Piedras, piñas e insultos

Los simpatizantes del gobierno y la milicia islámica agredieron a los candidatos presidenciales reformistas Mir Hosein Musavi y Mehdi Karrubi y al ex presidente y líder religioso Mohammed Jatami hasta expulsarlos de una manifestación oficial.
La oposición iraní aprovechó una manifestación oficial para volver a imponer el verde en las calles de Teherán. Después de casi dos meses y medio de perfil bajo, ayer reaparecieron en la marcha los candidatos presidenciales reformistas Mir Hosein Musavi y Mehdi Karrubi y el ex presidente y líder religioso Mohammed Jatami. Los simpatizantes del gobierno y la milicia islámica los recibieron a piedrazos y los amedrentaron a fuerza de insultos y puñetazos hasta que se fueron de vuelta a sus casas. Mientras en las calles reprimían, en la principal universidad de Teherán, el presidente Mahmud Ahmadinejad daba un discurso en el que, otra vez, negó el Holocausto.

El último viernes del mes sagrado de Ramadán está marcado en el calendario iraní como el Día de Al Quds (Jerusalén) y cada año la República Islámica convoca una manifestación de apoyo a los palestinos y contra Israel. Pero este año los gritos de "Israel asesino" se mezclaron con los que acusaban de dictador a Ahmadinejad y de fraudulentas a las últimas elecciones, en que fue reelecto. Los forcejeos empezaron entre los mismos manifestantes –de un lado vestidos totalmente de negro y colores oscuros y, del otro, con ropa más moderna y brazaletes y pañuelos de distintos tonos de verde– y terminaron con choques violentos entre los opositores y la policía antimotines y la milicia islámica Basij. La oposición denunció detenciones y heridos, pero al cierre de esta edición no se conocían números.

La marcha comenzó a la mañana en el centro de la capital. Tradicionalmente, pequeñas multitudes manifiestan su apoyo por el pueblo palestino en las calles y luego culminan en la Universidad de Teherán, para escuchar la oración del viernes, reservada a un ayatolá u otra figura importante del régimen teocrático. La pequeña multitud de seguidores del presidente Ahmadinejad se concentró como estaba previsto, pero rápidamente los superaron en número jóvenes y militantes opositores, identificados por alguna prenda verde, el color de la campaña del candidato presidencial moderado Mir Hosein Musavi. Hace tres meses que todo el arco del reformismo iraní acusa de fraude electoral al gobierno y pide anular los comicios del 12 de junio pasado.

Los líderes de la oposición reformista llegaron ayer por separado. Musavi se acercó a la manifestación en auto y fue inmediatamente abucheado y apedreado por los simpatizantes de Ahmadinejad. Fue el primero en tener que retirarse. Según relató el sitio web opositor Parlemen news.ir, el ex presidente e influyente líder religioso Mohammed Jatami la pasó aún peor. Llegó a meterse en medio de la multitud, pero cuando un grupo de conservadores lo identificó empezó a gritarle insultos y a empujarlo.

"Durante el forcejeo, se le cayó el turbante. Quisieron pegarle, pero algunos partidarios los enfrentaron y pronto intervino la policía antimotines", informó la página de Internet. Más tarde, el hermano de Jatami le dijo a la prensa internacional que el ex presidente no había resultado herido. "Está en su casa y está bien", aseguró Mohamed Reza Jatami.

Para las primeras horas de la tarde ya no quedaban rastros de las manifestaciones opositoras, excepto las piedras y botellas rotas en las calles aledañas a las plazas más importantes del centro, donde se concentró el mayor número de personas. Mientras la policía y los Basijs dispersaban, arrestaban y golpeaban a los manifestantes, en la Universidad de Teherán el presidente Ahmadinejad daba su discurso, como preludio a la oración.

"El régimen sionista es un símbolo de mentiras y decepción, que se funda en actitudes colonialistas –aseguró el mandatario, en un discurso destinado, otra vez, a negar el Holocausto–. Si el Holocausto, como ellos dicen, es verdad, ¿por qué no ofrecen pruebas?", remató. En cada conmemoración del 18 de septiembre, el día de la solidaridad con el pueblo palestino, Ahmadinejad califica el exterminio de seis millones de judíos durante la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial como un mito.

El gobierno iraní pretendió ayer que el nuevo brote de protestas reformistas no existió. Los medios oficiales y semioficiales no llegaron a ignorarlo, pero sí le bajaron el tono. "Algunos manifestantes protestaron contra Ahmadinejad, pero quedaron ahogados en la inmensa multitud de gente que expresaba su solidaridad con los palestinos", relató la televisión estatal.

Tres meses después de la cuestionada elección presidencial, y a pesar de las amenazas del gobierno y el juicio masivo contra 150 líderes opositores por presunta subversión, el movimiento verde iraní volvió ayer a decir presente y a recordarle al mundo que la bronca y los reclamos de mayor libertad y diálogo siguen vivos.

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