Piñera, envuelto en un escándalo

La farmacéutica Fasa, de la que el candidato presidencial es socio minoritario, reconoció que pactó con otras grandes empresas del sector para aumentar el precio de los medicamentos a todos los chilenos. Y sus cuentas personales crecieron.
El candidato opositor de la derecha a la presidencia de Chile, Sebastián Piñera, quedó por estos días en el ojo de la tormenta en el país vecino, luego de reconocer que tenía acciones en un grupo farmacéutico que admitió pactar con otras grandes empresas del sector para aumentar el precio de los medicamentos a todos los chilenos.

Tras las revelaciones, el oficialismo cargó con todo contra Piñera. La presidenta chilena Michelle Bachelet cuestionó la ética del líder de la derecha para ser un hombre de Estado. "Lo único que puedo decir es que hace mucho tiempo que está claro que los negocios y la política son incompatibles", afirmó la mandataria.

Eduardo Frei, candidato oficialista a la presidencia y actual senador democristiano, coincidió con la jefa de Estado al señalar la incompatibilidad de las ambiciones del empresario. "No puede aspirar a la presidencia de Chile una persona que no toma estas decisiones –optar entre los negocios y la política– y que es accionista de Fasa, la cual está engañando a los chilenos de una manera brutal", sentenció.

Rápido de reflejos, el multimillonario Piñera, candidato de la coalición conservadora que une a los dos grandes partidos de derecha, Renovación Nacional (RN) y la Unión Democrática Independiente (UDI), anunció el viernes que ya había comenzado a vender el 2 por ciento de las acciones que posee del grupo Fasa, con presencia en Perú y México.

"Hoy (por el viernes) vendí una parte significativa de mi participación en Fasa, y en los próximos días se venderá la totalidad de ella", señaló el candidato a la prensa local. "Lo que quiero ahora es arrancar (irme) de Fasa", agregó.

La empresa Fasa fue demandada a fines del año pasado por la Fiscalía Nacional Económica por supuesta cartelización de precios, con el fin de aumentar el valor de venta al público de unos 200 medicamentos. El pacto habría sido realizado junto con las firmas Salcobrand y Cruz Verde (las tres controlan el 97% del mercado).

Hace unos días, Fasa admitió todo y, si bien prometió donar un millón de dólares para "obras de interés social", la indignación entre los chilenos no deja de aumentar.

En cuanto a Piñera, su condición de socio minoritario, según la investigación de la Fiscalía, hace que sea muy difícil de establecer si estaba o no al tanto de la operación acordada, pero lo cierto es que sus cuentas personales crecieron gracias a todo el asunto.

En las propias filas opositoras de la derecha ya comenzaron a temer por los efectos que el escándalo pueda tener en la imagen del candidato que representa su mayor esperanza para desbancar del poder a la Concertación, tras casi 20 años de gobiernos ininterrumpidos. "Es cierto, como imagen es terrible, aunque ahora él no tenga nada que ver en el asunto", confesó al diario chileno La Nación un influyente senador de la UDI que pidió mantener el anonimato.

Pero el mayor problema, resalta el senador, no serían los efectos derivados del asunto de los medicamentos sino las posibles repercusiones que esto podría traer en relación con empresas donde Sebastián Piñera sí tiene injerencia directa.

El eje de esta discusión sería el 25,13 por ciento de acciones que el líder opositor posee en el grupo Lan Airlines, dueño de la compañía aérea Lan Chile, que reporta un promedio de 335 millones de dólares en ganancias anuales. Hace unos meses, el candidato anunció que había dejado el control del directorio de Lan en manos de sus hijos.

Diversos analistas estiman que será en el transcurso de la campaña electoral –ya está instalada en Chile– que se determinará si Sebastián Piñera puede llegar a separar al hombre de negocios y al político que conviven en él.

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