Pilar en liquidación, un intento para alentar en consumo.

Pilar en liquidación, un intento para alentar en consumo.
Las rebajas alcanzan a todos los rubros aunque son más fuertes en indumentaria. Van del 10 al 50%. Los locales también apelan a las promociones para pelearle a un verano "muy flojo".
Los negocios lo anuncian con letreros enormes, coloridos, a los que es imposible no ver: las liquidaciones, promociones y descuentos de todo tipo están a la orden del día en los comercios del centro pilarense. Sin embargo, los vendedores no dudan en afirmar que la temporada estival está dejando un saldo humilde. Cualquier intento es bueno para atraer a los clientes en un verano al que le cuesta estallar.

Al caminar por las calles más comerciales del casco céntrico de Pilar (Rivadavia, Pedro Lagrave, Lorenzo López), se observa que en casi todas las vidrieras se anuncian rebajas que oscilan entre un 10 y un 50%. De la misma manera, algunos locales anuncian promociones, como la obtención de un descuento por la compra de dos productos. La palabra "liquidación" es la que más se repite en los vidrios.

"A principios de enero empezó la liquidación, porque ya después en febrero comienza la venta de calzado escolar", explica Ricardo, de Calzados Bacu. Para el comerciante, "enero fue un mes bajo en ventas, hay poca gente en la calle, pero suele repuntar cuando empiezan las clases, para luego normalizarse. El verano en general está pasando muy tranquilo".

En Almedra, otro local de venta de calzado, comentaron que la liquidación "empezó hoy mismo (por ayer). Enero estuvo flojo –coincidieron con sus colegas-, pero con las liquidaciones siempre aumentan un poco las ventas". El anuncio le da esperanzas a los comerciantes, aguardando que funcione para atraer a una clientela que desde que empezó el año consume lo justo y necesario.

Al ser consultados acerca de la actividad veraniega, dos palabras dominan el vocabulario detrás de los mostradores: enero ha sido "flojo" y "tranquilo", adjetivos usados generalmente como sinónimos si se quiere expresar que las ventas no han sido las esperadas.

"Hace cuatro días que estamos en liquidación, y es algo normal hacerlo a esta altura del verano porque empiezan a liquidar las fábricas. Las ventas siempre bajan en enero", señalaron en la boutique Silvana, ubicada en la peatonal. A escasos metros de allí, en Moorea –donde la liquidación empezó la semana pasada- coinciden en que es "natural que empiece todos los años a esta altura", al tiempo que opinaron que enero "ha sido un mes malo, el verano viene bajo en cuanto a las ventas".

En Terra, otro local cuyas vidrieras están colmadas de anuncios de ofertas, afirman que "gracias a los descuentos y la liquidación la gente compra más, pero en las ganancias no se ve porque justamente los precios están más bajos". Sobre enero, opinan que el que ayer terminó "fue un mes con ventas bajas. Desde los primeros días del año empezamos a liquidar, y así y todo fue un mes bajo. Supongo que esto se deberá a la crisis, porque antes no era tan así", sostiene la vendedora.

En el negocio de indumentaria Los Nietos de María, Bruno indica que "con las rebajas, la clientela se estimuló un poco, pero no es una venta masiva ni mucho menos. La gente se está moviendo un poco más". Además, el hombre afirma que "no sólo el mes de enero: la temporada en general ha sido muy floja, más que otros años. Se ha notado la crisis".

Cambio de hábito

"Está todo muy flojo,más que otros veranos"

La parsimonia que dominó las transacciones comerciales durante enero en el centro pilarense se repitió en Del Viso, otra localidad que suele tener una fuerte actividad. José Luis Birencvaig, un referente del comercio en la zona, indicó a El Diario que el primer mes del año "ha sido malo. No hay nadie. En Del Viso no se han visto locales que estén haciendo liquidación de mercadería, pero sí se advierte una merma importante de público, no sólo los fines de semana sino que durante los otros días también. Está todo muy flojo, más pronunciado que otros veranos".

Asimismo, la crisis económica ha provocado algunos cambios en los hábitos de los vecinos, reduciendo el consumo de algunos artículos. Sumado a la lógica baja de público por las vacaciones de verano, atenta directamente contra los comercios.

Birencvaig confiesa que para su kiosco "he comprado un 40% menos de cigarrillos, porque no hay ventas. En cuanto al videoclub, recién esta semana está repuntando un poco el alquiler de películas gracias a la gente que vuelve de sus vacaciones". A su vez, comenta que "la casa de fotografía anduvo más o menos, la gente acumula fotos pero no las imprime, sacan como 500 y terminan imprimiendo cinco... Los jóvenes –agrega- no están habituados a la foto en papel, imprimen alguna que otra imagen sacada con celular".

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