"Le pido perdón a Palermo".

BOCA: El brasileño Braatz reconoció su error, que no fue determinante pero que le impidió al Loco convertir el primer gol desde su vuelta: "No pude dormir por la equivocación".
No es una historia dramática ésta de Palermo, sino una perlita al hacer un paneo general de su carrerón. Tampoco el gol que le anularon es de ésos que se recordarán por mucho tiempo, porque no se trataba de una final de Libertadores ni tampoco hubiese sido el del triunfo. Y más si se tiene en cuenta que el 9 fue protagonista de goles tan polémicos y particulares con la camiseta de Boca, como aquél a Platense cuando pateó un penal y le pegó con las dos piernas, como cuando se colgó del travesaño en un superclásico del verano pasado... Y afinando la memoria, jugando a recordar, hay varios goles raros. Pero lo que tiene de singular este nuevo capítulo es que, como reflejó Olé con humor en la tapa de ayer, le robaron al no cobrarle lo que hubiese sido su primer gol desde su vuelta. Su primer gol después de medio año, que incluso fue festejado un instante por el 9 y también por los hinchas. Y más: que ayer el juez de línea que levantó mal la banderita le ofreció disculpas a través de Olé.

Si no es de todos los días que los árbitros reconozcan errores, menos que alguno le ofrezca directamente sus disculpas a un jugador. Como el caso del brasileño Roberto Braatz, quien ayer ya en su casa de la región de Paraná seguía con la jugada en la cabeza y precisamente haciéndose la cabeza. "Fue muy rápido todo, como es el fútbol, y a veces se hace difícil. Me quedé muy mal por lo que pasó", explicó haciendo autocrítica de arranque por haber marcado el offside de Palermo (su cabezazo terminó en la red), cuando en realidad el Loco no estaba adelantado sino otros dos jugadores (ver aparte).

-Pero bueno, al menos el error no fue tan determinante, no es que después le empataron a Boca...

-No, pero yo me quedo así cuando tengo un error, ya sea en Libertadores, en el torneo local, donde sea. Y más ahora que estoy peleando por ir al Mundial. Por más difícil que sea la jugada, no me puedo equivocar y me quedé muy mal. Si ni pude dormir, estoy en mi casa y todavía no cerré los ojos.

No es puesta en escena lo del juez de 41 años, que estuvo en el Argentina 1-Paraguay 1 del año pasado y también dirigió a Estudiantes con la Liga de Quito en la Libertadores 2008, asistente internacional desde hace cuatro años. Aunque cada tanto se le escucha una sonrisa en la charla, se lo nota golpeado, es como que se autoflagela al recordar la situación. "Tengo que ver la jugada por televisión para saber por qué me equivoqué, analizarla y mejorar. Yo soy un asistente que nunca me apuro, que trato de esperar para decidir, de hecho lo había hecho en una jugada con Palacio. Pero bueno, ya está, el error está hecho y yo no me perdono cuando tengo errores. Si fuese jugador, esto es como errar un penal, un gol solo frente al arquero. No me quedo para nada tranquilo porque siempre busco la perfección. Incluso hasta estuve discutiendo con mi familia, que al volver me preguntaba qué me había pasado. Además dirigir a Boca en la Bombonera es como para ustedes dirigir al Flamengo en el Maracaná, te marca", explica.

-¿Cuándo te enteraste de que te habías equivocado?

-Ya en el vestuario se comentaba eso y después hablamos con el hermano de Paulo César (el árbitro), quien nos confirmó que Palermo no estaba en offside como yo había visto, que el gol era válido, no sé qué me pasó; había visto a él y a otros dos adelantados. Nos contó todo, que no era una jugada sencilla, pero que no acerté. La verdad me quería morir. Encima fue un cabezazo muy lindo; si puediera retroceder todo, retrocedería. Le pido disculpas a Palermo, con certeza (típica palabra brasileña) le pido perdón. Más allá de que cuando uno cobra algo no se fija en los nombres, yo sabía que él venía de una lesión, sabía que está volviendo y que tal vez era importante meter un gol.

-Y bueno, ya que está le puede pedir una camiseta de regalo para cuando lo vuelva a dirigir.

-Jajaja... No estaría para nada mal. Perfecto, que me la regale.

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