Qué piensan hoy los gurúes de la city

Por José del Río

Cada trimestre el ejecutivo estadounidense que preside una multinacional de consumo reúne a su núcleo duro y consulta al mismo oráculo. No se trata de un afamado tarot sino al mano a mano de quien considera su brujo local o, como lo llama ante sus gerentes, el brujo de la city. Las preguntas no se hacen esperar: a cuánto el dólar, qué pasará con la deuda pública, qué pasará después de las elecciones y cómo está la Argentina frente al crack global. Las respuestas, claro está se van adaptando al mismo ritmo que los presupuestos locales.

Sin embargo, vale la pena ‘escuchar’ algunos de los diagnósticos que dan hoy los garúes de la city. "La demanda agregada venía creciendo a una velocidad por encima del 6 por ciento en los primeros nueve meses del 2008 y, en el cuarto trimestre, cayó a cinco puntos. El paciente tuvo un infarto", gráfica Miguel Ángel Broda, sin duda un top five entre las consultas corporate. Y agrega: "el tema es que el gran macroeconomista del Gobierno, Néstor Kirchner, reaccionó rápido con medidas de un efecto relativo. Hizo uso y abuso de la mala praxis". Para Broda los empresarios están con cierto temor: saben que sus ganancias dependen de cuán cortesanos sean. "Es un capitalismo de amigos", agrega.

Por su parte, Carlos Melconian, otro de los más consultados por las empresas, afirma que "la Argentina 2009 depende exclusivamente de que cambie la situación internacional, porque cualquier medida local que sin plata intente ser keynesiana será populista y tendrá peores efectos. Este plan casi no existe". No obstante, aclara que los empresarios esperan hoy que "uno les diga que no tiene sentido que estén preocupados. Pero, cuando me escuchan se dan cuenta que tienen razón para estar así".

"La situación actual me hace acordar cuando éramos chicos y rascábamos el tarro con dulce de leche hasta el final con la cuchara. Eso es lo que se está haciendo con el financiamiento", coincide Abel Viglione, un economista que, tal como lo hizo en 1998, volvió a aconsejarle a su mujer que gaste menos. "El tema es que, al haber destruido el mercado de capitales, la gente no ahorrará ni en bonos, ni en acciones, sus divisas están en el colchón y este es un problema para el gobierno".

Carlos Rodríguez, en tanto, prefiere un paralelo climático a lo Confessore: "Es una crisis en la que vienen varios oleajes pero no es un tsunami". Para el ex viceministro de Economía de Carlos Menem, que dice ya no usar la tarjeta de crédito, "en 2001 era muy fácil predecir que chocábamos. Estábamos en un avión que se estaba cayendo y Cavallo era el piloto y De La Rúa el copiloto, o al revés. Ahora es más complicado. Pero se acabó el modelo kirchnerista basado en recursos inagotables".

En eso coincide también José Luis Espert, quien desde hace tiempo afirma "estoy comprando dólares". Sin dudas, Espert es de los más escépticos respecto del futuro vernáculo: "Hay un ciento por ciento de riesgo de estanflación este año y lo respondo como meteorólogo de la economía. La producción interna caerá como consecuencia de la fuga de capitales y de lo que los Kirchner hicieron en seis años", gráfica Espert, quien admite que hoy los empresarios buscan a los economistas como Deepak Chopra. Aunque, claro está: "uno no enseña a vivir, uno cuenta lo que pasa en la economía y se puede equivocar".

Del otro lado del mostrador se encuentra Eduardo Curia, defensor a ultranza de un tipo de cambio alto, y recotizado tras ser uno de los hombres que más escucha el matrimonio K. Para Curia: "el Gobierno reaccionó rápido, con medidas que incentivarán la demanda interna. En líneas generales son buenas". No obstante, admite que "una eventual suba del desempleo es uno de los temores para este año. El tema es minimizarlo".

Claro está, estimado lector, pese a que uno busque una lectura optimista, los gurúes de la city se rigen por una combinación de variables más que realista. La peor crisis global desde 1929 no hace más que traer malas noticias, aunque localmente tenemos un refugio para evadirnos aunque más no sea un rato. Después de todo, para algo sirve el realismo mágico que hoy reflejan los datos del IndeK.

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