reciente paso por Argentinos no tuvo un terapeuta a mano, cree que la delicada situación de River necesita unión, diálogo, horas de sermoneo y, por ende, qué mejor que la figura de un diván cerca del vestuario.

Ah, eso, el vestuario. ¿Cómo caería en los jugadores la llegada de un psicólogo? Desde que empezó a dar vueltas esta posibilidad, algunos integrantes del plantel no lo ven mal y otros, desde lo bajo, esgrimieron cierta reticencia. Sin embargo, durante el hundimiento del semestre pasado, se justificaban las penurias desde lo mental. "Es un momento en el que cualquier adversidad nos golpea y no nos podemos recuperar. Nos hacen un gol y nos caemos enseguida", decía Paulo Ferrari.

Gorosito tiene su fórmula para intentar revertirlo en el 2009. No sólo se confiesa admirador de Bianchi sino que también se diferencia del estilo Simeone. En este sentido, un ex dirigido por Pipo le comentó a Olé: "Muchos jugadores de River padecieron el proceso anterior. ¿Cómo hacés para jugar tranquilo con un tipo que está a mil, corriendo más que vos al costado de la cancha? Pipo es la antítesis del Cholo. Y el cambio se sentirá".

Y tampoco es sólo Bianchi lo que Gorosito resalta de Boca, casualmente, uno de los pocos que trabaja full time con una psicóloga. A Pipo le encantaría contar con la abundancia de caciques que tiene Ischia y que hoy por River ni asoman. "Faltan líderes", supo decir Francescoli. "Nadie grita ni ordena", se quejó A- lonso. ¿Acaso un psicólogo puede ayudar a construir una cabeza de campeón? "No es mágia -coinciden los expertos-, pero ayudaría a evitar conflictos innecesarios". ¿Se hubiera inmortalizado el "silencio atroz" si Ahumada se descargaba en un consultorio y no ante la prensa? ¿Aguilar hubiera expresado públicamente su fastidio por la falta de enojo de los jugadores? ¿El caso Ortega podría haber tenido otro final? No se sabe. Como tampoco si, finalmente, River tendrá un psicólogo. Pero ya se analiza.

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