La ONU pidió la restitución de Zelaya

Aprobó por aclamación una resolución que exhorta a 192 países a no reconocer a otro gobierno que el del mandatario derrocado
NUEVA YORK.? Tras el inequívoco respaldo logrado ayer en las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), que condenaron el golpe de Estado que lo sacó del poder el domingo y exigieron su restitución inmediata e incondicional, el depuesto presidente de Honduras se preparaba para volver mañana a su país acompañado de un grupo de dirigentes latinoamericanos, entre ellos la presidenta argentina.

"Voy a regresar el jueves porque ellos me expulsaron a la fuerza. Voy a regresar con mi investidura de ciudadano y de presidente", dijo Manuel Zelaya tras participar en una sesión especial de la Asamblea General de la ONU. Allí se aprobó por aclamación una resolución no vinculante que insta a los 192 países miembros a no reconocer ningún otro gobierno en Honduras que no sea el de Zelaya.

En esta ciudad, el derrocado mandatario ?aplaudido de pie por los diplomáticos en el recinto de la asamblea? anunció que mañana abordará un avión desde Washington rumbo a Tegucigalpa, pese a que las nuevas autoridades hondureñas señalaron que sería arrestado inmediatamente después de que ello ocurra.

"Su servidor tiene varias acusaciones en Honduras, pero nadie me ha hecho un juicio, nadie me ha convocado a un tribunal para defenderme, nadie me ha dicho cuál es el delito", afirmó Zelaya ante la asamblea.

Tras su breve paso por Nueva York, Zelaya partió hacia la capital estadounidense, donde fue recibido en la sede de la OEA, que también aprobó una resolución de rechazo al golpe de Estado y llamó a la restitución incondicional del mandatario.

En Washington, Zelaya se reuniría con el encargado de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Thomas Shannon, antes de intentar su retorno a Honduras. Su equipo no descartaba que sea recibido también por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y tal vez por el presidente Barack Obama.

Enfrentamiento

La decisión de Zelaya, quien asumió el poder en 2006 tras ser elegido democráticamente, representa un abierto desafío a las autoridades de facto en Honduras, encabezadas por Roberto Micheletti, titular del Congreso, quien fue designado presidente por ese cuerpo legislativo luego de que los militares obligaron a Zelaya a salir del país.

Tanto Micheletti como sus recién nombrados ministros advirtieron que Zelaya será detenido si vuelve. "Al ingresar al país será arrestado. Ya tenemos las órdenes listas", señaló ayer el nuevo canciller hondureño, Enrique Ortez.

El detonante para la abrupta salida de Zelaya del poder fue un referéndum que el presidente pensaba realizar el domingo con la esperanza de reformar la Constitución para modificar el artículo que limita el mandato presidencial a uno de sólo cuatro años, pese a la oposición de la Corte Suprema. Pero en la ONU Zelaya aclaró que la consulta popular no es vinculante y que no piensa buscar la reelección cuando su mandato termine, el 27 de enero de 2010.

"No hay posibilidad de reelección en este gobierno. La modificación constitucional será competencia de otro gobierno", dijo Zelaya.

"Voy a cumplir mi mandato hasta el 27 de enero. Luego regresaré a la vida civil", afirmó este rico hacendado del Partido Liberal, que en su gobierno impulsó políticas de izquierda y se alió al líder venezolano Hugo Chávez.

Consultado acerca de cómo garantizaría su seguridad al retornar a Honduras, Zelaya respondió: "Me protegerán la sangre de Cristo, mis convicciones y mi conducta". Agregó que Estados Unidos también le ofreció garantías para su regreso. "Yo regreso a calmar a la gente. Voy a tratar de dialogar y poner orden??, afirmó Zelaya en una conferencia de prensa posterior a su alocución.

A pesar de que la gran mayoría de los países americanos y de la UE retiraron a sus embajadores de Tegucigalpa, Estados Unidos, que tiene estrechos vínculos con los militares hondureños, no ordenó aún la salida a su representante permanente.

También mantiene restringidos los movimientos de los 800 soldados estadounidenses que tiene en territorio hondureño, en la base Soto Cano, y que normalmente realizan tareas antinarcóticos y humanitarias.

Por su parte, el secretario particular de Zelaya, Eduardo Reina, indicó para garantizar la seguridad del mandatario al regresar a Honduras tal vez sea necesario un cuerpo de paz autorizado por la OEA.

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