En Pinamar, Porretti quiere olvidar el escándalo y sueña con volver

Salió de la cárcel y ganó la interna del PJ. Ahora espera el fallo de la Corte provincial.
Toma clases de golf. Volvió a su antiguo barrio. Y mientras los turistas desfilan incesantemente delante de sus oficinas, prepara en pleno verano el equipo con el que, si la Justicia lo dispone al finalizar la feria de enero, podría volver a montarse en el gobierno de Pinamar. Porque Roberto Porretti, el protagonista central del culebrón del verano 2008 (lo filmaron en actitud sospechosa, lo detuvieron por presunto pedido de coimas y fue destituido por el Concejo Deliberante) dice que "se tiene fe" para retomar la agenda en el mismo punto donde la dejó.Insiste en que libraba una batalla contra los empresarios de la noche que le hicieron la cámara oculta. "Pero está vez no seré tan ingenuo", promete.Habla pausado el ex intendente kirchnerista. Dice que no tiene sed de venganza. Aunque confiesa que le causó "cierto placer" haber arrasado en las internas del PJ local por el 75 por ciento de los votos, derrotando a su enemigo político, el empresario de la construcción Rafael de Vito, quien lo acompañó en la lista que terminó con 16 años de gestión de Blas Altieri y tras el escándalo se quedó con la Intendencia.

"No he hablado con él, pero pronto ocurrirá: estoy esperando una señal de De Vito", explica. Volvieron a verse las caras cuando viajaron a La Plata para aportar pruebas en la Corte bonaerense, pero no cruzaron más que un saludo. "Yo siempre soy cortés", responde cuando se le pregunta si piensa pasarle facturas a De Vito.Algo debe callar el semblante tranquilo de Porretti, o es una persona en verdad muy fría. La experiencia, mejor dicho el mal trago de haber pasado casi un mes detenido en una comisaría de General Belgrano, no parecen haber dejado marcas en el personaje más nombrado en las playas de la Costa Atlántica durante las pasadas vacaciones pasadas, cuando una fiscal de Dolores lo mandó a buscar con agentes de la Policía.Los evadió por poco y aguantó todo lo que pudo, hasta entregarse. "Fue duro, una pesadilla, pero salí adelante con mi familia y amigos, aunque alguna vez seguramente debo haber estado deprimido", es todo lo que dice sobre los días que pasó en prisión.

Después de haberlo procesado, la Justicia lo sobreseyó en la causa por extorsión. Y también a su secretario de Gobierno, Aldo Leonián, el hombre que según el video llevaba la voz cantante y reclamaba las coimas. Un juez entendió que no son válidas como prueba las imágenes de una cámara oculta. "Me hicieron una cama", asegura Porretti.Pareciera que nada cambió en Pinamar. Porretti fue liberado, los empresarios que lo filmaron siguen al frente de su discoteca. Pero el aire está enrarecido en este paraíso de la clase media.A De Vito no le aprobaron en el Concejo Deliberante un presupuesto de 100 millones de pesos, el duhaldista Blas Altieri ejerce una fornida influencia entre los concejales y Porretti amenaza con su vuelta, ayudado por algunos kirchneristas que en su peor momento le soltaron la mano.

Comentá la nota