Piñas en el Senado uruguayo

La protesta docente por la ley educativa impulsada por el presidente reabrió las fisuras en el Frente Amplio causadas por la sucesión del presidente uruguayo. El vice tuvo que llamar a la policía para calmar los ánimos.
Las internas del Frente Amplio volvieron a estallar, esta vez a las piñas, en el Congreso uruguayo. Anteayer el Senado aprobó la Ley Nacional de Educación, un proyecto que impulsaba personalmente el presidente Tabaré Vázquez. Inmediatamente después de anunciar el resultado, los gritos y los papeles empezaron a caer desde las tribunas. “Nosotros defendemos la educación y ustedes la venden” y “Que lo vengan a ver, éste no es el programa de gobierno de Tabaré”, gritaban hasta quedarse sin aire los docentes, estudiantes y sindicalistas que rechazaban el proyecto. Abajo, en el pleno, nadie les contestó. El vicepresidente y autoridad máxima del Legislativo, Rodolfo Nin Novoa, dio la señal a los policías de civil que resguardan la parte superior de la sala y los choques fueron instantáneos. Ayer el vicepresidente anunció que denunciará penalmente a los estudiantes y docentes que participaron de los enfrentamientos con la policía. “Ni el Senado ni la Cámara de Diputados pueden trabajar bajo presión. No puede pasar esto, que los que no piensan como uno sean objeto de agresiones e insultos”, aseguró Nin Novoa. Desde la otra vereda, los gremios analizaban denunciar la represión policial. “El vicepresidente criminalizó la protesta del gremio y es una actitud inadecuada. Si va a denunciar a los que comenzaron los incidentes, estará hablando de la policía, porque lo que se vio fue a un policía golpeando a estudiantes”, aseguró enojadísimo Aníbal Merino, presidente de Fenapes, la federación que aglutina a los profesores de la educación secundaria.

El saldo de la jornada fue una policía herida en la cara, varios sindicalistas con moretones o heridas leves y una ley de educación que rechaza el ala izquierda del Frente Amplio, el Partido Comunista (PC), la principal central gremial del país y tradicional aliada del gobierno de Vázquez, la PIT-CNT, los sindicatos docentes y los centros de estudiantes secundarios y la oposición conservadora. “Aquí lo que pasó es que el gobierno impulsó un debate nacional para construir la nueva ley de educación y después desoyó todas las conclusiones”, explicó a este diario el senador comunista Eduardo Lorier, el único legislador del oficialismo que el martes votó en contra de la ley.

El año pasado, el presidente Vázquez convocó a un debate nacional en cada colegio, escuela y universidad para discutir una nueva ley nacional de educación. Durante meses, profesores, maestros y estudiantes tomaron una hora por semana para hablar del tema. En un congreso nacional se presentaron todas las propuestas y se redactó un proyecto de ley. “No era vinculante por ley, pero sí por decencia. Sino, ¿para qué llamar al debate nacional?”, señaló Lorier.

El proyecto final que presentó el gobierno en el Congreso a principio de mes era muy distinto del original. Agregó elementos como incorporar una hora diaria más de clase, acortar las vacaciones de invierno y sumar cursos los sábados. Pero quitó otros, que según los gremios y el PC uruguayo, garantizan los principios básicos que demandaban los docentes y estudiantes: la autonomía y el cogobierno.

Según el proyecto que la próxima semana sería promulgado por el presidente Vázquez, el gobierno, con la ratificación del Senado, elegirá a tres de los cinco miembros del directorio de la Administración Nacional de Educación Pública y los gremios docentes a los otros dos, mediante elecciones. El Congreso Nacional de Educación había pedido que todas las autoridades fueran nombradas por docentes y estudiantes, para garantizar la autonomía de la educación del poder político de turno. Además, la nueva ley crea tres institutos de educación nuevos, que también serán controlados por el Ejecutivo.

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