PINO SOLANAS EN NUESTRA CIUDAD “Si no somos precavidos se van a hacer una panzada con lo que quedó de los trenes de Junín”

El cineasta y político advirtió sobre el valor de los terrenos que pertenecen al ferrocarril y la posibilidad de que sean utilizados comercialmente. Además, pidió por la vuelta de este medio de transporte al país.
Embanderado en una causa que por momentos parece haber superado su condición de político o hasta de cineasta, Pino Solanas estuvo en Junín para pedir por la vuelta del ferrocarril como política de Estado, al tiempo que le pidió a la sociedad que sea cuidadosa con lo que queda del tren.

A gusto en una ciudad que no desconoce –por historia– la realidad de este medio de transporte, Solanas aprovechó para proyectar su película “La próxima estación”, un crudo documental sobre el proceso de privatización en el teatro de La Ranchería, anoche.

Antes y durante todo el día, Solanas había recorrido diversos puntos de la ciudad para encontrarse con distintos interlocutores que quisieran escuchar el mensaje con el que insistió desde un principio: que la vuelta del tren es una necesidad.

Por la tarde visitó DEMOCRACIA, en donde advirtió especialmente sobre el valor de lo que queda del ferrocarril. “Si no somos precavidos se van a hacer una panzada con lo que quedó de los trenes de Junín. Ya debe haber varios merodeando las 26 hectáreas en pleno centro que le pertenecen”, lanzó.

También aprovechó para criticar duramente al ahora congelado proyecto del tren bala que impulsa el Gobierno. “La idea provocó críticas hasta dentro del kirch-nerismo. Los precios van a ser como los de los aviones, sólo va a beneficiar a una parte del interior y no va a dejar transferencia de conocimiento: la trocha es un estilo que sólo se consigue en Francia y allá habrá que arreglarlo”, criticó.

La cuestión económica también sirvió como lanzador para una propuesta más abarcativa. “Aunque no han sido precisos en nada, se habla de 5000 millones de dólares. Con 3500 millones de dólares, la Argentina puede tener 18.000 kilómetros cubiertos con trenes”, precisó.

A la hora de justificar la necesidad del ferrocarril, recordó que el transporte es un derecho. “Y el único medio que garantiza la movilidad en cualquier circunstancia climatológica y servicio regular es el tren”, dijo.

Modelo europeo

Luego apeló a Europa para recordar que por “eficiencia y cuidado del medio ambiente” los Estados siguen invirtiendo en este medio de transporte. “Hay que olvidar ese cuento de que da pérdida. La ganancia que no aparece en los libros contables es el impacto económico favorable indirecto que tiene, por ejemplo, una economía regional que goza de un transporte barato”, analizó.

“La Argentina perdió el año pasado más de 8.000 vidas en accidentes de tránsito, mientras que otras tantas quedaron permanentemente incapacitadas. Este es un impacto que se atenuaría muchísimo con un tren de alcance nacional”, argumentó.

El modelo de gestión ideal es, para Solanas, el de una empresa pública. “Pero lo que hay que pensar es en un proyecto participativo. Y eso también incluye deberes: desde la escuela hay que enseñar que romper un banco de un tren es como hacer eso en el sillón de la casa de uno”, comparó.

“Necesitamos una ética pública y volver a discutir seriamente una política de transporte abarcativa y nacional”, terminó.

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