La UIA pidió frenar el ingreso de Venezuela al Mercosur

Es como consecuencia de la nacionalización de empresas del grupo Techint en aquel país. El planteo al Gobierno es parte de una escalada que arrancó el viernes, cuando los industriales y otras entidades reclamaron que Cristina interceda.
La Unión Industrial quiere que el gobierno argentino le saque tarjeta roja a Venezuela como socio del Mercosur. Como ese país no es socio pleno, las naciones que sí lo son (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) aún deben dar la aprobación final a su ingreso.

"Atento a las reiteradas acciones que han implicado la estatización de empresas de capitales de origen Mercosur en Venezuela", rezó el documento, la UIA "solicita a las autoridades argentinas rever la decisión de incorporar a Venezuela como miembro pleno de dicho mercado común".

Así, los industriales respondieron al anuncio del presidente venezolano Hugo Chávez de que nacionalizará tres fábricas del grupo Techint. El de ayer fue el segundo comunicado de esa entidad (donde la siderúrgica es socia de peso) sobre este asunto en menos de una semana. El primero se conoció el viernes, cuando Chávez hizo públicas sus intenciones. Ese día, otras agrupaciones empresarias (AEA, bancos, construcción) condenaron también aquella decisión de Caracas. Ayer, luego del segundo documento fabril circularon versiones de que otras cámaras volverían a pronunciarse sobre el tema.

En realidad, el duro documento fabril fue sólo una pieza en la larga tarde de ayer. El día estuvo plagado de señales políticas, cuando falta poco mas de un mes para las elecciones legislativas.

Además del embate empresario, la Presidenta también fijo su posición. Y todos le temieron a un virtual acercamiento geopolítico de Chávez con el presidente brasileño, Lula de Silva, quien tiene el 70% de imagen positiva en su país y dialoga semanalmente con su par estadounidense, Barack Obama. Lula tendrá voz y voto para decidir si Venezuela se suma o no al Mercosur. Desde la perspectiva empresaria argentina, el brasileño ayer pareció hacer valer ese as en su manga. Y la misma jugada habrían visto algunos sectores de la Casa Rosada al escuchar, sorprendidos, las diferencias de trato que marcaba el presidente venezolano entre capitales argentinos y brasileños.

Mientras que la UIA pidió tarjeta roja para Venezuela; en Brasil, Chávez se ocupó de decir que las empresas brasileñas "no serán nacionalizadas" (ver pág. 4). Las deferencias chavistas habrían sorprendido a la Presidenta pero en la UIA admitieron que "fueron una bomba". El diferente trato a capitales del Mercosur por parte de Venezuela "lejos de promover la integración, parecen fomentar la división entre los países del bloque", sostuvo el comunicado fabril en un párrafo volcado al final.

Empresarios que supieron leer entrelíneas ese párrafo admitieron que esas palabras apuntaba más a la Casa Rosada que a Caracas.

En los anteriores comunicados, las entidades empresarias le habían pedido acción directa a la Casa Rosada Ayer, la Presidenta rompió el silencio sobre la nacionalización que anunció Chávez (quien estuvo en El Calafate el fin de semana anterior). Cristina K, en un acto en Berazategui, criticó a Techint. Acusó a ese grupo empresario de "no haber depositado en el país" los US$ 400 millones que les giró Chávez por la nacionalización de otra planta el año pasado. Es Sidor, por la que recibirán en total US$ 1.970 millones, tras la mediación gubernamental K.

Al caer la tarde ayer un sector de la UIA pretendió, sin éxito, difundir un tercer comunicado (el segundo de ayer) contestando los dichos de Cristina. Según fuentes que asistieron a ese encuentro, las discusiones fueron durísimas y, finalmente, derivaron en un debate sobre la validez de este modelo.

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