Los pincha globos.

Los campeones festejaron con Olé. "La mayoría estaba con Huracán y fuimos más", resumió Maxi, con Otamendi, Domínguez, Papa y Razzotti.
"¿Una foto con los globos? ¿Justo nosotros, je?". Decí que todavía quedan resabios de la fiesta interminable, que estos pibes por momentos parecen nenes de secundaria, que la alegría no es solo brasilera (ni quemera) y que el Globo ya se pinchó. Lo hizo Vélez, sí, el domingo, en Liniers: le aguó la fiesta a Huracán y le mandó el tiki tiki adonde ya sabés. Lo hicieron ellos, ayer, en una idea de Olé. Son Franco Razzotti, Emiliano Papa, Seba Domínguez, Maxi Moralez y Nicolás Otamendi. Son los campeones. Y ahora les dicen Los Pincha Globos...

Es el festejo que todavía no acaba, el que incluyó un raid mediático por los programas deportivos, el que llevó a Emiliano Papa a "recibir millones de mensajes", el que mantiene con los ojos achinados al Enano, el que le sacó varias sonrisas al siempre tímido Razzotti, el que descubrió las bromas del serio Domínguez, el que aflojó al muro Otamendi.

Las comisuras de los labios no se cierran, entonces, uno, dos tres flashes. "Total en Huracán no vamos a jugar, je". Domínguez, líder también afuera, le saca el miedo a sus compañeros. "Dale, vamos a hacerlo". Maxi, desfachatado siempre, es el promotor ideal. El click se suelta y los alfileres hacen desaparecer los globos. "Es para divertirse y disfrutar un poco del momento. Respetamos mucho lo que hizo Huracán en todo el torneo, pero es parte del folclore cuando pasan este tipo de cosas", explica Razzoti y se suma Seba: "Es una producción fotográfica, que no lo tomen a mal. La verdad es que a Huracán lo respetamos mucho".

La sensación se siente, se palpa. Hay alegría propia, sí, y venganza ajena, también. "La gran mayoría estaba con Huracán y la realidad es que los dos jugábamos bien. Nosotros estamos tranquilos porque sabemos que fuimos superiores a ellos. Dentro de la cancha quedó demostrado", se planta, gigante, el Enano. "¿Si el tiki tiki les alcanzó? No, porque salieron segundos. Nosotros fuimos los primeros y jugamos mucho mejor". Domínguez infla el pecho y no arruga: "Vélez se acomodó a situaciones muy complicadas. Este equipo me identifica con lo que quiero como jugador. Si con Lanús hubiésemos tenido un hombre de más durante 40 minutos, terminábamos ole, ole, sin dudas. El fútbol es muy subjetivo".

El tiki tiki está atragantado, como esa patada de Larrivey en el muslo de la pierna derecha de Monzón. Ellos se sienten campeones con derecho propio. Que lo son, claro. Merecidos, al cabo, "porque perdimos un solo partido en el campeonato", según la justa estadística de Otamendi. La dedicatoria, en plena intimidad de vestuario, fue para Huracán. Y ayer siguió, aBrazenados todos, a Cappa y espada para sentenciar que "nadie nos regaló nada. El título es recontramerecido".

La resaca, esa fiel compañera que no te abandona en noches en las que las agujas del reloj se inmortalizan, aún deambula en cuerpos y en rostros que poco sabían de consagraciones. En este grupito, sólo Domínguez engrosa su vitrina de trofeos. Para el resto es el enorme gustito de la primera vez.

Si querés, ahora sí, subite al Globo, aunque ellos ya lo pincharon... Y lo están disfrutando.

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