Piñera acusó a Bachelet de tener una abusiva intervención en la campaña

La presidenta trasandina dijo que votaría a Frei por haber sido "honesto" en su gestión. Y el empresario retrucó que el gobierno falta a la verdad.
A sólo 24 horas del día clave para el futuro de Chile, y con pronósticos que auguran una lucha pareja voto a voto, la puja entre la Concertación y la opositora Coalición por el Cambio de cara al ballotage recrudeció con mutuas acusaciones. Ayer, el empresario Sebastián Piñera apuntó contra el gobierno de Michelle Bachelet por ejercer un "intervencionismo abusivo", después de que la primera mandataria se pronunciara a favor del candidato oficialista, Eduardo Frei.

"Es abusivo lo que ha hecho el gobierno: uso y abuso de los recursos públicos, uso y abuso de las instituciones públicas, uso y abuso incluso de los funcionarios públicos", señaló Piñera durante una entrevista con Radio Cooperativa. Un día antes, la jefa de Estado socialista había defendido a Frei por considerarlo una persona "honesta" quien, durante su presidencia entre 1994 y 2000, supo diferenciar negocios y política, en un claro mensaje contra Piñera, quien conserva millonarios intereses en varios sectores de la economía chilena.

Con una fortuna estimada en 1.200 millones de dólares, Piñera reiteró su compromiso de vender algunas de sus empresas en caso de resultar electo y tildó de "malintencionadas" las críticas vertidas desde el gobierno a la incompatibilidad entre su rol de empresario y político. Incluso, la "conflictividad de intereses" fue uno de los ejes explotados por el equipo de campaña del oficialismo en el tramo final de la carrera electoral y en el último debate presidencial esta semana.

"Eso ha sido parte de una campaña que falta a la verdad de parte del gobierno y del propio candidato oficialista", manifestó Piñera, quien contraatacó ironizando sobre el hecho de que los funcionarios de la Concertación llevan dos décadas en el poder: "Les haría muy bien, tras veinte años de poder, vivir la vida en forma normal y corriente que viven millones de chilenos. No es tan malo levantarse temprano, trabajar en forma honesta, ganarse la vida y sacar adelante a su familia".

Aunque los últimos pronósticos acortaron dramáticamente la distancia entre de los contendientes, muchos los analistas consideran que Piñera podría dar mañana a la derecha chilena su primera victoria en las urnas en cincuenta años. En la primera vuelta, el 13 de diciembre pasado, el presidenciable de la Coalición que reúne a Renovación Nacional y la Unión Demócrata Cristiana, se impuso con 14 puntos de ventaja sobre su rival y, desde entonces, lideró todas las encuestas. Pero la última de ellas, revelada hace tres días, redujo su ventaja a sólo 1,8%.

Adicionalmente, el político revelación de la campaña, Marco Enríquez Ominami, que obtuvo 20% en diciembre, dio su apoyo al oficialismo a último momento, sumando un elemento más de suspenso.

Para la Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro izquierda que gobierna el país desde la salida del dictador Augusto Pinochet, esta elección implica un riesgo real de perder el poder. Lo paradójico es que esto se da cuando la presidenta Michelle Bachelet mantiene una popularidad del 80%, sin poder traspasarla a Frei.

Aun así, en las últimas semanas, la Concertación puso en juego todo su bagaje ideológico apuntando a Piñera por la posible participación de ex funcionarios pinochetistas en un eventual equipo de gobierno. En respuesta, el candidato retrucó que no era un crimen haber participado de gobiernos militares si no habían cometido violaciones a los derechos humanos.

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