Te Pincha el Globo.

Te Pincha el Globo.
San Lorenzo sufrió su miniclásico: un gol de Cellay y un buen partido de Sánchez Prette, dos ex Huracán, lo voltearon y le dieron el primer triunfo a Estudiantes.
Ole, lé; ola, lá, Cellay es de Pompeya y es hincha de Huracán..." No fue un derby Parque Patricios-Boedo. Fue en La Plata, fue Estudiantes el protagonista del triunfo, el primero en lo que va del torneo, un estímulo para una campaña que se venía desdibujando (incluyendo la Libertadores). Sin embargo, para algunos sí fue un clasiquito personal; y ese centro perfecto de Sánchez Prette y cabezazo impecable, goleador, de Christian Cellay, hizo revivir viejos duelos entre Quemeros y Cuervos. Que esta vez, como detalle, tuvo a miles de pinchas en primera fila, disfrutando la alegría. Que se sostuvo hasta el final y que se descargó fuerte en el último pitazo porque, también, hubo antes un espacio para la tensión, provocada por otro hombre del Globo: Andújar, quien con un regalito le dio vida al Ciclón cuando el partido ya estaba casi fumado y apenas quedaba la colilla.

Un premio consuelo para San Lorenzo, aunque no hay quién lo consuele en realidad. El equipo volvió a mostrar la misma incapacidad creativa que viene dejando ver en los últimos juegos, algo que se potenció desde el momento en que salió lesionado Pablo Barrientos. Afectado anímica y futbolísticamente, esta baja profundizó los problemas y dejó como conclusión un partido en el que, exceptuando dos remates desde afuera del área del Pitu, San Lorenzo no arrimó ninguna jugada complicada para Andújar salvo las dos que el propio arquero se encargó de complicar (una terminó en gol). Pero antes y después, hubo grandes debilidades defensivas y muy pocos méritos ofensivos. Quizá en la contracción al trabajo, en la aplicación y en la disciplina táctica que tuvo Estudiantes pueda encontrarse el porqué de este triunfo, o, al menos, la principal diferencia entre ambos equipos, igual de cansados por los partidos coperos de entre semana jugados en el exterior e igual de necesitados por poner blanco sobre negro en sus cuestionados rendimientos.

El partido en sí contó con la particularidad de tener un desarrollo opaco hasta que sufrió un repentino sobresalto, el que le dio Sánchez Prette. Desde sus pies Estudiantes encontró la llave y abrió la puerta, con su verticalidad generó infracciones y grietas en una endeble defensa de San Lorenzo. Y permitió que su equipo se relajara y le pasara la presión al rival, que ni con las variantes que intentó Russo en el entretiempo -Ledesma y Silvera por Solari y Chávez- se equilibró. Al contrario, fue más de lo mismo. Estudiantes, aplicado y, en ventaja, suelto; San Lorenzo seco de ideas y desmoralizado. Ni con el regalito de Andújar levantó: ya bastante tenía con el gol de Cellay y el partido de Sánchez Prette...

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