Piñera ya se siente presidente y aspira a un gobierno de unidad

El empresario de derecha, que competirá con Frei en el balotaje, arrancó temprano ayer y habló ante la prensa local e internacional, mostrándose como mandatario electo. Desde el gobierno buscan darle impulso a la campaña oficialista.
Las cifras dicen mucho pero en política también se puede ganar con gestos. Si ayer por la mañana una persona ajena a la realidad chilena aterrizaba en este país, seguramente habría creído que Sebastián Piñera, el candidato de la derecha que sacó 44% en las elecciones del domingo, ya había ganado con eso su pasaje a La Moneda. Ocurre que Piñera arrancó temprano dando notas a radios y canales de TV locales en clave de triunfador y no como uno de los dos candidatos que competirán en segunda vuelta. En esas notas, incluso, mencionó que ya se estaban produciendo algunos pases de otras fuerzas hacia la coalición que él lidera y que esperaba muchas más para los próximos días, recordando que aspira a formar un gobierno de unidad. "A los que integren nuestro gobierno no les vamos a pedir carnet de militante", dijo Piñera.

También muy temprano, corresponsales y enviados especiales recibieron llamados anunciando una conferencia de prensa para los medios internacionales -hasta ahora no había recibido a esta prensa- en la que el candidato, durante una hora y media, contestó todo tipo de preguntas y, minimizando cualquier discordia con sus aliados pinochetistas de la UDI, buscó mostrar su satisfacción y confianza en lo que considera el triunfo seguro de su fuerza el domingo 17 de enero (Ver recuadro).

Esta sensación general de "presidente electo" que transmite el empresario y ex senador se apoya básicamente en los 14 puntos que logró sacarle al candidato oficialista, el senador y ex presidente Eduardo Frei, quien con su magro 29,6% intenta frenéticamente dar un giro a su campaña para revertir lo que para muchos ya es una derrota segura.

Así, la primera decisión que la Concertación hizo pública ayer por la mañana fue la renuncia de Carolina Toha, la celebrada ministra vocera de la presidenta Michelle Bachelet, para incorporarse al comando de Frei.

En su primera aparición pública con Frei, Toha -hija de un ex ministro de Salvador Allende, asesinado luego del golpe del 73- llamó previsiblemente a los votantes de Marco Enríquez Ominami (llamado aquí ME-O) y de Jorge Arrate a votar a Frei en segunda vuelta y buscó arrancar fuerte al destacar que la Concertación se preocupaba por la democracia, los derechos humanos y la protección social "cuando no estaban de moda" y al fustigar a Piñera por no separar el servicio público de los negocios, ya que aún "no se deshizo de ningunas de sus acciones".

El nuevo rostro de la campaña de Frei reúne juventud y condición de mujer, en momentos en que la presidenta es la figura política más popular del país. Lo que necesita el oficialismo para seguir vivo es garantizarse la llegada de un importante caudal de votos de quienes eligieron en primera lista a ME-O. Pero, el diputado díscolo ya dijo que no va a "endosar los votos" y aunque se declaró parte de la izquierda progresista, también aclaró que no negociará. "Marco necesita reforzar su liderazgo político y no ser el Mesías: él no puede permanecer ajeno a una decisión tan importante como la segunda vuelta", señaló el analista cercano a la Concertación, Eugenio Tironi.

La debilidad de la Concertación, una sociedad política entre socialistas y democristianos en el poder desde 1990, no es novedad para nadie. El estreno de un nuevo jingle y un cambio de rostro en la coordinación de la campaña parece aún poco para invertir un escenario de derrota. ¿Tiene chances el oficialismo de dar vuelta este escenario?

"Poquísimas realmente, para no decir directamente que no", respondió Patricio Fernández, director del semanario The Clinic a Clarín. "El resultado de ayer desenergiza aún más a la Concertación. La única expectativa es la incorporación de Carolina Toha -joven, progresista, vital- como generalísima de Frei en la nueva campaña. Ella encarna una verdadera continuidad de lo que fue originalmente la Concertación, hay que ver si con eso alcanza. Después de cuatro gobiernos, a la Concertación hoy le falta una razón de ser. Es como si estuviera pasando algo que aún no sabemos en qué terminará: como si la Concertación fuera un organismo vivo que está cambiando de piel pero aún no se sabe qué va a aparecer después".

Comentá la nota