De piloto virtual a promesa real.

De piloto virtual a promesa real.
Agustín Canapino, hijo del exitoso chasista Alberto, no se crió en karting y fórmulas, sino en simuladores; ya campeón de TC Pista y de Copa Mégane, debutó a los 19 años con un 3er puesto en TC y se proyecta alto.
Todavía la ficción supera a la realidad. Los robots capaces de autocrearse y las computadoras gobernantes del planeta existen por ahora sólo en la saga Terminator y en alguna que otra novela. Lejos está el ser humano, por el momento, de ser dominado -al menos esclavizado- por los ordenadores. Pero éstos sí van ganando más y más espacio en la cotidianidad. El diario se lee por Internet, los argentinos dedican 21 horas -¡casi un día!- semanales a cibernavegar, el correo electrónico y las redes sociales virtuales hacen furor... ¡Y ahora hasta se puede llegar a ser un muy buen piloto de carreras gracias a los procesadores!

Es el caso de Agustín Canapino. ¿Le suena el nombre? Claro: es hijo del renombrado chasista Alberto Canapino, de gran éxito en Turismo Carretera. Como su padre, él es de Arrecifes, la "Cuna de Campeones", la ciudad de los fierros por antonomasia en el país. A sus 19 años, Agustín ya hace ruido en la categoría nacional más popular: en su estreno, el 8 de este mes, fue 3ero, superando en la pista nada menos que al pentacampeón y defensor del título, Guillermo Ortelli.

¿Qué tiene que ver Canapino con las computadoras? A diferencia de sus colegas, se crió deportivamente frente a una pantalla. La trayectoria típica comienza con monopostos: karting, Fórmula Renault y Fórmula Súper Renault. Si se poseen talento, contactos y buena suerte, se llega a Europa; si no, los pasos habituales son locales: Copa Mégane o Desafío Focus, Turismo Nacional y/o Top Race, y TC y/o Turismo Competición 2000. Pues bien; Canapino omitió los dos primeros peldaños. Probó, por supuesto, autos desde chico; de hecho, debutó por la Copa Mégane a los 15 años, cuando aún (2005) se podía obtener la licencia deportiva a esa edad (ahora, a los 16). No condujo "los verdaderos autos de carreras", los coches de fórmula (sin techo). Los que son escuela para los chicos tuercas . La escuela para él fue otra cosa: "Sólo hice cuatro o cinco clases en una escuelita de pilotos, y de ahí me lancé a la Mégane", cuenta Agustín en una entrevista con LA NACION en el Plaza Oeste Shopping, de Morón, cerca de donde alquila un departamento para estar próximo a su base de operaciones de los alrededores de una Buenos Aires que, definitivamente y por compleja y bulliciosa, no le gusta.

-¿En algún momento pensaste en ir a Europa?

-¡Ni hablar! ¡Me encantaría! Pero no lo pensé; sólo lo soñé con la almohada. Sé que no tengo ni una posibilidad, porque no considero que tenga las condiciones ni mucho menos los recursos necesarios. Demasiada suerte tengo de estar en esto, que ya es mucho para mí.

Claro que en una Arrecifes donde siempre suena de fondo algún rugido de motor, Canapino manejó desde muy pequeño. "Me criaron casi en un autódromo, porque mi viejo siempre laburó con autos. Me gustaron siempre los coches de carrera, muchísimo. Son una pasión", enfatiza. Pero esa ausencia de campeonatos de karts y de fórmulas tuvo compensación. "Aprendí con simuladores de computadora. Con eso me «entrenaba», desde los cinco años. Obviamente, como toda tecnología, los simuladores fueron perfeccionándose mucho, y a los 12 o 13 empecé a jugar en serio", recuerda Agustín.

-¿Competías en circuitos del extranjero o de la Argentina?

-Generalmente uno usa los jueguitos de Fórmula 1, como el GP4, que son extranjeros. Los ponía difíciles, cosa de andar en el medio del pelotón, para divertirme más. A veces ganaba, pero me costaba. Y después apareció Internet.

Y después apareció Agustín Canapino por las pistas reales, tangibles. Donde se corre en serio, donde se consagran los mejores de verdad, donde se forman ídolos. Y mal, por cierto, no le va: en cuatro temporadas y el comienzo de ésta, acumula un cetro de campeón en TC Pista, otro de Copa Mégane y los resonantes debuts en TC (3º en Mar de Ajó) y Top Race (4º en Concordia). Pero, por supuesto, sueña con ser campeón de TC algún día.

-¿Cómo te ves dentro de cinco años?

-Ni idea. Hace cuatro apenas jugaba a la computadora...

Agustín Canapino se apoyó en la ficción para saltar a la realidad. Pero quiere que la realidad supere a la ficción...

Agustín Canapino

Nacimiento

Buenos Aires, 19/1/1990.

Auto en TC

Chevrolet del equipo Dole Racing, de los hermanos Jakos. Chasista: Alberto Canapino (su padre). Motorista: Alfredo Fernández.

Trayectoria

2005-7: Copa Mégane (un título, 9 triunfos). 2007-8: TC 2000. 2008: TC Pista (un título, 2 victorias). 2009: TC (un podio) y Top Race.

Logros

En 8 certámenes y 74 carreras, 2 coronas, 13 éxitos, 23 podios, 14 pole positions.

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