Se pincharon los globos negros

Se esperaba una multitud y hasta por temor la policía valló los alrededores de la casa presidencial. Pero finalmente la concurrencia fue escasa. Y 140 agentes fueron suficientes para controlar la manifestación contra la inseguridad.

Protesta débil. Los manifestantes querían hacer un abrazo simbólico a la Quinta de Olivos, pero el vallado se los impidió.

Querían llegar hasta la puerta de la Quinta de Olivos pero se encontraron con un vallado, un fuerte operativo policial y la ausencia de la presidenta Cristina Kirchner. Pasadas las 19, la hora en que estaba convocada la movilización, había menos de 200 personas con globos negros y cerca de 140 policías, mitad de la Bonaerense y mitad de la Federal. La protesta, a la que se había llamado durante toda la semana y que prometía ser masiva, de esta manera quedaba al desnudo como una convocatoria débil. Algo raro, si se tiene en cuenta que hace dos domingos, luego del homicidio del ingeniero Ricardo Barrenechea, muy cerca de ahí, en San Isidro, se reunieron 14 mil personas por el mismo reclamo: mayores medidas de seguridad.

“No se puede ser tan imbécil en la vida. Han puesto las rejas a nosotros que hemos venido a reclamar seguridad. Nosotros, que no empuñamos armas, somos aparentemente los enemigos de la Presidenta”, sostuvo Gabriel Lombardi, uno de los oradores del grupo de vecinos.

“Es ofensivo la cantidad de policías que hay”, sostuvo Susana Garnil, mamá de un joven secuestrado en La Horqueta. “La idea de la marcha era hacer un abrazo simbólico a la Quinta, pero la policía cortó el paso”, dijo Marta Rodríguez, de Lomas del Mirador.

Carteles reclamando la aparición de Julio López, a unos metros de otro que sostenía “Menem es democracia”, junto a las caras de las víctimas de la inseguridad, eran llevados por los manifestantes, entre los que estaba Marcelo Bragagnolo – el papá de Matías– y Luis Fernández, uno de los padres de Cromañon. “Le mandé una carta documento a la Presidenta intimándola a que ponga en marcha la ley nacional de desarme civil”, dijo Fernández.

“Nos oponemos a la inseguridad que genera la política del Gobierno. Convocamos a la marcha del 13 a Plaza de Mayo”, resaltó Raúl Castells, que se mezcló entre los manifestantes.

El Himno se entonó 45 minutos después de la hora de la convocatoria. “Tenemos que tener pañuelos sobre nuestras cabezas para que usted (por la Presidenta) entienda que día a día nos están matando”, dijo Lombardi, quien pidió la renuncia de los ministros Aníbal Fernández y Carlos Stornelli.

“No vamos a permitir que monopolicen los derechos humanos, la Constitución dice que se tienen que cumplir”, agregó el rabino Sergio Berman. “Estamos pidiendo que se hagan cargo, así como pelean por los derechos humanos de 30 años atrás, que se ocupen también de nuestros derechos humanos”, sostuvo Guglielmi, y agregó: “Presidenta, con los discursos de maestra siruela lo único que hace es que nos enfrentemos cada día más”.

Grupo de padres contra la marcha

Otro grupo de familiares de víctimas de la inseguridad manifestó su oposición a la marcha frente a la quinta presidencial de Olivos. Gustavo y Laura Melmann, Luis Bordón, Dolores Demonty, Rosa Bru, Raquel y Jorge Witis y Miram Medina, entre otros, sentaron una clara posición contraria a la de los vecinos de zona norte: “Hablamos de mayor seguridad, de bajar la imputabilidad, de penas más severas pero, ¿para quién?, ¿para todos o para algunos? ”, expresaron. “Denunciamos la falta de políticas públicas de contención para que el joven o el adulto no vuelva a matar y la falta de asistencia para que con el tiempo sean personas útiles a la sociedad y a sus familias”.

“Esto lo decimos porque estamos convencidos de que se puede. Entendemos porque la sufrimos desde hace muchos años. Entendemos al otro porque la muerte es muerte la produzca quien la produzca. Tenemos que ser racionales y pensar en un mundo mejor para todos no para unos pocos”.

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