Por los piedrazos analizan impedir las ambulancias en algunos barrios

Este año ya atacaron a 10 de esos vehículos. Salud estudia fijar puntos de referencia fuera de las zonas peligrosas para evitar a los vándalos.
La violencia asociada a la marginación social ya afecta la correcta atención de las emergencias médicas en varios de los denominados barrios bravos del Gran Mendoza. Ni la incorporación de custodia policial logró detener la escalada vandálica contra las ambulancias del Servicio Coordinado de Emergencia.

En ese contexto, el Ministerio de Salud evalúa extremar las acciones para proteger a sus profesionales y los vehículos equipados para atender emergencias, así como también a los pacientes que justifican el traslado de la atención. El titular de la cartera, Sergio Saracco, reveló a UNO que una de las medidas que está en avanzado estudio es dejar de ingresar con las ambulancias a los conglomerados que más violencia descargan contra médicos y paramédicos que se movilizan para atender emergencias.

El ministro aclaró que no se dejará sin atención a ningún vecino, pero en las zonas más bravas se piensa dejar de prestar servicio en la puerta de los domicilios. En cambio, se llegará con las ambulancias hasta puntos preestablecidos en las adyacencias, hasta donde deberán ser movilizados los pacientes.

Si bien no es una decisión tomada, la idea se evalúa seriamente y con crecientes posibilidades de concreción. El problema de los ataques a las ambulancias y sus tripulantes no es nuevo.

Pero, según el ministro, "el grado de violencia y la cantidad de casos registrados este año superan todo lo que habíamos visto en años anteriores". En lo que va del 2009, diez ambulancias del Servicio Coordinado de Emergencia de la provincia fueron atacadas a piedrazos por vándalos en barrios conflictivos del Gran Mendoza.

Cambio de actitud

En los registros de la cartera de Salud, la cifra es récord para un período de diez meses. Años atrás también se registraban arremetidas violentas contra las ambulancias, aunque eran muy aisladas y siempre tenían un motivo de fondo.

"Si vos llegabas a atender a un paciente muy grave una hora después de que habían llamado, podías enfrentarte a actitudes violentas, eso siempre fue así", explicó Saracco, quien dirigió un servicio de emergencias médicas antes de ser jefe político de la cartera de Salud.

"La diferencia con lo que vemos ahora es que la violencia no tiene motivos. Hay agresiones que no tienen nada que ver con el servicio, incluso perjudican a los pacientes", agregó el ministro. Frente a este cambio de actitud social, el Gobierno apostó por concurrir a las zonas más complejas con custodia policial.

"Antes, los médicos preferíamos que la policía no estuviera cerca porque su presencia podía tomarse como provocación por alguna gente, pero actualmente no nos queda otra que recurrir a su apoyo por seguridad de nuestro personal", explicó Saracco. Sin embargo, la presencia de la fuerza pública no amedrenta a los vándalos. Los móviles policiales son receptores de piedrazos tanto como las ambulancias.

"La única alternativa sería la represión y eso no es posible, por eso estamos estudiando fijar puntos de referencia afuera de los barrios para estacionar las ambulancias y poder trabajar con seguridad", expresó el ministro. La violencia es consecuencia del vandalismo, más que un instrumento para el robo.

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