"No pienso tener relación con Kirchner"

"No pienso tener relación con Kirchner"
MUJERES EN EL CONGRESO: Como diputada nacional de larga trayectoria, la justicialista Graciela Camaño tuvo un importante rol en la etapa legislativa que concluye, pero también lo está teniendo en la transición hacia el nuevo Congreso. Como presidente de la Comisión de Asuntos Institucionales, influyó en algunos de los cambios introducidos al proyecto de reforma política al que dio media sanción ayer la Cámara de Diputados. En diálogo con este diario adelantó que dejará la bancada oficialista para formar un bloque unipersonal e interactuar con otros grupos legislativos.
Periodista: ¿La reforma política que trata el Congreso mejora la participación?

Graciela Camaño: Las leyes son sólo un marco normativo, depende mucho de la sociedad. En la medida en que ésta participe, iremos mejorando los Gobiernos.

P.: ¿Qué más habría que reformar para una mayor participación?

G.C.: Habría que establecer líneas directrices para democratizar a todos los partidos políticos y que, por ejemplo, las minorías estén efectivamente representadas porque hoy depende de las cartas orgánicas de cada partido. En el justicialismo, la minoría participa, pero al final de la lista. Es el tema más importante y esta ley no lo plantea. Sí establece la obligación de que en las juntas electorales estén presentes todos los que participan de la interna. En materia de financiamiento, la ley es un avance porque no sólo va a impedir que haya aportes encubiertos de empresas que no se sabe de quién son, sino que también hay una vía recursiva para impedir que el Gobierno manipule los recursos.

P.: ¿Qué diferencias habrá entre este Congreso y el que asume el 10 de diciembre?

G.C.: No sé, sólo puedo manifestar una expresión de deseos. En tiempos de Alfonsín, en el marco del Consejo para la Consolidación de la Democracia, se hablaba del Congreso «congelado»: el diputado que actúa no como representante del pueblo sino del partido, lo que a veces lleva a la obediencia ciega y a votar leyes con las cuales no se está de acuerdo. La Constitución dice claramente que somos representantes del pueblo. Esto me llevó a tener problemas en los bloques porque siempre voté a mi buen saber y entender. El Congreso congelado no sólo genera obediencia debida en el oficialismo sino posiciones irreductibles en la oposición. No se piensa en sacar la mejor ley para la gente. Deberíamos intentar descongelar este Congreso. Como están las cosas, no sé si lo vamos a lograr.

P.: ¿Se imagina presidiendo un bloque de la futura Cámara?

G.C.: Mi idea es constituir un unibloque e interactuar con algunos grupos de legisladores. Ahora presido una comisión (Asuntos Constitucionales) estratégica para el oficialismo y no tengo expectativa de mantenerme ahí. Pero no se necesita cargo para ser un buen legislador.

P.: ¿Lo haría con el peronismo no oficial?

G.C.: Sí, y otros legisladores con los cuales pienso constituir un interbloque. El Parlamento requiere de mucho estudio y trabajo. Falta una buena camada de legisladores.

P.: ¿Está desjerarquizada la función parlamentaria?

G.C.: Hubo mejores Parlamentos. Cuando se mira la lista de próceres que pasaron por acá. Eso me pesa.

P.: ¿Piensa instituir algo en el Parlamento que optimice la participación de las mujeres?

G.C.: Creo que estamos bien representadas, incluso superando el 30%. En cambio, hay que perfeccionar la ley de cupo femenino sindical, que no se cumple. Hicimos un pedido de informes pero el Ministerio de Trabajo les pasa la responsabilidad a las juntas electorales que son de los gremios. Esta es una ley nacional y la autoridad de aplicación es el Ministerio.

P.: ¿La actual política social «dignifica» como declara el peronismo?

G.C.: Lamentablemente hace tiempo que la Argentina no tiene una estrategia para el abordaje de la pobreza. Se hace de manera espasmódica, desprolija. No se les puede pedir a los sectores pobres que, además de tolerar la pobreza y la inseguridad, resuelvan ellos mismos el problema en el que están inmersos. El Estado tiene que estar presente con políticas abarcativas: educación, trabajo, infraestructura. El programa de cooperativas es nefasto. Una empleada doméstica cobra unos 1.300 pesos, lo mismo que pagan estas seudo-cooperativas. Se inculca la cultura del no trabajo, porque los Municipios no tienen infraestructura para hacerlos trabajar. Y se desvirtúa el cooperativismo, que tiene un marco legal bien determinado. Son empleados municipales en negro. Que no trabajan.

P.: ¿Cómo evalúa la gestión de Cristina de Kirchner?

G.C.: Hay cosas que se hicieron bien, no es blanco o negro. Pero ella tuvo que sostener el Gobierno anterior, algo que nadie hizo en el país, siempre se dejó ver las cosas que salieron mal a raíz de decisiones previas. Y son muchas las cosas que se hicieron mal y repercuten fuertemente en las posibilidades de que ella haga un Gobierno para lucirse.

P.: ¿Qué le parece un opositor presidiendo la Cámara?

G.C.: No me parece escandaloso, de alguna manera obliga a que parlamentemos, oficialismo y oposición, algo que hace tiempo no sucede.

P.: ¿Y de la renuncia de Nacha Guevara a asumir su banca?

G.C.: Ella no debió haber aceptado ser candidata, aunque creo que lo hizo de buena fe. Luego el devenir político la llevó a resguardarse y me parece saludable. Ella tiene una trayectoria y decidió seguir siendo la Nacha que todos conocemos. Hubiera sido terrible que asumiese y no viniese nunca.

P.: ¿Tiene buen diálogo con los peronistas no oficialistas?

G.C.: Tengo diálogo con todos los peronistas y siempre. Siento un particular afecto por el doctor (Eduardo) Duhalde, una persona muy valiente, injustamente vapuleada por algunos personajes menores de la política. Es alguien que piensa la política -no muchos dirigentes lo hacen-, y en términos de construcción y no de destrucción.

P.: ¿Cómo imagina su relación con Néstor Kirchner diputado?

C.G.: Nunca tuve relación con él y no pienso tenerla, de hecho, me voy del bloque.

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