Un pingüino en la AFIP, con información clave y mucha plata

Por: Alcadio Oña

Con una eficiencia desconocida para ciertos usos y costumbres de la Administración Pública, ya al día siguiente de su designación, el martes, Ricardo Echegaray apareció en la Web de la AFIP como director del organismo en funciones, con foto y todo. Igual que Emilio Eyras, el sucesor de Echegaray, en la página de la ONCCA, el organismo que controla toda la actividad agropecuaria y agroindustrial: mirando de frente a la cámara y con papeles en su escritorio.

Nada semejante a lo que sucede con el sitio de la mismísima Presidencia de la Nación, donde todavía figura Romina Picolotti como secretaria de Ambiente y Desarrollo en el área de la Jefatura de Gabinete. Anécdotas al fin, pues la eficiencia no es un dato que brille por su presencia en la gestión kirchnerista.

Parece no mucho más que una anécdota, también, que el despido de Claudio Moroni de la AFIP haya sido asociado a su relación con Alberto Fernández, claramente fuera del universo K, tal cual pasó en su momento con Picolotti y otros albertistas eyectados del sector público. Lo que de verdad cuenta es que, ahora sin intermediarios, quedará bajo el mando de Olivos el organismo que maneja la mayor caja del Estado y cuenta con información de un valor acaso superior a la de la propia SIDE.

Recaudar impuestos a todo trance, cuando las cuentas fiscales empiezan a flaquear, será la tarea primaria de Echegaray. Y desde luego, emplear para eso todo el poder de fuego que tiene la AFIP.

Según datos que se manejan en el sector privado, sólo las ventas de Fin de Año hicieron repuntar la recaudación del IVA, que venía en declive durante las primeras semanas de diciembre. Ya se nota, y previsiblemente sea más ostensibles en 2009, el impacto de la crisis internacional en los ingresos por retenciones a las exportaciones agropecuarias. Y muchos dan por hecho que Ganancias no rendirá como antes, porque las empresas ya están recalculando, también para abajo, los anticipos que pagarán el año que viene.

Es obvio que si la actividad economía se retrae, como todo el mundo descuenta y ahora mismo se ve, se resentirán los ingresos por IVA, el Impuesto al Cheque y Ganancias. Así hayan sido pensados para recaudar, es un albur cuanto pueden dejar el blanqueo de capitales y la generosa moratoria impositiva; aunque puede ayudar, para el caso, la información y la presión de Echegaray sobre los evasores y quienes tienen plata en negro. Fondos seguros son, eso sí, los que llegarán desde las ex AFJP.

Moroni no era un funcionario díscolo para el poder. Más aún, defendía la moratoria y el blanqueo como si hubieran sido de su propia cosecha, cuando se sabe que le llegaron "llave en mano", sin consultarlo, desde Olivos. Otra cosa significa Echegaray, un pingüino de la primera hora siempre a las órdenes de Néstor Kirchner, las que sean.

Quienes conocen las entrañas de la AFIP saben que allí existe información ultrasensible y que se la puede usar a todos los efectos: sobre los empresarios, pero también para alinear voluntades de dirigentes políticos; nacionales y provinciales. Datos reservados que debieran estar a cubierto de las acechanzas del poder de turno.

Nadie tendría que estar preocupado, en realidad, si cumple con sus obligaciones fiscales. Ni los sectores empresariales, que viven la designación de Echegaray como un acto de beligerancia. Ni tampoco la dirigencia agropecuaria, aunque desde que se desató el conflicto por las retenciones sintieron el acoso que el flamante jefe de la AFIP ejercía sobre ellos desde la ONCCA.

De todos modos, resulta difícil no asociar el nombramiento a la pelea con el campo. Sencillamente porque le provocó al kirchnerismo una derrota política que no imaginó y lo colocó ante un estado de debilidad que no conocía, es posible ver allí la intención de ir por la revancha: más en un sistema de poder sin medias tintas, poco propenso al debate y la negociación.

Aunque siempre la función está para ser ejercida y eso le cuadra redondamente a la AFIP, Echegaray no parece ser uno de los funcionarios que consideran al trato amigable como una aptitud del recaudador. Quienes lo conocen dicen que en él prevalece la "mentalidad del que está para cumplir y ejecutar órdenes".

Echegaray en la DGI y la Aduana directamente. A través de Eyras también en la ONCCA, la oficina que abre o cierra exportaciones agropecuarias, que este año manejó subsidios por casi 3.500 millones de pesos y tiene presupuestados 3.800 millones para 2009. Julio De Vido al control de las obras públicas y de las empresas privatizadas o estatizadas. Y Guillermo Moreno en el INDEC y en lo que le pidan.

Todo eso suena a una concentración de poder extrema, como si se estuviesen jugando todas las cartas ahora.

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